Kike ‘Babas’: Un brillo en los ojos (Columna a ciegas)

La misión de esta columna es desear a la publicación que tienes entre las manos la mejor de las suertes en su singladura. Punto. El lector bien podría pararse aquí, la esencia está escrita. Claro que aún no se han completado los 2.530 caracteres pedidos al firmante. Sigamos pues ¿Qué significa suerte para una publicación? ¿Tener buenos y fieles lectores? ¿Tener buenos y fieles y pagadores anunciantes? ¿Unos contenidos jugosos? ¿Unos colaboradores de lujo? Por lo que intuyo, para Rubén, que hasta donde yo sé es el capo de todo esto, la estrella de esta revista lucirá en la medida en que él mantenga el mismo brillo en los ojos que tenía el día que me pidió que hiciese esta columna: el de la ilusión, de las ganas, de las mariposas en el estómago, que aún a ciegas refulgen.

Recapitulemos para que se pueda comprender por qué me invitó Rubén a colaborar con tan convincente brillo en los fanales que me hace estar ahora delante del teclado y no echando unas birras en alguna terraza bajo los últimos soles de este crudo año.  El primer encuentro con él fue hace cinco años, vía mail. Andaba promocionando mi libro de relatos cortos Jirón, donde relataba vicios y virtudes de la vida en carretera con los grupos en los que cantaba entonces, King Putreak y The Vientre, y Rubén me hizo una entrevista para el Embrujo, una cosa breve pero sentida. El libro le gustó y en la reseña se notaba. Desde entonces no le perdí la pista ni a él ni a la revista.

El segundo encuentro tuvo lugar hace unas pocas semanas, esta vez en persona, en el local de ensayo de La Desbandada, el grupo que me acompaña actualmente y con el que he grabado Carta Blanca, el disco que estoy promocionando y por el cual Rubén acudió al ensayo cámara en mano dispuesto a registrarme unas declaraciones al respecto. La charla previa a la entrevista fue cálida, animosa. Para galantear el compadreo nos bebimos tres litros de cerveza en poco más de una hora: un encuentro achispado donde Rubén demostró conocer mi trayectoria mejor de lo que yo pensaba, incluida mi labor como crítico musical. Fue entonces cuando me habló de esta publicación, de las ganas que le tenía y de cómo se lo pedía el cuerpo, del entusiasmo que le perdía por hacerla y la visión clara que tenía para llevarla a cabo, fue en ese momento cuando vi el brillo en sus ojos, que es lo que realmente me persuadió cuando me pidió que escribiese algo, por ejemplo una columna de 2.530 caracteres. Después intentó hacerme la entrevista pero la batería de la cámara le traicionó y el aparato no encendió. Tras unas complacientes risas por mi parte nos volvimos a citar la semana siguiente, a ver si. En el tercer y último encuentro hasta la fecha pudimos al fin hacer la entrevista y de nuevo se habló de esta publicación y de nuevo el avieso centelleo en la mirada. Y sin saber ni cómo se llama, ni qué formato tiene, ni dónde se distribuye, ni de qué contenidos hace gala, aquí me hallo, diciendo hola, bienvenida, mucha suerte (la necesitarás), salud y a por todas. Evidentemente yo estoy convencido. Ojala lo estén ustedes.

Kike Suárez ‘Babas’ es una de las más polifacéticas y ácidas plumas de nuestro país. Colaboraciones en diversos medios de comunicación, libros como Días de speed (09) o discos como Buitre no come alpiste (01) o Carta Blanca (10) forman parte de su extensa biografía.

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