A Por Ella Ray. Caminos que dignifican el pop

a por ella rayFOTO: DARÍO VÁZQUEZ

 

No le demos más importancia. Esto no deja de una forma de devolver en forma de regalo el que hace unos meses me hicieron ellos con las canciones que forman su primer largo, Turista (2016, autoeditado). Hay discos que me agarran fuerte, que me transmiten mucha vibra, ayudados muchas veces por cuestiones extramusicales, así como por la afinidad emocional que me une a sus componentes.

 

Lo primero que quiero es darle las gracias a Georgina porque aunque en su modesta locura y alegría no sea capaz de pensarlo siquiera, fue en la fertilidad de su abrigo en el que los chicos A Por Ella Ray brotaron maduros. Aunque ya conocía a Krespo de Despistaos, junto a la cantante venezolana vi la conexión con Pastor y Pablo López de la Llave y el nacimiento de una banda con una gran intensidad que discurría emocionalmente a tumba abierta. Así que sí, gracias a ella, mujer empoderada, podemos disfrutar de A Por Ella Ray.

 

La solidez de su trayectoria ascendente se consolida paso a paso gracias a un buen hacer con el que dignifican el pop de la actualidad, asaltado por sucedáneos que solo buscan el éxito fácil a uno y otro lado del indie y el mainstream. A Por Ella Ray abrazan minuciosamente el pop desde diferentes ángulos emergiendo con luz propia los ecos de Radiohead que aparecen en canciones como Serpientes o el final de Meteosat. No es el único parámetro en el que se mueven desde luego, pues también lo abordan con una visión tradicionalmente patria más atemporal, como lo demuestran no sólo Mecanismos, Atolón y Nunca estuvo mal, sino las colaboraciones de Jaime Urrutia en Supernova, de Ricky Faulkner en Ángeles Muertos, Charlie Bautista en Turista… incluso la reciente interpretación de Qué desilusión! de Leño que no aparece en este álbum. Pop de ayer y de hoy en una época en la que nos estamos reconciliando con los años 80, ver para creer.

 

Supongo que mis chicos se imaginarán que engancho mejor con su faceta anterior que con la festivalera de Campo Neutral o el arranque coral de grupo vocal de Baile de máscaras, pero no es momento para que hable de mis gustos o afinidades, sino para glosar la pasión con la que escriben sus textos, y la tranquilidad, paz y serenidad con la que impregnan sus letras de marcado corte costumbrista. Al final voy a tener que cambiar el principio de esta crítica, resulta que son estas cosas las que sí tienen importancia al fin y al cabo.