Carlos Tarque: Dulce rock ‘n’ roll

Acabo de terminar de leer Cosas que los nietos deberían saber de Mark Everett del grupo EELS, como las tres cuartas partes del resto de los músicos del planeta ya que es el libro de moda. El tipo reflexiona y hace balance sobre su carrera y apesar de sus desgracias personales (que no son pocas) dice sentirse muy afortunado de poder hacer lo que le gusta y vivir de ello. Me ha removido la memoria y me ha hecho pensar que en mi caso hace 17 años que Ricardo y  yo formamos una banda de rock que se llama M-clan y tampoco han sido pocas las peripecias que nos han  sucedido. Cambios de formación, juicios, divorcios artísticos, cambios de manager, crisis creativas… Es curioso cómo son los ciclos y las etapas, cómo las sufres y las gozas. Te desenamoras y te vuelves a enamorar de tu profesión. De la gente que te rodea, de la vida. Sigue leyendo

M-Clan plays soul

Para no ver el final (Warner) es el nuevo trabajo de M-Clan. Un acojonante mapa sonoro de la América negra de los setenta, sublime. Dos pinceladas: el arranque de Calle sin Luz o la intensidad de Se hizo de noche cuando te conocí, en sus palabras “un blues menor a lo ZZ Top, Deep Purple, Led Zeppelin… tiene esa esencia, es para amantes de rock clásico, no es un tema fácil”. Y sin embargo cala dentro… como el resto de las canciones que componen este disco, de lo mejorcito de su carrera y en el que le dan una tuerca al soul que siempre estuvo en su firma. “Claro, siempre ha habido esta influencia del blues, del soul, del rock de los 70’s. Nos gusta mucho la metáfora de que M-Clan es un amplificador con varios botones, rock, pop, country, soul, hard rock y siempre vamos jugando con esos volúmenes. En este hemos subido el del soul, hay mucha influencia, muchos arreglos de vientos, nos dejamos llevar por ese sonido, y  creemos que hemos conseguido algo bastante sólido”. Sigue leyendo