Estirpe: ¿Puede una canción salvarte la vida? (I)

Estirpe 2016 @ daniel degayon

¿Puede una canción salvarte la vida? ¿y un disco? ¿puede salvarte la vida un sueño? ¿Ser la música la tabla de salvación a la que asirte en la hora más negra? Si respondes afirmativamente a todas y cada una de estas preguntas bienvenido al club de los imposibles, lo nuestro es el rock ‘n’ roll.

Esta es la única manera de entender la alegría que muchos sentimos por esta nueva referencia que tenemos entre manos. Este el disco que ha salvado a los cordobeses Estirpe del ostracismo y la separación. Un disco que reclama con valentía el sitio actual de la banda, es directo y grabado en directo, que suelta toda la rabia acumulada y la esperanza depositada en el presente tras la superación de un cáncer por parte de su vocalista e ideólogo MART.

Por eso hay que entender Jam Fuzzion Klan (Maldito Records/Tricornio Producciones) como una nueva toma de contacto, una primera pulsión tras el largo parón y demostrarse a sí mismos y a sus seguidores el buen estado de la formación en este año de su regreso.

No hay que negar que a Estirpe le ha perseguido un pequeño malditismo cuando todos creíamos que iba a despegar. Le pasó al facturar Inventarse el Mundo (05) con el que dio carpetazo de manera inteligente al new-metal, cuando la subsidiaria de la multinacional que les había fichado, cerró de manera abrupta dejándoles en la calle, y les volvió a pasar con Neurosis (13); esta vez siendo el cáncer el que truncó la progresión del que para muchos es su mejor disco hasta la fecha, y que les había llevado a lugares tan mágicos como México y emblemáticos como el Whiskey a Go Go angelino.

Otros hubieran tirado la toalla, pero MART y su inestimable guitarrista Loren no son de los que se rinden y quisieron retomarlo en el punto donde lo habían dejado. Su disco más orgánico y natural (el citado Neurosis) ha dado paso a un experimento con aires latinos, con mucha percusión y una potente sección de metales que introduce a esta banda de metal y rock alternativo en senderos poco transitados desde su lugar en nuestro país. Lo que nació como un mero regalo audiovisual para su seguidores, se ha convertido en este capricho que se han permitido el lujo de dar en estos tiempos que corren. Un vinilo grabado en directo en edición limitada y un show en el estudio grabado en directo, destinado para las redes sociales.

Para cerrar el círculo, vuelven a coincidir con parte del equipo humano que mejor les entendió allá por Inventarse el Mundo. Eso sólo puede augurar buenas nuevas. Este trabajo debe ser el plinton con el que encarar un nuevo trabajo para la primera mitad del 2017, pues queremos escuchar nuevas canciones ya. También debe servir para cerrar como mandan los cánones la gira de Neurasia, como si el maldito cáncer nunca se hubiera cruzado en su camino.

Así que hete aquí Jam Fuzzion Klan, una mezcla de (bien, lo has adivinado), jazz y fuzz. Porque a la versatilidad de un jazz muy sui-géneris, se le une un sonido potente, gordo, con grano, emblema de lo que siempre ha sido Estirpe. Arranca con la intro de Neurasia R136A1, seguida de En tus ojos, en un tributo mucho más radical, pero deudor del multiinstrumentista Adrián Terrazas quien colaborara en aquel trabajo (suenan tambores de la reunión de The Mars Volta y os volvéis todos locos pero si sus miembros colaboran con gente de aquí estáis ciegos y sordos, que nos conocemos).

Después, veremos una apuesta por canciones no tan representativas de su carrera, pero que adquieren un color mucho más interesante dándole una mayor sensación de novedad al trabajo. No se echan de menos América, Vértigo, Te seguiré, Otro mundo, Como ayer o Infinito, por ejemplo.

Así, nos encontramos una poderosa Contigo, que se acerca al free-jazz, muy latin y percutiva, que demuestra que el gusto vocal de MART sigue intacto; es el mismo patrón que encontramos en la reivindicativa No somos 100, imprescindible con la que está cayendo ahí fuera, o nos rebelamos o nos condenaremos, eso está claro. También está Magnético, con un final mega-funk, que si olía a O’Funk’illo en el estudio gracias a la participación de Pepe Bao, ahora prima más la guitarra RATM de Loren y unos ecos de Sugarless.

Lo mejor, el contraste con los cortes más delicados. Estirpe se ha quitado en esta ocasión el corsé en el que se suele meter para controlar (quizás en exceso creo) las canciones y en esta ocasión se ha dejado fluir mucho más, con mejor resultado, y prueba de ello es la intimista En silencio, que afortunadamente guarda en todo momento su esencia a pesar de tanta instrumentación disponible.

El groove funketa de Encender otro ángel y El último pétalo, otro baladón con un saxo enternecedor son dos recuerdos del disco Buenos días voluntad, mientras que la trompeta casi mestiza de El color de mi voz y una Un esfuerzo más tiradísima al reggae de Inventarse el mundo, son los únicos recuerdos al pasado de su discografía. Para terminar nos quedamos con el buen gusto de la épica de Ser mejor, toda una declaración de principios para un final de disco y un nuevo comienzo en su dilatada pero renovada biografía.

 

FOTO: Daniel Degayón