Mad Cool 2017. Un trágico debate sobre ética y responsabilidad

Es famosa la cita de Benjamin Franklin que dice que quien renuncia a su libertad para conseguir algo de seguridad no merece ni la una ni la otra. Creo que está bien traída a este caso porque puede ayudar a poner algo de claridad en relación a lo que desgraciadamente ocurrió este fin de semana en el Mad Cool, con el fallecimiento del reputado acróbata Pedro Aunión, especialista en danza aérea. Todo fue tan rápido, todo fue tan caótico, que no dio tiempo a hacer un sosegado balance ni una pequeña reflexión pausada. En todo este asunto hay un gran debate entre ética y responsabilidades que creo es importante dirimir.

 

Nunca he tenido ningún interés en erigirme en policía de la moral, figura bien explotada por las fuerzas reaccionarias de este país desde tiempos inmemoriales, y mi espíritu y mi conciencia un tanto ácratas me exigen pedir la misma libertad que demando para mí para todos los demás. Es importante recalcar esto en un momento en el que las redes sociales envían a la hoguera a cualquiera de manera inquisitorial; yo me niego a hacerlo. Pero también son un altavoz que no quiero dejar pasar por alto debido a haber sido espectador de un suceso tan grave. Y esta es mi libertad de hacerlo.

 

No me pareció ética la sucesión de acontecimientos y por eso decidí irme en cuanto vi que el concierto de Green Day comenzaba con normalidad y desde la Organización no se informaba absolutamente de nada. Me acerqué a la zona de acceso al foso de fotógrafos para disfrutar del concierto (no vi las imágenes ni sabía nada de lo acontecido en ese momento) y en cuanto llegué vi las vallas, la zona acordonada y pregunté. Como todo el mundo. Mucha gente lo había visto y estaba consternada y hablaba en corrillo de ello. Sabíamos que mucha gente se había ido de allí y estábamos esperando acontecimientos, pero claro, ver como algunos que estaban cerca mía en cuanto sonaron los primeros acordes del espectáculo, salía un conejo gigante animando y aparecía el grupo para tocar, dieron media vuelta y se pusieron a bailar y a beber como si nada, haciéndose sus fotos instagrammers y sus vídeos youtubers con ese trágico decorado, con el cadáver en la ambulancia esperando a que llegara el juez y certificara la defunción al lado, pues mira, me pareció grotesco. No quise participar de lo que me pareció una orgía de capitalismo y barbarie (así lo dije en redes), y me fui del festival a mi casa.

 

Varias cuestiones se han comentado que explicaré lo más brevemente que pueda. Perdón por alargarme:

 

Primera. La decisión de cancelar o no la programación es única y exclusiva de la Organización, y las Fuerzas del Estado y el Ayuntamiento poco tienen que añadir una vez garantizada la seguridad colectiva dentro del recinto –en ningún momento estuvo bajo amenaza, repito, en ningún momento–. En este contexto la Policía está para servir. Que se continúa, se garantiza el servicio, que se desaloja, pues también, lo decide quien monta el acto. No conocemos los detalles de la conversación entre Fuerzas y Organización, y donde seguramente se aconsejarían medidas y evaluarían riesgos en la dirección que vivimos. Lo que sí sabemos que la responsabilidad es de esta última y de nadie más.

 

Segunda. El grupo, de haberse enterado, en sus redes ha dejado bien claro que seguramente hubieran cancelado: “No somos personas sin corazón”, han dicho en un comunicado. En todo momento señalaron que no se les informó del hecho luctuoso lo que les privó de su libertad de actuación. También es bastante probable que alguien del equipo como su road manager o quien fuera sí lo supieran y decidieran ocultarles la información. No sabemos dónde estuvo ese cortafuegos. Hasta ahora la Organización no ha explicado si se consensuó con el entorno de la banda o no, así que damos por válidas las palabras del grupo, se les coartó su libertad de elección.

 

Tercera. Esto nos devuelve al primer punto. Si hubieran cancelado al enterarse (es fácil ocultárselo pero también que haya un desliz) habría que haber desalojado igualmente. Entonces el asunto de la seguridad vuelve al primer plano como argumento principal. Da igual que hubiera supuesto un riesgo, que siempre hay en estos casos. Se tenía que estar preparado. De hecho, sin un plan de evacuación es imposible que te concedan la licencia. El Bernabéu tarda en desalojarse menos de 20 minutos y estamos hablando de un volumen de público similar, así que rebajemos el miedo a desalojar por cuestiones de seguridad. Si no se está preparado para evacuarlo, no se puede hacer un festival. Pero insisto, el Ayuntamiento concedió la licencia, y tras la tragedia del Madrid Arena imagino que andará con los pies de plomo en este asunto. Así que hemos de suponer que había un plan de emergencia correctamente realizado.Y más en la Europa del 2017, con atentados de corte yihadista en este tipo de actos cada dos por tres. Nadie está exento de que pase nada, pero que estar preparado, se estaba preparado.

 

Cuarta. Pero claro, la gente no lo hubiera entendido y se hubiera vuelto loca… Muy mal hecho en responsabilizar a la gente ebria y colocada de las cuestiones de seguridad. Hasta que no se demuestre qué hubiera pasado de haber anunciado los acontecimientos todo lo que hablemos será política-ficción. Lo que sí sabemos, es que el Madrid Arena 2012 fue una vergüenza por faltar todos los responsables públicos y privados a su cometido, y que Festimad 2005 vivió unos graves disturbios tras tres días de sufrir unas condiciones inhumanas en un erial desértico, con torbellinos en la zona de acampada, polvo en suspensión irrespirable, un escenario con graves problemas de seguridad y nada de información, justo lo contrario de lo que ocurría en la idílica fiesta que se vivía en la Caja Mágica (exceptuando la falta de información, en eso sí coincidieron). La gente entonces tenía ira, no falta de empatía ante la muerte en directo de un ser humano. El público merecía saber lo que había pasado para actuar en consecuencia.

 

Quinta. ¿De cuánto dinero estamos hablando si se hubiera cancelado al menos el viernes? Entre actuaciones, patrocinadores, barras… nos vamos a ¿tres millones de euros, cuatro? Estaría muy bien conocer esa cifra para saber de qué estamos hablando en cuestiones pecuniarias. Nos da una visión más clara del conjunto. Entra dentro de lo factible elucubrar que si hubiera sido tras Green Day con la mitad del aforo yéndose a su casa se hubiera tomado otra decisión.

 

Sexta. El actor estaba subcontratado. El tema laboral me parece en este momento un tanto secundario. La precariedad laboral del sector es un asunto que algún día que habrá que afrontar pero hacerlo pasar por aquí me parece ventajista. Ciñámonos a las leyes. Independientemente del tipo del contrato con la Compañía, es obligación de la Organización garantizar la seguridad y salud de los trabajadores así como la vigilancia del mantenimiento de equipos y herramientas de seguridad y ahí la ley es bastante clara. Que la Policía Judicial y los Peritos hagan su trabajo tranquilamente, y ya analizaremos los resultados, accidente o negligencia, no tenemos los datos para poder opinar. Aunque claro, el anuncio de los puestos de trabajo en materia de emergencias y sanidad pidiendo material propio a los postulantes, cuando menos es escalofriante.

 

Séptima. Hubo mucha gente que no se enteró del accidente, y otra mucha que ante la sensación absoluta de normalidad, entendieron que de eso se trataba, así que ante la incredulidad inicial, dieron por hecho que estaba la situación controlada. Acusar de falta de ética a 45.000 personas me parece moralmente igual de reprobable. Cada uno sabrá cómo lo vivió y qué pensó. Yo ahí ni entro ni salgo más que en lo que presencié a mi alrededor. Deberíamos aprender a evitar juzgar tan a la ligera.

 

Octava. Uno de los más graves y perennes conflictos en el sector es confundir artista con industria. The show must go on es lo que hizo El Cigala en Nueva York actuando amargamente tras despedirse de su difunta mujer; chapeau al artista por entender que es el mejor homenaje que le puede hacer y respeto máximo. Lo que pasó en Mad Cool fue otra cosa y es que la rueda de consumo debía continuar pasara lo que pasara.

 

Novena. El homenaje al trabajador fallecido al día siguiente fue a todas luces escaso, inmerecido y en donde ni siquiera nadie salió a dar la cara. Dio la sensación de hacerse deprisa y corriendo, entre los huecos que hubo entre conciertos, sin informar previamente a los asistentes… como si se quisiera que molestara lo menos posible. No tengo en mi cabeza qué debería haber hecho la Organización, pero sí creo que le faltó en todo momento tacto y empatía.

 

Décima. La comunicación fue, ha sido y sigue siendo insuficiente. Y no es cuestión del departamento. La decisión de imponer el silencio como fórmula a día de hoy me parece errónea en cualquier caso y es mi gran crítica al Evento. Empezando por el apagón informativo, el posterior y lamentable primer mensaje pasadas las tres horas, la corrección que hubo del segundo al tercero… a que haya sido por fríos correos electrónicos… No es entendible en modo alguno.

 

Undécima. Mi decisión. Me pareció escalofriante la primera sucesión de acontecimientos y por ello tomé la decisión de salirme del recinto. No tenía ninguna intención de bailar con el cadáver todavía caliente. Y mis compañeros periodistas (con los que compartía la velada) en una u otra manera actuaron igual lo que me enorgullece. Al día siguiente acudí a ver los conciertos y en señal de duelo e indignación hice huelga de consumo. Fue mi opción, ni buena ni mala, simplemente personal. Este año pagué mi entrada y no solicité acreditación porque estoy trabajando intermitentemente por elección familiar y no pensaba cubrirlo, y el año que viene no sé que haré ni en qué condiciones, pero la decisión que tome la asumiré de manera reflexiva y con criterio profesional. No tengo nada en contra de un Festival que ha luchado heróicamente contra una Naturaleza diluviana, y trajo una oferta musical muy atractiva. Simplemente creo que han cometido un gravísimo error al tratar este accidente.

 

Duodécima. Ahora que están tan de moda los politólogos, y que Pablo Iglesias, Alberto Garzón o Íñigo Errejón están todo el día hablando de él, vemos cómo la Superestructura contra la que nos advertía Gramsci existe. El poder no sólo es coercitivo, sino que despliega unos valores dominantes que atañen a toda la sociedad civil (incluidos los culturales) que nos dicen qué está bien y qué está mal. En una sociedad tan nihilista, cínica y descreída como la nuestra, acabamos de tener un desgraciado ejercicio práctico: The show must go on. Si hay un accidente laboral en la construcción al menos ese día se para en toda la línea de trabajo hasta que viene el juez, abre las diligencias pertinentes y levanta el cadáver. Si no se hizo durante el festival fue porque el discurso hegemónico nos traslada a un eterno ‘Show de Truman’ en el que no dejamos de ser sino consumidores, no ciudadanos críticos. Hemos sido conscientes en directo de que el espectáculo continúa sin nosotros, no valemos gran cosa.

 

Decimotercera. Todos los días muere gente. No pienso ni comentar el grado de cinismo (cuñadismo lo llamamos ahora) al respecto. Vivir en directo una muerte durante un espectáculo y que no me importe puede entrar dentro de la sociopatía. Lo que cada uno haga por cambiar el mundo no entra en este debate. De todos modos, queda confirmado, tenemos la sociedad que nos merecemos.

 

Décimocuarta. No creo que haya que quemar en la hoguera absolutamente a nadie. Este festival ha actuado de una manera, y me da la impresión que así habrían hecho prácticamente todos los demás en la misma situación, así que no quiero ejercer de Juez, Jurado ni Verdugo, ni creo que nadie deba hacerlo. Yo hubiera cancelado el viernes y arrancado el sábado tras un homenaje bonito. Pero es mi opinión, afortunadamente solo soy responsable de mi actuación ética, y el mal trago, que me consta que vivieron dentro, lo tuvieron que tomar ellos. No lo hicieron así y me fui porque no quería participar de su decisión. La ética es esto, cada uno toma las decisiones que quiera y si hay que exigir responsabilidades por mala praxis, que se haga en el campo que le corresponde, en el de la Justicia, no en de los valores.

 

Mi intención no es hacer sangre, lo pasado ya ha pasado y acertada o equivocadamente cada uno ha tomado sus decisiones. Estamos viviendo unos tiempos en los que no sólo asistimos a una burbuja de festivales que más pronto que tarde explotará por algún lado, también estamos asistiendo a un cambio de modelo en el que la música y los conciertos han dejado de ser los protagonistas absolutos en detrimento de la experiencia del usuario y su consumo que ahora cotiza al alza. Hablar de capitalismo no es hablar de unos señores oscuros contando billetes. Vivimos en una sociedad en la que vales lo que tienes y no lo que eres, y no, no me gusta.

 

Si este año hacemos como si nada, ya sabemos a qué atenernos en un futuro, en este festival, y en cualquier otro. No quiero una pelea sino un debate que nos re-conciencie. Quiero un mañana para los Festivales con mejores condiciones laborales para todos, con más seguridad si cabe, en el que la línea roja sea la vida humana y que a nadie le extrañe.

 

 

 

* En recuerdo de Pedro Aunión, que murió haciéndonos soñar con las estrellas.

Mechanismo, o sobre cómo hacer grandes discos anglosajones

mechanismo“Perdida la esperanza” reza la puesta de largo del grupo madrileño Mechanismo. Digo madrileño, porque aunque es el proyecto personal de Sebastian Maharg, originario de Chicago y con raíces escocesas, vivir en Madrid desde el 2002 le mete de lleno en la escena independiente de la capital. A sus 41 años Sebas es un tipo inteligente, culto y de buena conversación, que no duda en mostrar a la menor ocasión su pasión por la música, la Historia o el universo Star Wars del que es devoto seguidor, y donde a menudo se entretiene más que en hablar de su primer disco. Nuestras conversaciones nocturnas hace ya más de seis años me permitieron ver el alumbramiento de su primer EP Empire of Light, punto de partida de Mechanismo y disfrutar de su evolución en este The Forlorn Hope (Global Music 360, 2016), un magnífico trabajo de ascendencia anglosajona.

Es delicioso porque está bien hecho. El gran defecto del pop independiente de corte británico de nuestro país se suele deber a la ausencia de referencias directas. Para sonar a Gran Bretaña, lo primero debes ser anglosajón, y si no es el caso, toca ir directamente a las fuentes, no quedarse en las adaptaciones que se hacen aquí, que es lo que abunda en España, la copia de la copia.

No deja de ser extraño no obstante, que de Chicago, escenario no sólo del jazz y el blues, sino del house de los 80, saliera un amante del sonido beatleiano más puro, de los muros de sonido de Phil Spector, de las melodías de Radiohead, y de un timbre de voz parecido a Morrisey que nos evoca a The Smiths: “La ciudad de Chicago tiene una cultura musical muy amplia, también tiene a The Smashing Pumpkins, Wilco,… Yo la escena de los 80 no la viví la verdad, pero escuchaba por entonces la radio y desde entonces era un beatlemaniaco total”, confiesa Sebas al tiempo que nos explica sus influencias sin el miedo o la ocultación de la que hacen gala muchos de los artistas españoles, y que se aprecian en canciones como Better o Afterglow. “En los 90 me impactaron mucho Radiohead, Oasis, Travis, Pulp… desde el punto de vista de la producción y también de las melodías; por aquel entonces en América estaba el grunge en el rollo de Stone Temple Pilots , y no me llamaba mucho la atención. Había otros como los australianos Crowded House, que venían de un ramalazo mcartniano…y es que siempre me ha tirado ese timón de melodía y armonía que los británicos hacen mejor que nadie”.

Le gustan Radiohead o The Beatles, pero huye de su parte más vanguardista; incluso aunque en Home, el corte que abre The Forlorn Hope, practique el famoso muro de sonido de Phil Spector, ese gran denostado y segundo villano tras Yoko Ono. “Claro, no es que lo considere una influencia muy grande, aunque en Home sí quisimos buscar ese sonido de principios de los 60, del Be My Baby de The Ronettes, muy percusivo y con mucha reverb, para meter a mucha gente en el estudio… la idea iba por ahí. No es una gran influencia aunque haya trabajos suyos con George Harrison magníficos o con Lennon en el Imagine sin ir más lejos”. Por lo demás, coincide con la apreciación: “Es que aquellas bandas que citas, antes de experimentar hicieron canciones redondas y estructuradas. Si primero haces álbumes más convencionales luego puedes llegar crecer un poco más, lo mismo que U2, que con Achtung Baby contribuyeron a definir el pop moderno. Me gustaría experimentar más, pero es muy importante ahora una base mainstream para consolidar el proyecto y cuando tenga una masa crítica poder lanzarme”. Lo que viene siendo elaborar un discurso propio, y que me recuerda el caso de Álex Ferreira, el dominicano que vino a Madrid a hacer música indie pero que cuando recuperó sus influencias latinas y las adaptó a su lenguaje, nos dio los mejores momentos de su carrera.

 

En el debate sobre si melodía o letra, desde fuera está claro que lo ven de otra manera a como lo hacemos nosotros, “creo que debe ser un matrimonio perfecto, pero puestos a elegir a punta de pistola, la melodía claro, a lo mejor por el idioma no se me entiende pero tienes que hacer algo que llegue. Quiero conectar con el que está escuchando, no hacer una cosa ensimismada en mí mismo. Cuando escuchas a Thom Yorke o The Divine Comedy, te quedas estupefacto por cómo ofrecen la voz, si no tienes eso, olvídate”.

 

UN DISCO QUE SE FUE GESTANDO POCO A POCO.
La banda se formó en 2010 de la mano de Sebastian Maharg y del mancuniano Mervyn Mcmanus (quien tomó una dirección diferente un par de años atrás), con Sebas afrontando The Forlorn Hope junto a una remodelada banda enfrentándose a la producción y grabación del disco poco a poco. Charlie Bautista apareció para grabar Citizen’s Arrest y Better, y Manuel Cabezalí hizo lo propio para Afterglow y Proof of Live: “. A mí me gustan los discos variados, que haya un par de suites musicales que liguen varias canciones. Queríamos un productor puntual para que aportara cosas nuevas, nos sacara de nuestra zona de confort creando una tormenta de ideas, y llevando tus temas a un territorio al que normalmente no irías. Al estudio debes ir con las ideas muy claras porque el tiempo es oro, pero con ellos aprendí que es mejor dejar un pequeño margen de espontaneidad en algunas cosas, y creo que su labor se nota. Manuel tiene un abanico de registros bastante importante y salta de uno a otro muy bien, con una forma muy metódica de trabajar. Charlie es muy orgánico a la hora de buscar sonidos y se toma su tiempo para sacarle a cada instrumento uno propio”.

 

Una misión suicida, abandona la esperanza… el título del disco tiene una gran carga poética: “Me gusta un nombre poético a una cosa que en verdad fue espeluznante. Wellington en las Guerras Napoleónicas tomaba una avanzadilla de soldados en misión suicida. Eran de clase baja y no tenían mucho que perder. Muchos morían en el intento, pero si sobrevivían eran recompensados. Coincidió con el centenario de la I Guerra Mundial, y me gusta mucho el estudio de la Historia y las guerras, esta era para mí una gran desconocida, y de ahí la estética del disco. Con lo que hemos sufrido para hacerlo y hacia donde podemos llegar en un futuro creo que lo representa muy bien… ha habido una curva de aprendizaje muy grande, es una lección muy grande de paciencia y tenacidad”.

 

Sobre ese futuro, Sebas tiene claro que “solo buscamos subir el siguiente peldaño, poder hacer otro disco, no tardar media década en hacerlo… esperar que haya interés por el proyecto desde el punto de vista de promotoras, que de alguna forma se aprecie la propuesta. Creo que estamos haciendo algo distinto del panorama indie nacional y aquí sí me incluyo porque toda la banda es española y yo soy medio español, aunque nuestra música sea anglosajona como ocurre con los franceses Phoenix, que son internacionales o The Cardigans, Kings of Convenience… yo me incluyo en la misma categoría de ese tipo de proyectos. Buscar un hueco en el indie español e intentar crecer y tener continuidad”.

 

A Por Ella Ray. Caminos que dignifican el pop

a por ella rayFOTO: DARÍO VÁZQUEZ

 

No le demos más importancia. Esto no deja de una forma de devolver en forma de regalo el que hace unos meses me hicieron ellos con las canciones que forman su primer largo, Turista (2016, autoeditado). Hay discos que me agarran fuerte, que me transmiten mucha vibra, ayudados muchas veces por cuestiones extramusicales, así como por la afinidad emocional que me une a sus componentes.

 

Lo primero que quiero es darle las gracias a Georgina porque aunque en su modesta locura y alegría no sea capaz de pensarlo siquiera, fue en la fertilidad de su abrigo en el que los chicos A Por Ella Ray brotaron maduros. Aunque ya conocía a Krespo de Despistaos, junto a la cantante venezolana vi la conexión con Pastor y Pablo López de la Llave y el nacimiento de una banda con una gran intensidad que discurría emocionalmente a tumba abierta. Así que sí, gracias a ella, mujer empoderada, podemos disfrutar de A Por Ella Ray.

 

La solidez de su trayectoria ascendente se consolida paso a paso gracias a un buen hacer con el que dignifican el pop de la actualidad, asaltado por sucedáneos que solo buscan el éxito fácil a uno y otro lado del indie y el mainstream. A Por Ella Ray abrazan minuciosamente el pop desde diferentes ángulos emergiendo con luz propia los ecos de Radiohead que aparecen en canciones como Serpientes o el final de Meteosat. No es el único parámetro en el que se mueven desde luego, pues también lo abordan con una visión tradicionalmente patria más atemporal, como lo demuestran no sólo Mecanismos, Atolón y Nunca estuvo mal, sino las colaboraciones de Jaime Urrutia en Supernova, de Ricky Faulkner en Ángeles Muertos, Charlie Bautista en Turista… incluso la reciente interpretación de Qué desilusión! de Leño que no aparece en este álbum. Pop de ayer y de hoy en una época en la que nos estamos reconciliando con los años 80, ver para creer.

 

Supongo que mis chicos se imaginarán que engancho mejor con su faceta anterior que con la festivalera de Campo Neutral o el arranque coral de grupo vocal de Baile de máscaras, pero no es momento para que hable de mis gustos o afinidades, sino para glosar la pasión con la que escriben sus textos, y la tranquilidad, paz y serenidad con la que impregnan sus letras de marcado corte costumbrista. Al final voy a tener que cambiar el principio de esta crítica, resulta que son estas cosas las que sí tienen importancia al fin y al cabo.

 

Havalina. Bienvenidos a un universo nuevo y onírico

havalina @ Iris Banegas

FOTO: IRIS BANEGAS

¡Dale al play, que empieza la lección!

 

Hay grupos con los que tienes que abrir los oídos al máximo y sumergirte con cada trabajo que sacan, porque brillan como un faro en la bruma en la que se pierden los demás grupos de su entorno. Havalina pertenece a esta tribu que obligan a seguir su estela porque son capaces de no quedarse en el mismo sitio sino evolucionar para crecer y cada paso que dan abrir nuevas puertas a universos paralelos.

 

Pongámonos un momento en antecedentes. Tras una fase inicial en la que coquetearon con el inglés con Junio (08) abrieron una puerta de transición al castellano que se concretó más adelante en una trilogía demoledora, con Imperfección (09), el magistral Las Hojas Secas (10) y el enérgico H (12), donde con una gran base de stoner, psicodelia pop y rock duro hablaban de relaciones personales, carnales y emocionales, y sobre todo de sus consecuencias. Islas de Cemento (15) dio carpetazo a esa dirección abriendo otra puerta que a día de hoy por lo que vemos en Muerdesombra (17) es más onírica y en la que cobra más fuerza que nunca el universo de Manuel Cabezalí, cantante, guitarrista, compositor y productor de Havalina, amén de su ideólogo y gurú de su generación.

 

Las Hojas Secas significó algo tan grande en la discografía de Havalina que va a ser muy difícil superarlo. El trío es consciente, y por eso no escatima en recursos a la hora de buscar nuevos espacios de creatividad: “La ruptura más grande ha venido al decir no quiero hacer rock, o quiero hacerlo pero no de la manera que veníamos haciendo, sin recurrir al uso del típico riff gordote , con caña… queríamos buscar una épica distinta, intentado que fuera muy intenso, pero de una manera diferente, estamos en otro punto. Para estas canciones, al componerlas intenté no coger la guitarra, sino una línea de bajo, una línea de teclado, un loop de batería y al final metía la guitarra por encima, por eso no hay acordes de guitarra , sino que va dibujando una melodía todo el rato que complementa la voz”, confiesa el cantante.

 

En este nuevo trabajo el maestro Cabezalí se adentra en el mundo de los sueños y dota a sus nuevas criaturas de unos sintetizadores envolventes, siderales y psicodélicos que te envuelven en su ya tradicional épica (Órbitas o Más velocidad), aunque siempre queda lugar a la vitalidad orgánica de sus guitarras (Malditos mamíferos, Alta tormenta I…): “Creo que en los movimientos artísticos hay una cosa que funciona como un péndulo, ahora está aquí y luego para allá. Hace 10 años, cuando yo tocaba con Russian Red, el péndulo estaba mucho en el folk, tocaba el ukelele, el carillón… en Hola a Todo el Mundo lo puedes ver a la perfección, el primer disco fue muy folk y luego el segundo con electrónica… la corriente está ahí, tú luego puedes ir a contracorriente, con la corriente o tu versión, pero de alguna manera estamos todos metidos en esto. Es posible que dentro de cinco años lo busque la gente sea el rock noventero, pero ahora estamos en una revisión de la década de los 80. Lo que pasa es que cada uno tiene una visión diferente de esa década. Mucho es más música de baile, Havalina es como Blade Runner, algo hiperoscuro”, nos comenta Manu al analizar su nuevo trabajo, en el que sale a relucir la gran influencia del cantante, The Cure, más puesta de relieve que nunca y que cuadra perfectamente con esta nueva intencionalidad creativa, sin la urgencia propia de los veintitantos años, y acorde a nuevos problemas existenciales en ese camino que llamamos madurez.

 

Havalina se hayan en la actualidad inmersos en una cruzada, que es la mía y la de muchos otros que aunque seamos minoritarios tenemos grandes cosas que decir. Defienden una libertad creativa total frente a injerencias externas, casi siempre autoimpuestas por los propios músicos en aras de seducir al público y colarse en los festivales del año para tener su momento de gloria. Crear desde otro lugar, creer en una música libre, en algo mucho más auténtico, aunque numéricamente sea inferior porque no siga los dictados de la masa. Por eso apuestan por una potente gira de salas en la que los festivales sean el premio puntual, labrándose un público fiel y un discurso propio frente a lo que imponga la mayoría. Una manera de seguir sembrando para que el futuro sea tan sobresaliente como el presente.

 

Que ni la bruma ni la oscuridad os impidan ver a aquellos que más brillan, por favor.

 

Rufus T. Firefly: “El amor, la naturaleza y el arte hay que defenderlos a muerte”

Rufus T. Firefly @Iris BanegasFOTO: IRIS BANEGAS

 

Acabas de leer a Walt Whitman y te sientes el rey del mundo. Solo, de pie frente a la vasta inmensidad de la naturaleza, extiendes los brazos y gritas hasta que te falla el aliento. No pides nada más, estás en comunión con el cosmos y desde hace mucho tiempo, en paz contigo mismo. Al igual que tú, Rufus T. Firefly se sienten igual de identificados con esa misma tradición poética y presentan en su nuevo disco Magnolia (Lago Naranja Records), un alegato en defensa de un mundo cada día más enfermo, un canto al amor y a la esperanza.

 

Víctor Cabezuelo es uno de los más brillantes tíos de su generación. Tras un aspecto desgarbado y huidizo y un carácter introvertido, se esconde una personalidad de trato afable y lo que más nos interesa, una mente poderosamente creativa que ya nos tiene a muchos enganchados gracias a trabajos como Ø -Conjunto vacío- (12) y Nueve (14) y sus colaboraciones en Mucho o Miss Caffeina entre otros. Y si él es un alumno aventajado de la gran escuela que Havalina y Manu Cabezalí han creado en su entorno, su compañera en la batería, Julia Martín Maestro, ha dado un paso de gigante tanto en las baquetas como en la ilustración y el diseño del álbum, haciendo de este una verdadera delicia para los sentidos (se ve, se escucha, se toca, se huele…).

 

Para quien aún no los tenga ubicados, Rufus T. Firefly pueden presumir de ser una de las más personales adaptaciones de Radiohead que hay en nuestro país, sin olvidarnos de sus constantes miradas a Kurt Cobain o Billy Corgan (Smashing Pumpkins). Sin embargo, con Magnolia abren el espectro en la misma dirección que Tame Impala y aunque siguen adorando a Thom Jorke y los noventa, se lanzan en la estela setentera de George Harrison, Syd Barret o John Bonham desde una óptica muy actual. Pura psicodelia, dream pop, pop sideral o lisérgico, llámalo como quieras, pero el disco de los Rufus es una belleza en defensa de las pocas cosas que aún tienen importancia en esta vida. “Hay que dejar de quejarse de lo mal que va todo. El amor, la naturaleza y el arte hay que defenderlos a muerte y esa es otra forma de pelear. Aunque parezca un discurso muy básico, es que lo estamos descuidando realmente”, explica Víctor sobre el mantra que se repite a lo largo de las canciones de este disco, y que empieza en las relaciones cercanas, protagonistas en última instancia de los textos.

 

Una magnolia significa nobleza de espíritu y pureza, y también amor por la naturaleza. Si los Rufus querían acercarse a ese concepto tan puro, lo han conseguido. La calidez con la que afrontan Magnolia, el groove de la pegada de Julia en la batería, las deliciosas líneas de bajo de Miguel de Lucas (ex Sunday Drivers y Mucho), la manera en la que encapsulan la belleza etérea de Víctor los sintetizadores y teclados de Martí Perarnau IV (Mucho) y Rodrigo Cominero (Sonograma), dan a luz una maravilla sensorial completa bajo la batuta como siempre de su gran valedor, Manu Cabezalí ¿El resultado? Uno de los mejores discos de este año que empieza sin lugar a dudas.

 

Playa Cuberris. La última banda de rock n roll

playa cuberris

 

 

 

 

 

 

 

Estos chavales lo parten. Punto. Fin de la cita. Realmente no se debería tardar mucho más en escribir y explicar si una banda merece una escucha serena y detenida, o si por el contrario, todavía no ha llegado su momento. Pues bien, Playa Cuberris se acaban de ganar ese derecho con la publicación de su segundo trabajo, Entrar a matar (Entrebotones 2017), un disco en el que la manida declaración de intenciones cobra más sentido que nunca.

 

Pongámonos en antecedentes. Los rockeros somos una tribu, rara y no especialmente mayoritaria, pero consecuente y pasional. Y aunque sintamos devoción por los clásicos, necesitamos creer que las nuevas generaciones nos salvarán una vez más de tanta mediocridad musical. No pedimos mucho realmente: Un sonido poderoso, conocer tu instrumento, un buen saber hacer, una actitud coherente y desafiante, por qué no decirlo, y ser capaz de emocionar a tu público.

 

Aquí es donde entra Playa Cuberris, una banda emergente a la que le ha llegado su hora. Con un discurso heredero de los Tequila (70s), Radio Futura (80s), Platero y Tú (90s) o M-Clan (00s), junto con las vivencias de su generación actual, con una devoción claramente manifiesta por los iconos del grunge, Pearl Jam y un buen gusto a la hora de hacer grandes medios tiempos, canciones emocionantes y con empaque, ganan muchos puntos con el cambio de dirección realizado desde su debut, “Bienvenidos a Ningún Lugar” (2013).Aquel año, la formación madrileña produjo junto a su paisano Juan Blas, cantante de Nothink, un trabajo noventero, con aires frescos y desenfadada actitud.

Apenas tres años después “Entrar a matar” les conduce con sobriedad a un lugar donde las ideas claras suelen llevarte al éxito. “El rey de la ciudad”, “Furia nuclear”, “Huracán”, “Grifo y gas” o “Blues de nevera” son la espina dorsal de un sonido evidentemente americano, que en ningún momento cae en la petulancia de lo que conocemos como ‘americana’ sino que encuentra su acomodo en la traducción natural que solemos hacer de ese lenguaje en nuestro país.

 

Muchos asociaréis(-emos) el timbre de voz de Pedro Girón con Carlos Tarque, y bienvenidas sean las comparaciones con el mejor cantante de soul-rock de nuestro país, pero para qué hacer pública nuestra ignorancia, que tampoco nos lleva a buen puerto, no nos quedemos ahí. Tarque es The Faces, es puro Rod Stewart. Si queréis ubicar a Girón acertaréis si lo situáis un poquito más cerca de Eddie Vedder.

 

Más allá, los matices que nos ofrecen en este disco nos atisban la posibilidad de estar ante un grupo con bastantes y buenos recursos sonoros, bien sea por el guiño al indie-rock festivalero de “Luces de Neón”, el sonido actualizado, puro 2000 de “Viejo amigo”, donde es más patente la influencia de su productor Eduardo Molina (SCR, Tomaccos, Idealipsticks), devoto seguidor de la religión de Jack White, bien sea por el corazón fronterizo de “María Isabel” o los fraseos cercanos al funk de “Viernes verdes”. Incluso por las baladas “Locos de atar” y “Quizá”, que nos constatan que es en los tempos más tranquilos donde se aprecia mucho mejor el sonido Pearl Jam.

 

Aquí es donde entra Playa Cuberris, una banda emergente a la que le ha llegado su hora. Con un discurso heredero de los Tequila (70s), Radio Futura (80s), Platero y Tú (90s) o M-Clan (00s), junto con las vivencias de su generación actual, con una devoción claramente manifiesta por los iconos del grunge, Pearl Jam y un buen gusto a la hora de hacer grandes medios tiempos, canciones emocionantes y con empaque, ganan muchos puntos con el cambio de dirección realizado desde su debut, “Bienvenidos a Ningún Lugar” (2013). Aquel año, la formación madrileña produjo junto a su paisano Juan Blas, cantante de Nothink, un trabajo noventero, con aires frescos y desenfadada actitud.

Apenas tres años después “Entrar a matar” les conduce con sobriedad a un lugar donde las ideas claras suelen llevarte al éxito. “El rey de la ciudad”, “Furia nuclear”, “Huracán”, “Grifo y gas” o “Blues de nevera” son la espina dorsal de un sonido evidentemente americano, que en ningún momento cae en la petulancia de lo que conocemos como ‘americana’ sino que encuentra su acomodo en la traducción natural que solemos hacer de ese lenguaje en nuestro país.

Muchos asociaréis(-emos) el timbre de voz de Pedro Girón con Carlos Tarque, y bienvenidas sean las comparaciones con el mejor cantante de soul-rock de nuestro país, pero para qué hacer pública nuestra ignorancia, que tampoco nos lleva a buen puerto, no nos quedemos ahí. Tarque es The Faces, es puro Rod Stewart. Si queréis ubicar a Girón acertaréis si lo situáis un poquito más cerca de Eddie Vedder.

 

Más allá, los matices que nos ofrecen en este disco nos atisban la posibilidad de estar ante un grupo con bastantes y buenos recursos sonoros, bien sea por el guiño al indie-rock festivalero de “Luces de Neón”, el sonido actualizado, puro 2000 de “Viejo amigo”, donde es más patente la influencia de su productor Eduardo Molina (SCR, Tomaccos, Idealipsticks), devoto seguidor de la religión de Jack White, bien sea por el corazón fronterizo de “María Isabel” o los fraseos cercanos al funk de “Viernes verdes”. Incluso por las baladas “Locos de atar” y “Quizá”, que nos constatan que es en los tempos más tranquilos donde se aprecia mucho mejor el sonido Pearl Jam.

 

Triángulo de Amor Bizarro se imponen en los II Premios Ruido de la PAM. Siguen los mismos retos pendientes

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Anoche se celebró en la emblemática sala El Sol de Madrid la II Edición de los Premios Ruido organizados por la PAM (Periodistas Asociados de Música), una Asociación de no mucho tiempo y arraigo, que plantea dignificar una profesión con muy mala prensa valga el juego de palabras.

 

Los ganadores del 2016 han sido unos Triángulo de Amor Bizarro (TAB) que parecen estar siempre en estado de gracia, pues con su último trabajo “Salve Discordia(Mushroom Pillow), aparte de alzarse con el Premio Ruido, han arrasado en las listas de éxitos de parte de la prensa especializada. Mejor disco del 2016 para Mondosonoro, Muzikalia e Hipersónica; Rockdelux, Efe Eme, El País y jenesaispop también les han votado en lo más alto de las tablas anuales.

 

No es la primera vez que les pasa, pues ya con su debut causaron muy buena sensación allá por 2007 y volverían a hacerlo con Año Santo ganando cuatro premios UFI en 2011. Buenos merecedores pues, ya no sólo por su actitud, criterio y coherencia musical a la hora de fusionar influencias que van desde el punk al noise y el shoegaze, sino por ayudarnos a recordar que no sólo Madrid es epicentro musical en nuestro país, que hay escenas tan vibrantes como la gallega (ellos son de Coruña), cuna de la Galicia Caníbal, Movida viguesa, Rock Bravú, Nu-metalera y ahora rayando a gran altura al aportar nombres al escenario independiente.

Los finalistas de la velada presentada por el periodista Arturo Paniagua, que intentó ponerle humor a una audiencia difícil más pendiente del charloteo de rigor, fueron “Adieu or die”, de Aries; “Hamen”, de Belako; “El pasajero”, de Depedro; “Fruta y verdura”, de Espanto; “Leave Me Alone”, de Hinds; “Casa”, de Iván Ferreiro; “Movimientos”, de Juventud Juché; “Algo real”, de Kokoshca; “2”, de León Benavente; “El poeta Halley”, de Love of Lesbian; “Jo competeixo”, de Manel; “Campeones del mundo”, de Novedades Carminha; “Me matas si me necesitas”, de Quique González; “Domus”, de Silvia Pérez Cruz, y “Salve discordia”, de los finalmente ganadores TAB.

 

 

EL RETO SIGUE SIENDO EL MISMO.

En los mismos términos que ya planteara yo mismo aquí, los retos de la prensa musical siguen siendo muy parecidos a los del año pasado. O el concepto de una prensa musical unida crece estilísticamente hacia fuera o se hunde hacia dentro, difícilmente estas cosas encuentran un equilibrio a lo largo del tiempo manteniéndose tal cual.

 

Ya no es que entremos en el debate de si premiamos nuestros gustos o el contexto musical de una obra, de si damos el premio a una larga trayectoria de un artista que quizás ya no lo necesita o a un emergente al que hay que apoyar, de si premiamos obras vanguardistas y transgresoras o discos que lo hayan clavao… Independientemente de tales cuestiones, me parece que es algo pobre y dice poco y mal de nosotros que las referencias musicales que tengamos sean tan parecidas entre nosotros y tan concretas. Parece que siempre se tienen que premiar los kilos de reverb, melodías veraniegas y reminiscencias surf como las de TAB, Hinds o los buenrrollistas Novedades Carminha; el alto minutaje que encontramos en los trabajos de Love of Lesbian, Manel o Iván Ferreiro; el ruidismo que intensifica las composiciones de León Benavente, Juventud Juché, e incluso Belako; o el punto naif de Aire o Espanto… que todos coincidamos en lo mismo, aunque sea por probabilidades, no nos deja en muy buen lugar. O leemos la misma prensa de referencia y escuchamos los mismos discos, o somos muy pocos. Pasó igual el año pasado, con un disco como el de El Niño de Elche, que siendo tan vanguardista y arriesgado, suscitara tanto consenso. Extraña.

 

Dar pátina de amplia representatividad y consenso generalizado a corrientes muy dignas pero que no son las propias, sino las de dos o tres prescriptores arriba nombrados, conduce al hastío y al abandono, pues no creo en que nadie de los integrantes de la Asociación tenga vocación de ser palmero de nadie.

 

El año que viene prometo hablar de otro gran fallo, la escasa visibilidad de la prensa femenina, con la cantidad de nombres que tenemos, Virginia Díaz, Arancha Moreno, Anabel Vélez, Elena Cabrera… Independientemente del gusto de cada cual, son referentes que están ahí y su voz demanda su espacio.

 

Está bien la filosofía y apoyo el que siga así, pasitos cortos pero seguros, pero creo también que es conveniente pretender aspirar para este 2017 en asumir retos mayores, que son los únicos que nos llevarán a buen puerto.

 

foto: Premio Ruido (PAM). Rodrigo Mena, @rodrigomenaruiz

https://www.facebook.com/PeriodistasAsociadosMusicales/

 

DESAKATO. El asalto y el fuego. Su aportación personal a La hoguera de la revolución

DESAKATOThe last band thats matters! Qué bien traída está esta frase que los fans de los Clash habrán reconocido para hablar de Desakato, la formación asturiana que con cinco discos en el mercado se ha ganado el derecho a ser escuchada con cada nuevo trabajo y seguida a cada movimiento.

 

Para quien haya cometido el pecado capital de no prestarles atención hasta la fecha, perdonaremos su desidia explicando brevemente que este quinteto pertenece a la última generación de punk rock estatal que guarda en su haber la difícil hazaña el lograr definir un discurso tan propio que les hace ser reconocidos en una escena muy sobresaturada. No sólo añaden elementos comunes al hardcore, al metal y pizcas de folk asturiano, sino que su apertura de miras hacia el rock instrumental, el stoner o incluso el indie, es su gran baza para subir hacia la gloria y el respeto, teniendo para ello un buen puñado de grandes canciones. Su anterior disco, Buen viaje, resultó una verdadera obra maestra y si queréis indagar en ella, aquí tenéis toda la información al respecto.

 

Son los propios músicos los que nos ponen en situación: “En los tres primeros cambiamos mucho de sonido, experimentábamos, sabíamos lo que queríamos pero no dábamos con ello”, tercia Gabriel, “en Buen viaje dejamos los experimentos e hicimos un sonido muy bestia”, y paradójicamente su trabajo más maduro hasta que llegó este nuevo. La Teoría del Fuego es su continuación natural, es su quinto disco y como los demás ha sido autoproducido y autoeditado y se regala en su página web. Con la baja de su gaiteiro, el sonido se antoja más bruto, sin dejar de ser continuista, sinónimo de haber encontrado por fin un discurso propio. Todo parte de la canción de La hoguera, “de la necesidad de la caída del sistema o de la civilización actual, por un lado del constatar el fracaso al que está abocado y por otro de la regeneración del sistema. Que se destruya para que vuelva al origen y de ahí la vuelta a la edad de piedra o edad del fuego. El arte del disco con un visitante que llega a una Tierra devastada después, da forma a ese concepto”.

 

La destrucción total mediante el fuego para su posterior regeneración es un mito que habita entre nosotros desde el principio de los tiempos, desde el renacimiento del Fénix a la cultura cristiana, y para los revolucionarios la piedra sobre la que reincidimos desde hace ya tanto tiempo, ya sea en la Revolución Francesa, en las Comunas de París de 1871, el mayo del 68 o en el Madrid del 15-M. “El único camino es el fuego”, explica Pablo, una de las almas de esta banda de Llanera. “Y si en anteriores ocasiones no se ha logrado cambiar las cosas, es porque no se llega a destruir todo. El 15-M fue un movimiento social muy importante, pero no llegó a materializar lo que yo como parte integrante intentaba buscar, el cambio radical y la destrucción del sistema capitalista, que no funciona a nivel económico, aunque los poderes son tan grandes que es muy complicado tirar todo ese muro. Pero sinceramente creo que hay que ir mucho más allá”.

 

Esta historia es la aportación personal de Desakato a la hoguera de la revolución.

 

CAPITULO I. EL ASALTO.

La primera parte del disco gira en torno al asalto. “Como un mantra”, según explican, se repiten consignas sobre muros y edificios que derribar, estandartes de guerra, lluvia de balas, columnas de humo… metáforas en una teoría de choque y de conflicto. El disco se abre con Tiempo de cobardes y una frase que es digna heredera del himno de los Stranglers: -Todos mis héroes están muertos-. Hoy en día surgen héroes que en realidad son falsos profetas, se aprovechan de la corriente y están ahí”, explican, y continúa con Animales Hambrientos que les asemeja a una jauría sedienta con ganas de plantarle cara a su depredador. Esta termina con el poema sobre los fuegos que Eduardo Galeano escribió El libro de los abrazos. Se agradece en estos tiempos en los que el rock ha perdido el paso en su tradicional vinculación al mundo de la literatura, y que esa intelectualidad venga de la parte más indie, como por ejemplo en el caso de su paisano Nacho Vegas con ‘Michi’ Panero. “Nacho es un referente absoluto para nosotros. Sabe conjugar poesía con lucha social y la música más independiente. Nos gustó siempre Galeano y había mucha relación entre el poema y la canción así que quisimos hacerle un homenaje”.

 

Sorprende que un cantautor alternativo como Nacho Vegas sea una referencia para esta banda de rock duro, pero escarbar en el tema permite descifrar una de las grandes virtudes de Desakato, y es su falta de complejos a la hora de escribir canciones como Tu Avalancha que estilísticamente se salen de los patrones clásicos del punk-rock tirando de la épica indie al más puro estilo por ejemplo del John Boy de Love of Lesbian. Vuelve a notarse la mano de Pablo: “Sigo mucho a Love of Lesbian y Vetusta Morla, me parece que hacen cosas de mucha calidad. Berri Txarrak en ese sentido es nuestra gran influencia porque sabe conjugar y su apertura de miras nos ha servido para hacer lo propio. Oí una vez a su cantante Gorka que para componer hay que escuchar muchísima música y yo estoy completamente de acuerdo con eso, aunque haya otros como Robe Iniesta que dicen que es al revés, que su universo interno le permite crear su música desde dentro y no necesita empaparse del exterior”. Yo me posiciono del lado de Pablo y Gorka y si alguien cree que no es así, que escuche el último disco de BTX Denbora Da Poligrafo Bakarra; los riffs de Bigarren Itzala y Polígrafo Bakarra, producidos por Ricky Falkner (Iván Ferreiro, Standstill, Quique González), son un claro homenaje a El Universo, canción del disco La pareja tóxica de Zahara del mismo productor. Magistral adaptación.

 

Antes de Tu avalancha encontraremos Estigma y Heridas Abiertas, que comparten desde la lejanía una visión singular sobre las relaciones humanas, también en conflicto, que hablan de superar aquellas situaciones enquistadas que no conducen a buen puerto y dejan huellas dolorosas en nosotros mismos y en las personas que tenemos al lado: “Ocurre cuando algo en lo que crees no funciona. Los daños colaterales hay que asumirlos, hay que tomar decisiones en la vida y cambiar asumiendo las consecuencias. Si te fijas, muchas canciones reflejan esa necesidad de cambio, de volver a nacer”.

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CAPITULO II. EL FUEGO.

La intensidad pop con la que termina Tu avalancha no sólo sirve como punto de fuga con el que disfrutar los diferentes platos que Desakato cocina con la maestría de una cocinero. Sirve también para dar comienzo a la segunda parte del disco, definida por las frases que arrancan Columnas de humo: -Decidimos volver a empezar otra vez… Las columnas de humo resisten tras la tempestad. Continúa el asedio-.

 

Es duro luchar contra muros que no se derriban, con un sistema que ni mostrando su peor cara ha sido capaz de permitir fisuras por donde colarnos. Tras el humo sigue incólume frente a nosotros. Nuestro leitmotiv Derrota tras derrota hasta la Victoria final nos hace hermanos en la lucha con Desakato y las canciones Barcos en llamas y Pasajeros nos dan el aliento para continuar. -Atravesar el horizonte disfrutando del placer de fracasar para correr como animales y hacernos inmortales con un pacto de sangre-. En el fondo no hay que darle más vueltas, estaremos en esto porque el rock es nuestra vida, y así será hasta el final. “Estamos en un momento muy bueno. En el mejor por público, fechas, y nivel personal… creemos en la autogestión y ponemos el disco en descarga libre y hay más repercusión, nos siguen más en redes sociales. En los festivales te ponen a mejor hora, te llaman más. Pero no buscamos el pelotazo, siempre quisimos llegar a esto, disfrutar de esto hace que todo valga la pena”. Respecto a descargarlo de su página web de manera gratuita: “Respetamos a quien no sube sus discos, nos apetecía y nos parecía poco honesto no subirlo ahora después de hacerlo con los anteriores, aunque no quiere decir que siempre estemos obligados a ello. Al 4º día cualquiera te lo sube en un torrent a una calidad de mierda, así que preferimos hacerlo bien comprimido. Es otro elemento de promoción más, nosotros vivimos de los conciertos, y ganamos muchísimo más de las camisetas por ejemplo”.

 

Estepa, la introducción de Buen Viaje ya había sido un homenaje a Toundra, nuestra gran banda de post-rock y rock instrumental, y ahora Volcán ejerce de apertura a La Hoguera, la canción con la que nació el concepto de este disco y el espíritu que queda tras toda esta pesadumbre, el objetivo final de la lucha: -Recuperar la sensatez, libres de sufrimiento, lograremos vencer-. El equilibrio entre las voces melódica de Pablo y gutural de Pepo funcionan después de tanto tiempo a la perfección. “Tener dos cantantes te da mucho juego, y sale muy fluido el cómo combinarlos. No te planteas cómo hacer esa canción así o tal. Nuestro método de trabajo es tocar y llegar al abismo, llegar a este riff y pensar qué le sigue. Siempre hay alguien que dice metamos esto, todos trabajamos en ello, como Nano el batería, que no sabe de guitarra pero viene con la melodía en la cabeza y la sacamos de hablarlo entre todos. Buscamos la propia inercia de la canción”.

 

A modo de epílogo queda Fueu y Solombres, su tradicional apuesta por el asturianu que habla de las “luces y sombras, lo fácil y lo difícil, nuestra necesidad de romper barreras, aunque luego te lluevan palos porque la gente no lo entiende. Con nuestro disco Miseria, Sangre y plomo (10) conseguimos llegar al público pero nos aburriría repetirnos y no es que seamos los mayores investigadores, pero un cariz diferente al menos hay que tomar en cada trabajo. Te hablaba antes de Vetusta Morla o Berri Txarrak, pero también estoy con Royal Blood o Fuzz, grupos que ahora mismo me influyen mucho. Siempre necesito tener algo nuevo que me excite, no puedo seguir escuchando sólo a la Polla y Barricada como al principio”, cierra Pablo el contenido del disco.

 

EL DOCUMENTAL

Queda un detalle más que hace grande a este disco. Pacto de sangre es el documental que añaden en DVD en el que explican cuál ha sido su trayectoria hasta la fecha. “El documental habla de nuestra historia, y de cómo en un pequeño pueblo en Asturias hemos ido montando un estudio y ampliándolo con el tiempo, haciendo gran parte nosotros mismos. Para que cuando la gente nos vea arriba, aparte del desparrame y las ganas de fiesta, también vea que hay gran un trabajo detrás”.

 

Están de lleno en la gira de presentación, y el Resurrection Fest se antoja como una parada más que interesante dentro del tradicional periplo festivalero veraniego. Quien cree que no han salido nuevos nombres tras Rosendo, La Polla, Barricada, Extremoduro o Marea, que se calle. Que siempre hay gente montándoselo como lo hacen Desakato.

“Agila” de Extremoduro. 20 años del disco que redefinió el rock en español

extremoduro2La historia podría haber sido de otra manera, y podrían haber sucedido muchas otras cosas, en otras vidas, en otras realidades… pero en la que nos tocó vivir, hubo un disco que fuera de toda duda, aunque generó muchos detractores entonces, e incluso hoy en día levantará muchas ampollas en este sentido, definió el rock español a mediados de los años 90. No es que fuera el mejor, ni el más destacado, tampoco es que gustara a todo el mundo ni el que representara a todos. Simplemente hubo un antes y un después de su salida a la calle. Estoy hablando del Agila de Extremoduro (DRO, 23 de febrero de 1996). Tal fue la sacudida que su aparición produjo, que los cimientos de nuestra música rock se vinieron abajo. Comentó en alguna ocasión Jaime Urrutia (Gabinete Caligari) que su generación se vio desbancada por el grunge y hoy estamos en posición de decir que nada más lejos de la realidad, ya que fue el conocido como rock estatal -rock transgresivo en boca de los extremeños- el que tumbó ese rock mainstream que facturaba sus últimos coletazos tras la Movida. A nivel internacional es evidente que sí, que el grunge hizo saltar la banca, e incluso aquí supuso un gran toque de atención, está claro, pero no olvidemos que del 92 al 96 aún triunfaban La Frontera, Siniestro Total, Loquillo & Trogloditas o Los Rebeldes con sus respectivos discos en directo. ¿Qué pasó? Que aquellos ya no eran los años de la Movida, y ni siquiera la época dorada del PSOE. Del querido Profesor Tierno Galván, se había pasado a las baronías de Ibarra o Chávez, nada afines a los nuevos grupos y su lenguaje radical y contestatario (el de los extremeños Extremoduro, Reincidentes o Narco en Sevilla por poner algún ejemplo, o Def Con Dos y Hamlet en Madrid).

 

Por eso, hablar de la historia de la música popular de España, pasa indiscutiblemente por hablar de Roberto Iniesta y su grupo Extremoduro. En lo que a música rock se refiere, quizás estemos hablando de la última banda más influyente que ha dado nuestro país. La afirmación puede parecer excesiva, y a lo mejor parecerá incluso gratuita, pero no olvidemos que el rastreo de los grupos que reconocen o han reconocido en algún momento beber directamente de sus fuentes, es innegable e inagotable. Sin olvidarnos de sus compañeros de viaje como Albert Pla, Reincidentes o Platero y Tú, pasando por sus hijos musicales más cercanos como Marea o La Fuga, hasta fórmulas alejadas del rock transgresivo como Estopa, Melendi y Pereza, y los más comerciales El Canto del Loco, han sido un gran número las bandas que se han visto sacudidas por la lírica de Robe, apócope por el que es conocido. Algo misterioso ha atesorado el cantante que ha calado tanto, hasta el punto de convertirse sin pretenderlo en banda sonara de dos ó tres generaciones.

 

Antes de analizar su figura, y pretender entender por qué gozó de tal aura y magnetismo, conviene contextualizarla un poco. En los 90 se produce un caldo de cultivo perfecto para que el anti-héroe surgido en los 70, contracultural y con una personalidad llena de luces y sombras, resurja en estos tiempos con más fuerza que nunca. En el mundo del cómic, son los años dorados de Cable (Marvel) y Lobo (DC), dos mercenarios cazarrecompensas, violentos y sin escrúpulos. En el cine vemos exactamente lo mismo, el director David Fincher se encumbra con una trilogía irrepetible –Seven (95), The Game (97) y El Club de la Lucha (99)-, y la reflexión de la violencia gratuita de Funny Games (Michael Haneke, 97), y del resurgir neonazi de American History X (Tony Kaye, 98) son notablemente aplaudidas, por señalar sólo algunas cintas. Libros llevados a la gran pantalla también ahondan en las peculiaridades y extravagancias de sus protagonistas, personajes oscuros para un venidero siglo XXI que se presenta cuanto menos enigmático. La propia novela Fight Club de Palahniuk (96), American Psycho (Bret Easton Ellis, 91) o El silencio de los corderos con el oscuro Hannibal Lecter (Harris, 88), encajan bien con la Generación X. Con la revolución de los medios de comunicación (primero la aparición de las televisiones privadas en nuestro país, después la aparición de internet), la violencia se ve retratada en un grado mayor, más descarnada, y aún a pesar de todo, más seductora que antes.

 

Por eso, no es de extrañar que Robe reuniera las aptitudes necesarias para que pudiera germinar una anti-estrella de rock, capaz de llegar al público masivo sin contar apenas con medios de promoción ni presencia en las radios y mucho menos en las teles. Su verbo lírico a la vez que embrutecido, capaz de remontar desde el fango más sucio hasta el cielo más alto, soltando un taco y recitando un poema de amor en una misma frase, dio con la tecla de un nutrido grupo de jóvenes ávidos de sensaciones nuevas. La violencia de sus letras era evidente y el abuso de las drogas creó durante un tiempo una imagen extraña. Tildado peyorativamente de yonki, a la postre encontró en ello un filón paradójico. No era un yonki atractivo como Lou Reed, Iggy Pop o Sid Vicious, era la imagen viva del lumpenproletariado. Pero que de su mente salieran versos tan sublimes como los de la canción Sucede, aquello era un disparo en las mentes de una sociedad cada vez más monocorde, biempensante y aburrida. “Yo me quedé con su olor, ella me arrancó la piel, me dijo justo al final: no quiero volverte a ver. ¡Eh lejos de mí! deja que corra el aire, no te quemes, va a salir el sol. ¡Sol déjame en paz! La luna me ilumina, en esta ruina entra la claridad”.

 

Ese fue el verdadero punto fuerte de Agila. La poesía que se desgranaba a través de sus letras, era tan potente que compaginaba las de Miguel Hernández, Neruda, Antonio Machado y otras de amigos suyos más desconocidos, con la propia sin que hubiera salto cualitativo, si no te lo decían ni te enterabas, si no leías los créditos, no diferenciabas absolutamente nada. La causa-efecto entre el desamor y la inspiración era constante en el disco (como en la canción Todos me dicen). Se demuestra así que una vez más, el amor es el motor que mueve el mundo -o su ausencia, pues en boca del artista no se atisba un remanso de paz-. Se aborda pues, desde un punto de vista casi infantil (So Payaso), haciendo mucho callo (Ábreme el pecho y registra, donde contó con los Ratanera), o incluso con dependencia enfermiza (Buscando una luna). El sexo en crudo también hace su aparición, con todo el romanticismo (Sucede) o sin él, onanista (Prometeo) o en compañía (¡Qué sonrisa tan rara!, cantada junto a Albert Pla), lo que es una tónica en sus canciones, junto con el abuso de las drogas (Tomás, que contó con el teclado del malogrado Reverendo, La Carrera o una versión de Tabletom, Me estoy quitando, con Fito Cabrales de Platero y Tú), siendo una vez más, las claras señas de identidad del cantante. En ese momento vimos a Robe en un momento creativo poderoso, una furia de la naturaleza (Cabezabajo, Correcaminos estate al loro), vimos al mismísimo diablo (El Día de la Bestia).

 

Puede darle las gracias a ese disco. Robe había logrado por fin quitarse el malditismo que le acompañaba desde sus años más caóticos, serenándose una vez afincado en Granada, pudo contar con el tiempo deseado para grabar y lo más importante, pudo tener a su lado a Iñaki Uoho Antón, guitarrista de Platero y Tú, y cuya involucración plena en Extremoduro fue el espaldarazo definitivo para su carrera. Con él formó un tándem mágico donde uno ponía el corazón y el otro la cabeza, dando salida así a un disco mucho menos áspero, más trabajado, y en definitiva, mucho más apto para llegar a todo el mundo, sin perder la coherencia que hasta entonces había guiado sus pasos.

 

Para completar el círculo, le siguió una de las giras más potentes de la época junto a Platero y Tú y que culminó con dos noches en un Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid abarrotado. Fueron unos conciertos apoteósicos. Le pasó a Joe Strummer cuando dejó el rock ‘n’ roll de 101ers y se convirtió al punk con The Clash, después de ver a The Sex Pistols por primera vez, y del mismo modo ocurrió años más tarde cuando Strummer cediera el testigo en Anoeta a bandas como Kortatu o Hertzainak. Hay conciertos míticos que marcan a la generación inmediatamente posterior y el del Palacio de los Deportes de Extremo y Platero fue sin lugar a dudas uno de ellos. Para los que estuvimos allí y para el resto de seguidores que pudieron disfrutar de ese momento único con Iros todos a tomar por culo, el disco en directo que Robe publicó de aquellas grabaciones en 1997, la magia de dos bandas que se compenetraban como uña y carne fue tan auténtica que por fin asistimos al ansiado relevo generacional. El éxito fue tal, que Extremoduro grabó a partir de ese momento su nombre a fuego en toda una generación, como ocurriera con Nirvana o Sex Pistols con anterioridad, y se convertiría en el mejor reclamo de toda esta nueva corriente. Sería el cabeza de cartel en los festivales Festimad 97 y Monstruos del Rock de Akí III que se celebró en Las Ventas ese mismo año, donde pretendió grabar una segunda parte del disco en directo de la que nunca se supo. No importó, la leyenda se había hecho realidad.

 

 

Reincidentes, o la teoría sobre cómo Latinoamérica puede salvar nuestro rock

reincidentes

*** Breve Prefacio ***

Dejadme antes de nada contaros cómo concebí la entrevista para que entendáis mejor el resultado final. El nuevo trabajo de Reincidentes, Awkan, es un libro en el que el antropólogo Ángel del Río, profesor en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, analiza la temática de Reincidentes. El disco libro viene con un concierto del grupo grabado en Buenos Aires y varias canciones nuevas.

Mi idea era dejar de un lado la parte musical por una vez y centrarme en la ideología que florece en cada estrofa de sus canciones, pues vi que era una oportunidad única para darle una vuelta a las típicas entrevistas a músicos. No debí ser el único, ya que otros compañeros publicaron la semana pasada parecidas entrevistas a mi idea original, por lo que mi parte ya no la sentí tan imprescindible. Del mismo modo, a medida que se desinflaba la teoría política y la urgencia por publicarla, cobró relevancia la importancia que ha tenido el continente latinoamericano en las vidas de los Reinci, a nivel sentimental mucho más intensa que a nivel musical. Creo que existe un agotamiento en el rock español y las señales que están viniendo desde América son esperanzadoras. Del mismo modo cierta complicidad y sintonía en las respuestas de Fernando Madina (cantante y bajista) en ese sentido, que no hicieron sino reforzar mi teoría.

El titular es mío, no quise ser tendencioso y huí de hacerle una pregunta para ponerle mis ideas en su boca. Pero me parece interesante la reflexión.

*** ***

Mira que disco a disco vuestras letras dan para hacer un debate extenso, pero en “Awkan” cobra más sentido si cabe hablar de política que de música, que da un paso atrás.

Sí posiblemente, mitad-mitad. Necesitábamos que hubiera mas reflexión que la tónica normal de las 16 o 20 líneas de nuestras letras. En “Aniversario” se nos quedó colgado hacer algo parecido, y lo retomamos después. Nosotros a la parte musical y Ángel del Río, que estudió con nosotros y nos conoce bien, a los textos aunque terminara encargándonos algunos. Salió tras un parto difícil pero salió. Veo la presentación de “Awkan” y pienso sinceramente que nos hemos lucido.

 

En una banda con vuestra trayectoria, con tantos discos, donde ya no tenéis la urgencia del principio, ¿cuesta más completar un trabajo y decir algo nuevo, veis que es preferible hacer cosas nuevas siendo este el camino?

Son las cosas que se terminan por hacer, sí. Aunque no sé si de vender (sonríe), pero no salió con esa intención. Son muchas inquietudes (también acabamos de fabricar una cerveza Reincidentes…) y para ser un grupo con 29 años de vida, considero que entre la autogestión y lo inquietos que somos, es lo que mueve un poco la locomotora para que esto siga.

 

Los aniversarios también sirven para cerrar un ciclo, y que ahora volváis a la Universidad que es el sitio de dónde salisteis al abrigo los encierros, las protestas y las reivindicacionesimagino que cobrará un sentido especial.

Sí, imagínate. Vamos a presentar este disco en el Aula Magna de Historia de la Universidad de Sevilla. ¿Sabes en cuantas asambleas he estado yo allí, cuántas clases? Se me pondrán los pelos de punta. Es tiempo de hablar en las aulas, en las librerías, que la gente reflexione, debata. El capitalismo se ha inventado una crisis que no es tal, que es mentira, que no es sino hacerle perder poder adquisitivo al pobre y que los ricos sean más ricos. Por eso hablan de recuperación, porque ya lo han logrado. Por lo menos hablemos entre nosotros, los que menos tenemos, y al menos nos organicemos.

 

Si estás hablando de volver a las aulas, a las librerías, es porque ahí hemos perdido el pie.

En las nuevas generaciones (exceptuando en el 15-M porque estábamos hasta los cojones), ha habido cierto letargo a nivel ideológico. Los partidos gobernantes ofrecían todos lo mismo. En la época de la burbuja todo el mundo miraba hacia otra parte y cuando estalla una cris económica de tales dimensiones, deja a la gente tirada, con mucha gente en el paro y entonces se planta, sí. Tanto el 15-M como nuevas fuerzas emergentes como Podemos lo que se ha logrado es ya sin presentarse a elecciones, poder remover conciencias, y que los viejos partidos hablen de ciudadanía, de la corrupción (hasta ahora se enseñaba hijo mío, tú sé como ese), ahora se está más pendiente.

 

Cómo valoras que los hijos del 15-M vayamos divididos a estas elecciones (se hizo antes del domingo), algunos en un viaje a la socialdemocracia, otros tras una guerra civil y con próxima refundación…

La izquierda siempre ha tenido ese cáncer de ir dividida. Muchas veces por personalismos, por esas pequeñas cotas de poder que en algunos sitios ha tenido… No creo en el viraje a la socialdemocracia de Podemos, desde el principio no se han planteado salirse de la economía de mercado. Simplemente que la deuda es impagable en los términos actuales y es una obviedad, y prefieren una economía tipo Noruega años 70 con muchos impuestos y muy buena calidad de vida. No es socialdemocracia, es que eso nunca se ha hecho aquí. Pero aún así, que la izquierda llegue dividida es que no me extraña, siempre ha ocurrido. Creo sinceramente que si no se hace confluencia ahora se hará confluencia después, porque se darán cuenta cuando hagan las cuentas, y sumando otros nacionalismos progresistas periféricos que los hay y pueden entrar en la jugada. Ojalá. Porque claro, al nacer Podemos, el capital se inventa ese neofascismo de cara elegante, joven y ágil llamada Ciudadanos que puede apuntalar el sistemaa.

 

Latinoamérica. Me parece importante que este disco en directo se haya grabado allí. Hacerlo aquí, hubiera sido repetir un Algazara o un grabar un Viñarock…

Está claro Cuentas con otros invitados, puedes editar el disco allí… Han colaborado gente de la talla de Ciro Pertusi, que uno de los mejores músicos y más influyentes personas, Mariano Martínez de Attaque 77, La Vela Puerca, y Pipi de The Locos y Ska-P porque vivía allí en ese momento. Le da un cuerpo a nuestro compromiso con Latinoamérica. Incluso el título, Awkan, es una palabra mapuche.

 

Bunbury por ejemplo está focalizando últimamente mucho su carrera ahí, no sólo por el estancamiento de España, sino para crecer ideológicamente, e incluso espiritual y culturalmente. Parece que volvemos a necesitar que nos impregnen de ideas nuevas.

Siempre lo han hecho, nunca dejaron de hacerlo. Nosotros hemos crecido allí, conociendo gente y como tú bien dices nos hemos impregnado de ver otras formas de ver la vida y concebir incluso la política. Han corrido tiempos muy curiosos allí y hemos aprendido. Nos gusta.

 

Hablas de Ciro, del ‘Enano’ de la Vela, tienen una manera de cantar muy diferente a la nuestra, incluso en el rock. En España siempre la voz ha tenido mucho más callo, más áspera, al estilo de Leño o Rosendo. Y allí han llenado un espectro de rock duro que aquí nos hemos tenido que salir hacia Loquillo o Héroes del Silencio.

No sé si es por su manera de hablar castellano, pero parece que dulcifican al cantar, pero creo que es más por el idioma que por el tipo de música, porque escuchas allí a Sepulcro Punk y son igual de punks que aquí.

 

No, si eso está claro, pero me refiero más a una onda de Fabulosos Cadillacs, de ese rock de élite en el que la Vela Puerca llena estadios y aquí es inconcebible. Están enseñándonos otra manera de hacer bien las cosas.

Es cierto que tienen otras maneras de hacer música, pero también de comer o de conducir. Y para nosotros es un constante aprendizaje. Uno no puede tener 49 años y decir que ya lo ha aprendido todo en la vida, seguimos aprendiendo hasta que nos morimos. Allí hay un problema con los promotores más grandes y es que no apuestan por el rock, y los que son muy pequeños a veces no tienen la capacidad para sacar un grupo nuevo a 3.000 kms con garantías de que todo vaya bien y vuelvan a su casa bien. No hay ese sector medio a nivel de promotores discográficas y es difícil buscar.

 

Creo que Latinoamérica para vosotros es muy importante no sólo por lo aprendido, creo que a pesar de haber tocado muchos palos políticos, el continente hermano es quien ha sacado lo mejor de vosotros. Y me viene a la cabeza la vertiente poética de “América”, cuando homenajeasteis su canción de autor. Y es curioso, porque esta influencia os acompaña desde vuestros inicios, con las luchas contra los fastos del V Centenario. ¿Compartes mi percepción?

(Reflexiona un instante…) Sí. La prueba de lo que tú estás diciendo, y estoy básicamente de acuerdo contigo, es que si tú abres “Awkan”, el capítulo en el que más incidimos, en el que escribimos todos, es en el de Latinoamérica. Es que nos ha aportado mucho. Desde la primera vez que fuimos, en el 92 a México, y con ciertos intervalos, no hemos dejado de ir y hemos conocido muchos países, Puerto Rico, Ecuador, Colombia, Venezuela, Chile… Hay muchas Latinoaméricas, no son lo mismo las calles de Montevideo que las del DF. Creo que nos ha aportado y hemos ido ganando. Es como el que lee mucho, siempre escribirá mejor y pensará con más agilidad, y el que escucha mucha música puede afinar mucho más el oído.

 

Recuerdo la gira de Negu Gorriak por El Salvador en 1994, que les da un giro radical en su apuesta por la resolución del conflicto vasco. Eso desemboca en vuestra colaboración con Fermín Muguruza para la canción “Un pueblo”, es que Latinoamérica es un referente brutal hasta para lo que pasa aquí.

Sí, sí, está claro, y ahora que hablas del País Vasco también. Si de Latinoamérica hemos sacado muchas cosas, de Euskadi igual, y no me refiero a la cosa facilona de que nos dijeran que éramos una mezcla de Tijuana in Blue y La Polla al principio, pero allí también hemos aprendido un huevo de cosas porque la situación también ha sido cambiante y se ve todo desde diferentes ópticas. Venimos de promo de allí ahora, y cada vez son más medios generalistas que se acercan a nosotros, quizás por la magnitud de la obra. En Euskadi están pendientes de nosotros incluso siendo un grupo de Sevilla.

 

Y Europa es el último eslabón, con tanto expatriado…

Claro. Hemos hecho gira por allí ¡eh!. Hace poco estuvimos en Bruselas, que fue un exitazo, también por Alemania, y cuando estuvimos en Londres, también llenamos la sala. También nos interesa ir, no con tanta frecuencia que a Latinoamérica, que habría que ir todos los años, pero sí. Hay muchos españoles, es verdad, y te puedo decir que a muchos se le saltaban las lágrimas. Deben llevar allí un tiempecito, y ver a sus grupos favoritos, gente que ha sido la banda sonora de su vida, y que se hayan tenido que ir por culpa de la crisis… debe ser realmente emocionante.

reincidentes 2

¿En qué momento se halla nuestra sociedad? Como grupo reivindicativo y público, es exigible pediros levantar bandera y seguiros a los que seáis referente en cada momento, ya no sólo en Euskadi como decías, donde se abre un espacio nuevo, ni en el de la confluencia que hablábamos antes, me refiero a nivel social, a nivel musical. ¿Notas síntomas de agotamiento y hastío? Un grupo como Vetusta Morla, independientemente de la música que haga, tiene un compromiso social patente como demostró con Lorca, la ciudad murciana afectada por un terremoto, pero sólo funciona un tipo de festival lúdico festivo no sólo en el indie, también en el rock, y falta mucha canción protesta, hija de estos tiempos. ¿Qué escenarios se plantean?

Hay que partir de un escenario. Las discográficas se han cargado la música, por lo menos el rock. No confían, y si no hay discográficas, no va a haber medios pendientes. Quisieron cargárselo evidentemente, pero no lo consiguieron, porque siempre habrá grupos. En cambio, una cosa sí, el público es más conservador, por eso esos festivales se nutren de grupos muy consagrados y la cantidad de grupos que están saliendo de miles de estilos, unos con más compromiso que otros (y somos de la opinión de que no hay que obligar a nadie, sino que tiene que haber de todo), no tienen su reflejo. No vas a ver grupos que no conoces. Esa es la gran enfermedad del rock porque éste se nutre de lo joven, de lo nuevo, de lo rebelde. Eso es el rock. Los dinosaurios también están, y tienen que estar si quieren estar. No es que nos esté llamando a nosotros mismos dinosaurios, que aún no lo somos porque nos divertimos con esto y si no lo hiciéramos nos dedicaríamos a otra cosa, es que el rock necesita frescura, que la gente tenga interés, que más barato no puede estar un concierto, que los discos te los puedes descargar, cosa que nosotros nunca vimos mal. La gente se ha vuelto conservadora, no solo por la crisis.

 

¿Y no te da la sensación de que el rock puede haberse convertido en algo muy previsible? Lo notas en las radios de rock, en la infinidad de grupos repetitivos… Es que por eso apareció el hip-hop con tanta fuerza a principios del 2000 en nuestro país.

Pero mezcla estilos, se fusiona con otros para crecer. Pasó con el ska, con instrumentos tradicionales como la dulzaina y en idiomas propios como el catalán, o con la electrónica.

Pero me hablas del ska que es de hace más de 40 años, lo del catalán es de los años 90, y la electrónica pues igual tiene más de 15…

Vale, quizás ahora no hay tanto, hablamos del grunge y ves que en unos años salieron muchas cosas y ahora pocas… quiero creer que habrá un salto por ahí en breve. De momento, con toda la mezcla y las trayectorias, riqueza hay, y el nivel de probabilidades que dan combinar nueve notas todavía está por descubrir. Aunque es cierto que hay cosas que ya huelen a antiguo, y terminas prefiriendo el original, pero por ejemplo, yo oigo a grupos como Desakato y no suenan a más de lo mismo, para nada. En nuestro disco hay dos medios tiempos, raros de ver en nosotros y más difíciles de tocar, y no hablamos de política… nos metemos en otro terreno pero con actitud punk y eso no lo hace mucha gente.

 

Hablabas de los dinosaurios, y te cito tres casos por ejemplo. Miguel Ríos tiene que hacer una gira de separación para que sea su último boom, el reciente milagro de Rosendo en Las Ventas, u Obús con su exposición mediática. Son casos muy contados, y parece que este país todavía no ha aceptado a grupos como vosotros con más de treinta años de carrera, como pueda pasar con Neil Young o Springsteen.

O Los Suaves… hay casos. Yo quiero seguir disfrutando con lo que hago, para mí es un sueño cumplido día a día. Jamás imaginé que iba a malvivir de ello cuando empecé, pero te gusta. Si tienes un trabajo que te gusta, tenlo, y además siéntete afortunado de tenerlo, con los tiempos que corren. Sí se puede tener una trayectoria, lo que pasa es que si ves lo de Rosendo o nos ves a nosotros llenando la sala Salamandra de Llobregat, en el público no todo lo que ves son quinceañeros, sino que ya ves gente un poquito más mayor y que sigue siendo fiel a la música que le ha gustado de pequeño y nosotros lo estamos notando. Ha crecido la pirámide social que nos sigue, pero eso no es malo, nos agradecen que sigamos así.

 

Me hablas de público, ¿y los medios? Antes mencionabas el éxito en Euskadi. ¿cómo notáis el feedback ahora que estáis presentando trabajos golosos como el “Aniversario” o este libro, que son más interesantes para hacer una retrospectiva?

Es que en Euskadi los medios han tenido una cultura cercana rock porque el rock ha formado parte de su cultura desde que nació, la gente lo toma como algo propio, y en las fiestas siguen sonando canciones de siempre junto con las nuevas. Aquí es más difícil. Que el rock forme parte de la cultura popular es algo que no se ha conseguido plenamente nunca, ni en los mejores tiempos. Ni cuando las multinacionales fichaban a Ska-P, Reincidentes o Extremoduro, lograron que realmente en la calle el rock formara parte de la cultura popular. Y con el hip-hop tampoco, ojo. Por eso te decía antes que el público es más bien conservador y sí me toca un poco fibra. No sabemos si algún día lo será, te digo que en Argentina el rock sí forma parte de su cultura.

 

¿Cómo planteáis la presentación de “Awkan”?

Por librerías y universidades, intentar llegar a ese tipo de foros. En Madrid estuvimos en Traficantes de Sueños, y queremos venir a la Facultad de CC. Políticas a hacer charlas-debate y luego hacer la gira a partir de finales de enero.

 

Es curioso, porque si el público, no sólo del rock sino de la música en general, es conservador, el consumidor de este tipo de librerías alternativas y de contenido político vive un momento al alza. Hay un boom que está sembrando algo previsiblemente bonito para el futuro.

Porque hay más reflexión política en general, la política sí es verdad que está cambiando. Esta crisis que se inventaron, al dejar a la gente más pobre, hace que muchos se pregunten por qué y quiénes son los culpables, porque no tienen cara. Si tú vas haciendo preguntas, vas buscando repuestas y estas vienen en forma de literatura. Yo soy lector de reader, no voy físicamente a la librería, pero sí compro digitalmente bastante libros. Soy bastante lector y el resto de Reincidentes también, pero eso es bueno, es de agradecer que la literatura política tenga este auge y quiera una nueva manera de ver las cosas.

 

Terminemos con algo más positivo, lo que sí podemos decir es que el rock en cambio, ha sido muy rápido a la hora de asimilar nuevas tendencias. ¿Tú crees que esto augura mejores tiempos para el rock?

Para el rock politizado o el rock con conciencia, pues es posible que sí. Del 15-M para acá, si la política sigue interesando más a la gente, eso tendrá su reflejo, quizá no tan rápido, pero hay una generación que está haciendo ahora rock que probablemente empiece a pillar ideas. Y yo siempre he creído mucho en los ciclos, soy historiador y se me va mucho la cabeza con eso. Al rock no lo van a matar.