Sho-Hai, doble vida

Pues ya se terminó la espera. Ya está el primer disco de uno de los cantantes de Violadores del Verso en solitario. El primer round es de Hate, a.k.a. Sho-Hai (de El mono borracho en el ojo del tigre), el lado más macarra y hardcore de los zaragozanos. Y hace gala, porque es lo que gusta de él y lo que de él se espera. Violadores del Verso, Doble V, Doble Vida (rapsolo) asegura desde el nombre que su corazón pertenece a V.V. Sigue leyendo

René: las cosas sólo irán a mejor

No sabría decir si Isaac Miguel fue la segunda persona que vio el primer número en la calle. Coincidió que estaba dejando  periódicos en el Costello y él salía de ahí. Nos deseamos suerte mutua pues él también daba el pistoletazo de salida a este nuevo proyecto y veníamos hablando desde hacia meses de nuestras ilusiones. A él le costó. Casi 10 años hasta que llega su primer disco, Sólo puedo ir a peor (chupete/Rockola.fm), tras pasar por momentos de abandono o girar con El Canto del Loco como músico de directo: “Siempre tienes la convicción de que tarde o temprano lo vas a sacar. Pero me lo empiezo a creer cuando paso de discograficas, se acaba el peregrinaje o que me digan que en los 80 hubiera petado, y decido buscar mi fórmula yo solo. Quizás a la par de cuando me meto a tocar en la gira de ECdL”. Sigue leyendo

Tulsa, canciones de amor y muerte

El 18 de noviembre podremos ver la banda de Miren Iza en el Teatro Lara, presentando Espera la pálida (Subterfuge, 10), su segundo trabajo publicado a primeros de año. Diez historias de muerte, de noche y oscuridad que se despegan del folk-rock fronterizo que mandaba en  Sólo me has rozado (Subterfuge, 07) y donde tienen cabida adaptaciones de Dylan Thomas (Aniversario de boda) o influencias del rock sinfónico de los 70’s (Tus flores). “Sí es cierto que cambió el proceso de composición, pero no creo que haya tanta diferencia”. Ahora que ha pasado el tiempo, al calor de unas cervezas, Miren analiza cómo ha transcurrido este 2010. “No lo vi como una apuesta aunque ahora sí tengo otra pespectiva. En realidad ves una evolución bastante lógica. Me quité las obligaciones formales impuestas por el grupo, la presión de presentar el primero y el qué dirán. Las letras son más complejas y aunque a la gente no le entra de la misma manera, me apetecía ir por ahí”. Sigue leyendo