Vergüenza de ser europeo

Es difícil hablar de música cuando asistimos desde hace apenas mes y medio a unos hechos que probablemente sacudan los cimientos de la Historia tal y como la conocíamos. Hoy mi corazón late árabe. Quizás no debería hablar de ello en una columna de un periódico de música. Pero no quiero permanecer callado. Hoy mi corazón se llena de vergüenza al comprobar que en Europa la democracia vale menos que el color de los billetes con el que los que nos gobiernan creen que pueden comprar nuestras conciencias. Sigue leyendo