Mechanismo, o sobre cómo hacer grandes discos anglosajones

mechanismo“Perdida la esperanza” reza la puesta de largo del grupo madrileño Mechanismo. Digo madrileño, porque aunque es el proyecto personal de Sebastian Maharg, originario de Chicago y con raíces escocesas, vivir en Madrid desde el 2002 le mete de lleno en la escena independiente de la capital. A sus 41 años Sebas es un tipo inteligente, culto y de buena conversación, que no duda en mostrar a la menor ocasión su pasión por la música, la Historia o el universo Star Wars del que es devoto seguidor, y donde a menudo se entretiene más que en hablar de su primer disco. Nuestras conversaciones nocturnas hace ya más de seis años me permitieron ver el alumbramiento de su primer EP Empire of Light, punto de partida de Mechanismo y disfrutar de su evolución en este The Forlorn Hope (Global Music 360, 2016), un magnífico trabajo de ascendencia anglosajona.

Es delicioso porque está bien hecho. El gran defecto del pop independiente de corte británico de nuestro país se suele deber a la ausencia de referencias directas. Para sonar a Gran Bretaña, lo primero debes ser anglosajón, y si no es el caso, toca ir directamente a las fuentes, no quedarse en las adaptaciones que se hacen aquí, que es lo que abunda en España, la copia de la copia.

No deja de ser extraño no obstante, que de Chicago, escenario no sólo del jazz y el blues, sino del house de los 80, saliera un amante del sonido beatleiano más puro, de los muros de sonido de Phil Spector, de las melodías de Radiohead, y de un timbre de voz parecido a Morrisey que nos evoca a The Smiths: “La ciudad de Chicago tiene una cultura musical muy amplia, también tiene a The Smashing Pumpkins, Wilco,… Yo la escena de los 80 no la viví la verdad, pero escuchaba por entonces la radio y desde entonces era un beatlemaniaco total”, confiesa Sebas al tiempo que nos explica sus influencias sin el miedo o la ocultación de la que hacen gala muchos de los artistas españoles, y que se aprecian en canciones como Better o Afterglow. “En los 90 me impactaron mucho Radiohead, Oasis, Travis, Pulp… desde el punto de vista de la producción y también de las melodías; por aquel entonces en América estaba el grunge en el rollo de Stone Temple Pilots , y no me llamaba mucho la atención. Había otros como los australianos Crowded House, que venían de un ramalazo mcartniano…y es que siempre me ha tirado ese timón de melodía y armonía que los británicos hacen mejor que nadie”.

Le gustan Radiohead o The Beatles, pero huye de su parte más vanguardista; incluso aunque en Home, el corte que abre The Forlorn Hope, practique el famoso muro de sonido de Phil Spector, ese gran denostado y segundo villano tras Yoko Ono. “Claro, no es que lo considere una influencia muy grande, aunque en Home sí quisimos buscar ese sonido de principios de los 60, del Be My Baby de The Ronettes, muy percusivo y con mucha reverb, para meter a mucha gente en el estudio… la idea iba por ahí. No es una gran influencia aunque haya trabajos suyos con George Harrison magníficos o con Lennon en el Imagine sin ir más lejos”. Por lo demás, coincide con la apreciación: “Es que aquellas bandas que citas, antes de experimentar hicieron canciones redondas y estructuradas. Si primero haces álbumes más convencionales luego puedes llegar crecer un poco más, lo mismo que U2, que con Achtung Baby contribuyeron a definir el pop moderno. Me gustaría experimentar más, pero es muy importante ahora una base mainstream para consolidar el proyecto y cuando tenga una masa crítica poder lanzarme”. Lo que viene siendo elaborar un discurso propio, y que me recuerda el caso de Álex Ferreira, el dominicano que vino a Madrid a hacer música indie pero que cuando recuperó sus influencias latinas y las adaptó a su lenguaje, nos dio los mejores momentos de su carrera.

 

En el debate sobre si melodía o letra, desde fuera está claro que lo ven de otra manera a como lo hacemos nosotros, “creo que debe ser un matrimonio perfecto, pero puestos a elegir a punta de pistola, la melodía claro, a lo mejor por el idioma no se me entiende pero tienes que hacer algo que llegue. Quiero conectar con el que está escuchando, no hacer una cosa ensimismada en mí mismo. Cuando escuchas a Thom Yorke o The Divine Comedy, te quedas estupefacto por cómo ofrecen la voz, si no tienes eso, olvídate”.

 

UN DISCO QUE SE FUE GESTANDO POCO A POCO.
La banda se formó en 2010 de la mano de Sebastian Maharg y del mancuniano Mervyn Mcmanus (quien tomó una dirección diferente un par de años atrás), con Sebas afrontando The Forlorn Hope junto a una remodelada banda enfrentándose a la producción y grabación del disco poco a poco. Charlie Bautista apareció para grabar Citizen’s Arrest y Better, y Manuel Cabezalí hizo lo propio para Afterglow y Proof of Live: “. A mí me gustan los discos variados, que haya un par de suites musicales que liguen varias canciones. Queríamos un productor puntual para que aportara cosas nuevas, nos sacara de nuestra zona de confort creando una tormenta de ideas, y llevando tus temas a un territorio al que normalmente no irías. Al estudio debes ir con las ideas muy claras porque el tiempo es oro, pero con ellos aprendí que es mejor dejar un pequeño margen de espontaneidad en algunas cosas, y creo que su labor se nota. Manuel tiene un abanico de registros bastante importante y salta de uno a otro muy bien, con una forma muy metódica de trabajar. Charlie es muy orgánico a la hora de buscar sonidos y se toma su tiempo para sacarle a cada instrumento uno propio”.

 

Una misión suicida, abandona la esperanza… el título del disco tiene una gran carga poética: “Me gusta un nombre poético a una cosa que en verdad fue espeluznante. Wellington en las Guerras Napoleónicas tomaba una avanzadilla de soldados en misión suicida. Eran de clase baja y no tenían mucho que perder. Muchos morían en el intento, pero si sobrevivían eran recompensados. Coincidió con el centenario de la I Guerra Mundial, y me gusta mucho el estudio de la Historia y las guerras, esta era para mí una gran desconocida, y de ahí la estética del disco. Con lo que hemos sufrido para hacerlo y hacia donde podemos llegar en un futuro creo que lo representa muy bien… ha habido una curva de aprendizaje muy grande, es una lección muy grande de paciencia y tenacidad”.

 

Sobre ese futuro, Sebas tiene claro que “solo buscamos subir el siguiente peldaño, poder hacer otro disco, no tardar media década en hacerlo… esperar que haya interés por el proyecto desde el punto de vista de promotoras, que de alguna forma se aprecie la propuesta. Creo que estamos haciendo algo distinto del panorama indie nacional y aquí sí me incluyo porque toda la banda es española y yo soy medio español, aunque nuestra música sea anglosajona como ocurre con los franceses Phoenix, que son internacionales o The Cardigans, Kings of Convenience… yo me incluyo en la misma categoría de ese tipo de proyectos. Buscar un hueco en el indie español e intentar crecer y tener continuidad”.

 

A Por Ella Ray. Caminos que dignifican el pop

a por ella rayFOTO: DARÍO VÁZQUEZ

 

No le demos más importancia. Esto no deja de una forma de devolver en forma de regalo el que hace unos meses me hicieron ellos con las canciones que forman su primer largo, Turista (2016, autoeditado). Hay discos que me agarran fuerte, que me transmiten mucha vibra, ayudados muchas veces por cuestiones extramusicales, así como por la afinidad emocional que me une a sus componentes.

 

Lo primero que quiero es darle las gracias a Georgina porque aunque en su modesta locura y alegría no sea capaz de pensarlo siquiera, fue en la fertilidad de su abrigo en el que los chicos A Por Ella Ray brotaron maduros. Aunque ya conocía a Krespo de Despistaos, junto a la cantante venezolana vi la conexión con Pastor y Pablo López de la Llave y el nacimiento de una banda con una gran intensidad que discurría emocionalmente a tumba abierta. Así que sí, gracias a ella, mujer empoderada, podemos disfrutar de A Por Ella Ray.

 

La solidez de su trayectoria ascendente se consolida paso a paso gracias a un buen hacer con el que dignifican el pop de la actualidad, asaltado por sucedáneos que solo buscan el éxito fácil a uno y otro lado del indie y el mainstream. A Por Ella Ray abrazan minuciosamente el pop desde diferentes ángulos emergiendo con luz propia los ecos de Radiohead que aparecen en canciones como Serpientes o el final de Meteosat. No es el único parámetro en el que se mueven desde luego, pues también lo abordan con una visión tradicionalmente patria más atemporal, como lo demuestran no sólo Mecanismos, Atolón y Nunca estuvo mal, sino las colaboraciones de Jaime Urrutia en Supernova, de Ricky Faulkner en Ángeles Muertos, Charlie Bautista en Turista… incluso la reciente interpretación de Qué desilusión! de Leño que no aparece en este álbum. Pop de ayer y de hoy en una época en la que nos estamos reconciliando con los años 80, ver para creer.

 

Supongo que mis chicos se imaginarán que engancho mejor con su faceta anterior que con la festivalera de Campo Neutral o el arranque coral de grupo vocal de Baile de máscaras, pero no es momento para que hable de mis gustos o afinidades, sino para glosar la pasión con la que escriben sus textos, y la tranquilidad, paz y serenidad con la que impregnan sus letras de marcado corte costumbrista. Al final voy a tener que cambiar el principio de esta crítica, resulta que son estas cosas las que sí tienen importancia al fin y al cabo.

 

Stereozone: metal, grunge y stoner a todo trapo y sin complejos

Stereozone

FOTO: Sandra Massó

Una cosa que la experiencia nos ha enseñado es que todo aquel rock de corte americano que venga de la Comunitat Valenciana tiene que ser escuchado con atención e interés, pues esta gente tiene un toque especial para aplicar fórmulas anglosajonas con mucha personalidad. Rápidamente acuden a la memoria Uzzhuaia (deudores de The Cult), los más efímeros Babylon Rockets (más del rollo Hellacopters), Sweet Little Sisters (el añorado combo femenino a lo Mötley Crüe) o incluso Los Zigarros (los hermanos ex Perros del Boogie de ramalazo stoniano). En una tierra con tanta electrónica y tanta world music, es difícil sobresalir y el que lo hace haciendo rock de tantos quilates, factura discos de primerísimo nivel.

 

Stereozone es un cuarteto de insultante juventud para la calidad con la que afrontan los temas de este nuevo disco y el suyo es un rock metalero de alto voltaje con brillante madurez. Un rápido vistazo por su spotify nos deja como artistas relacionados a Hugonaut, Beef Supreme o Zodiac & Black, todas ellas formaciones de sludge y neo-stoner, a quienes les emparentan el buen estado de forma que hay en este género en la actualidad, pero a quienes no les unen más que quizás el respeto por Mastodon y Black Label Society (Zakk Wylde).

 

Donde está la verdadera gracia de Stereozone y que vuelven a mostrarnos en este nuevo EP que nos entregan, “Rage Warriors IV”, es que son unos (benditos) flipados de los noventa. Un riff te suena a System of a Down, otro a Foo Fighters y si te descuidas oyes ecos hasta de Faith No More y Megadeth. Sin ir más lejos, el reciente single digital que publicaron poco antes de las pasadas Navidades, “Deathproof Man”, nos dejó un gusto exquisito por la voz del malogrado Scott Weiland, frontman icónico de los Stone Temple Pilots y si me apuras también por la de Layne Staley de Alice in Chains, dos grandes referencias vocales evidentísimas.

 

Rage Warriors IV, de portada ochentera, nos presenta una sólida base y una contundente pegada. Ya sólo por contener las canciones “Sucker Punch”, “Bastard” y “Titan” merece la pena meterle un buen repaso. Abren con “Ghost”, idónea para calentar motores con regusto a Soundgarden. Sigue “Sucker Punch”, donde lo parten con ese bajo con tanto grano como aquellos de los míticos de Korn, tan pesados y poderosos, junto con un conseguido riff de guitarra y el quiebro stoner del final. Les siguen el gancho melódico de “Bastard” con el mejor estribillo del EP, y  la emotiva “Titan”, con más espacios y más desarrollos en el contenido. “Brown Eyes”, que mientras musicalmente suena a los Hamlet del álbum negro, el concepto no deja de alejarse del stoner con ecos sureños y del grunge con arrastre que tanto les caracteriza. “Calavera” cierra con un corte de medio tiempo, también muy pesado y stoner, perfecto para poner a Stereozone en una muy buena posición de salida para los tiempos venideros.

Havalina. Bienvenidos a un universo nuevo y onírico

havalina @ Iris Banegas

FOTO: IRIS BANEGAS

¡Dale al play, que empieza la lección!

 

Hay grupos con los que tienes que abrir los oídos al máximo y sumergirte con cada trabajo que sacan, porque brillan como un faro en la bruma en la que se pierden los demás grupos de su entorno. Havalina pertenece a esta tribu que obligan a seguir su estela porque son capaces de no quedarse en el mismo sitio sino evolucionar para crecer y cada paso que dan abrir nuevas puertas a universos paralelos.

 

Pongámonos un momento en antecedentes. Tras una fase inicial en la que coquetearon con el inglés con Junio (08) abrieron una puerta de transición al castellano que se concretó más adelante en una trilogía demoledora, con Imperfección (09), el magistral Las Hojas Secas (10) y el enérgico H (12), donde con una gran base de stoner, psicodelia pop y rock duro hablaban de relaciones personales, carnales y emocionales, y sobre todo de sus consecuencias. Islas de Cemento (15) dio carpetazo a esa dirección abriendo otra puerta que a día de hoy por lo que vemos en Muerdesombra (17) es más onírica y en la que cobra más fuerza que nunca el universo de Manuel Cabezalí, cantante, guitarrista, compositor y productor de Havalina, amén de su ideólogo y gurú de su generación.

 

Las Hojas Secas significó algo tan grande en la discografía de Havalina que va a ser muy difícil superarlo. El trío es consciente, y por eso no escatima en recursos a la hora de buscar nuevos espacios de creatividad: “La ruptura más grande ha venido al decir no quiero hacer rock, o quiero hacerlo pero no de la manera que veníamos haciendo, sin recurrir al uso del típico riff gordote , con caña… queríamos buscar una épica distinta, intentado que fuera muy intenso, pero de una manera diferente, estamos en otro punto. Para estas canciones, al componerlas intenté no coger la guitarra, sino una línea de bajo, una línea de teclado, un loop de batería y al final metía la guitarra por encima, por eso no hay acordes de guitarra , sino que va dibujando una melodía todo el rato que complementa la voz”, confiesa el cantante.

 

En este nuevo trabajo el maestro Cabezalí se adentra en el mundo de los sueños y dota a sus nuevas criaturas de unos sintetizadores envolventes, siderales y psicodélicos que te envuelven en su ya tradicional épica (Órbitas o Más velocidad), aunque siempre queda lugar a la vitalidad orgánica de sus guitarras (Malditos mamíferos, Alta tormenta I…): “Creo que en los movimientos artísticos hay una cosa que funciona como un péndulo, ahora está aquí y luego para allá. Hace 10 años, cuando yo tocaba con Russian Red, el péndulo estaba mucho en el folk, tocaba el ukelele, el carillón… en Hola a Todo el Mundo lo puedes ver a la perfección, el primer disco fue muy folk y luego el segundo con electrónica… la corriente está ahí, tú luego puedes ir a contracorriente, con la corriente o tu versión, pero de alguna manera estamos todos metidos en esto. Es posible que dentro de cinco años lo busque la gente sea el rock noventero, pero ahora estamos en una revisión de la década de los 80. Lo que pasa es que cada uno tiene una visión diferente de esa década. Mucho es más música de baile, Havalina es como Blade Runner, algo hiperoscuro”, nos comenta Manu al analizar su nuevo trabajo, en el que sale a relucir la gran influencia del cantante, The Cure, más puesta de relieve que nunca y que cuadra perfectamente con esta nueva intencionalidad creativa, sin la urgencia propia de los veintitantos años, y acorde a nuevos problemas existenciales en ese camino que llamamos madurez.

 

Havalina se hayan en la actualidad inmersos en una cruzada, que es la mía y la de muchos otros que aunque seamos minoritarios tenemos grandes cosas que decir. Defienden una libertad creativa total frente a injerencias externas, casi siempre autoimpuestas por los propios músicos en aras de seducir al público y colarse en los festivales del año para tener su momento de gloria. Crear desde otro lugar, creer en una música libre, en algo mucho más auténtico, aunque numéricamente sea inferior porque no siga los dictados de la masa. Por eso apuestan por una potente gira de salas en la que los festivales sean el premio puntual, labrándose un público fiel y un discurso propio frente a lo que imponga la mayoría. Una manera de seguir sembrando para que el futuro sea tan sobresaliente como el presente.

 

Que ni la bruma ni la oscuridad os impidan ver a aquellos que más brillan, por favor.

 

Rufus T. Firefly: “El amor, la naturaleza y el arte hay que defenderlos a muerte”

Rufus T. Firefly @Iris BanegasFOTO: IRIS BANEGAS

 

Acabas de leer a Walt Whitman y te sientes el rey del mundo. Solo, de pie frente a la vasta inmensidad de la naturaleza, extiendes los brazos y gritas hasta que te falla el aliento. No pides nada más, estás en comunión con el cosmos y desde hace mucho tiempo, en paz contigo mismo. Al igual que tú, Rufus T. Firefly se sienten igual de identificados con esa misma tradición poética y presentan en su nuevo disco Magnolia (Lago Naranja Records), un alegato en defensa de un mundo cada día más enfermo, un canto al amor y a la esperanza.

 

Víctor Cabezuelo es uno de los más brillantes tíos de su generación. Tras un aspecto desgarbado y huidizo y un carácter introvertido, se esconde una personalidad de trato afable y lo que más nos interesa, una mente poderosamente creativa que ya nos tiene a muchos enganchados gracias a trabajos como Ø -Conjunto vacío- (12) y Nueve (14) y sus colaboraciones en Mucho o Miss Caffeina entre otros. Y si él es un alumno aventajado de la gran escuela que Havalina y Manu Cabezalí han creado en su entorno, su compañera en la batería, Julia Martín Maestro, ha dado un paso de gigante tanto en las baquetas como en la ilustración y el diseño del álbum, haciendo de este una verdadera delicia para los sentidos (se ve, se escucha, se toca, se huele…).

 

Para quien aún no los tenga ubicados, Rufus T. Firefly pueden presumir de ser una de las más personales adaptaciones de Radiohead que hay en nuestro país, sin olvidarnos de sus constantes miradas a Kurt Cobain o Billy Corgan (Smashing Pumpkins). Sin embargo, con Magnolia abren el espectro en la misma dirección que Tame Impala y aunque siguen adorando a Thom Jorke y los noventa, se lanzan en la estela setentera de George Harrison, Syd Barret o John Bonham desde una óptica muy actual. Pura psicodelia, dream pop, pop sideral o lisérgico, llámalo como quieras, pero el disco de los Rufus es una belleza en defensa de las pocas cosas que aún tienen importancia en esta vida. “Hay que dejar de quejarse de lo mal que va todo. El amor, la naturaleza y el arte hay que defenderlos a muerte y esa es otra forma de pelear. Aunque parezca un discurso muy básico, es que lo estamos descuidando realmente”, explica Víctor sobre el mantra que se repite a lo largo de las canciones de este disco, y que empieza en las relaciones cercanas, protagonistas en última instancia de los textos.

 

Una magnolia significa nobleza de espíritu y pureza, y también amor por la naturaleza. Si los Rufus querían acercarse a ese concepto tan puro, lo han conseguido. La calidez con la que afrontan Magnolia, el groove de la pegada de Julia en la batería, las deliciosas líneas de bajo de Miguel de Lucas (ex Sunday Drivers y Mucho), la manera en la que encapsulan la belleza etérea de Víctor los sintetizadores y teclados de Martí Perarnau IV (Mucho) y Rodrigo Cominero (Sonograma), dan a luz una maravilla sensorial completa bajo la batuta como siempre de su gran valedor, Manu Cabezalí ¿El resultado? Uno de los mejores discos de este año que empieza sin lugar a dudas.

 

Playa Cuberris. La última banda de rock n roll

playa cuberris

 

 

 

 

 

 

 

Estos chavales lo parten. Punto. Fin de la cita. Realmente no se debería tardar mucho más en escribir y explicar si una banda merece una escucha serena y detenida, o si por el contrario, todavía no ha llegado su momento. Pues bien, Playa Cuberris se acaban de ganar ese derecho con la publicación de su segundo trabajo, Entrar a matar (Entrebotones 2017), un disco en el que la manida declaración de intenciones cobra más sentido que nunca.

 

Pongámonos en antecedentes. Los rockeros somos una tribu, rara y no especialmente mayoritaria, pero consecuente y pasional. Y aunque sintamos devoción por los clásicos, necesitamos creer que las nuevas generaciones nos salvarán una vez más de tanta mediocridad musical. No pedimos mucho realmente: Un sonido poderoso, conocer tu instrumento, un buen saber hacer, una actitud coherente y desafiante, por qué no decirlo, y ser capaz de emocionar a tu público.

 

Aquí es donde entra Playa Cuberris, una banda emergente a la que le ha llegado su hora. Con un discurso heredero de los Tequila (70s), Radio Futura (80s), Platero y Tú (90s) o M-Clan (00s), junto con las vivencias de su generación actual, con una devoción claramente manifiesta por los iconos del grunge, Pearl Jam y un buen gusto a la hora de hacer grandes medios tiempos, canciones emocionantes y con empaque, ganan muchos puntos con el cambio de dirección realizado desde su debut, “Bienvenidos a Ningún Lugar” (2013).Aquel año, la formación madrileña produjo junto a su paisano Juan Blas, cantante de Nothink, un trabajo noventero, con aires frescos y desenfadada actitud.

Apenas tres años después “Entrar a matar” les conduce con sobriedad a un lugar donde las ideas claras suelen llevarte al éxito. “El rey de la ciudad”, “Furia nuclear”, “Huracán”, “Grifo y gas” o “Blues de nevera” son la espina dorsal de un sonido evidentemente americano, que en ningún momento cae en la petulancia de lo que conocemos como ‘americana’ sino que encuentra su acomodo en la traducción natural que solemos hacer de ese lenguaje en nuestro país.

 

Muchos asociaréis(-emos) el timbre de voz de Pedro Girón con Carlos Tarque, y bienvenidas sean las comparaciones con el mejor cantante de soul-rock de nuestro país, pero para qué hacer pública nuestra ignorancia, que tampoco nos lleva a buen puerto, no nos quedemos ahí. Tarque es The Faces, es puro Rod Stewart. Si queréis ubicar a Girón acertaréis si lo situáis un poquito más cerca de Eddie Vedder.

 

Más allá, los matices que nos ofrecen en este disco nos atisban la posibilidad de estar ante un grupo con bastantes y buenos recursos sonoros, bien sea por el guiño al indie-rock festivalero de “Luces de Neón”, el sonido actualizado, puro 2000 de “Viejo amigo”, donde es más patente la influencia de su productor Eduardo Molina (SCR, Tomaccos, Idealipsticks), devoto seguidor de la religión de Jack White, bien sea por el corazón fronterizo de “María Isabel” o los fraseos cercanos al funk de “Viernes verdes”. Incluso por las baladas “Locos de atar” y “Quizá”, que nos constatan que es en los tempos más tranquilos donde se aprecia mucho mejor el sonido Pearl Jam.

 

Aquí es donde entra Playa Cuberris, una banda emergente a la que le ha llegado su hora. Con un discurso heredero de los Tequila (70s), Radio Futura (80s), Platero y Tú (90s) o M-Clan (00s), junto con las vivencias de su generación actual, con una devoción claramente manifiesta por los iconos del grunge, Pearl Jam y un buen gusto a la hora de hacer grandes medios tiempos, canciones emocionantes y con empaque, ganan muchos puntos con el cambio de dirección realizado desde su debut, “Bienvenidos a Ningún Lugar” (2013). Aquel año, la formación madrileña produjo junto a su paisano Juan Blas, cantante de Nothink, un trabajo noventero, con aires frescos y desenfadada actitud.

Apenas tres años después “Entrar a matar” les conduce con sobriedad a un lugar donde las ideas claras suelen llevarte al éxito. “El rey de la ciudad”, “Furia nuclear”, “Huracán”, “Grifo y gas” o “Blues de nevera” son la espina dorsal de un sonido evidentemente americano, que en ningún momento cae en la petulancia de lo que conocemos como ‘americana’ sino que encuentra su acomodo en la traducción natural que solemos hacer de ese lenguaje en nuestro país.

Muchos asociaréis(-emos) el timbre de voz de Pedro Girón con Carlos Tarque, y bienvenidas sean las comparaciones con el mejor cantante de soul-rock de nuestro país, pero para qué hacer pública nuestra ignorancia, que tampoco nos lleva a buen puerto, no nos quedemos ahí. Tarque es The Faces, es puro Rod Stewart. Si queréis ubicar a Girón acertaréis si lo situáis un poquito más cerca de Eddie Vedder.

 

Más allá, los matices que nos ofrecen en este disco nos atisban la posibilidad de estar ante un grupo con bastantes y buenos recursos sonoros, bien sea por el guiño al indie-rock festivalero de “Luces de Neón”, el sonido actualizado, puro 2000 de “Viejo amigo”, donde es más patente la influencia de su productor Eduardo Molina (SCR, Tomaccos, Idealipsticks), devoto seguidor de la religión de Jack White, bien sea por el corazón fronterizo de “María Isabel” o los fraseos cercanos al funk de “Viernes verdes”. Incluso por las baladas “Locos de atar” y “Quizá”, que nos constatan que es en los tempos más tranquilos donde se aprecia mucho mejor el sonido Pearl Jam.

 

Triángulo de Amor Bizarro se imponen en los II Premios Ruido de la PAM. Siguen los mismos retos pendientes

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Anoche se celebró en la emblemática sala El Sol de Madrid la II Edición de los Premios Ruido organizados por la PAM (Periodistas Asociados de Música), una Asociación de no mucho tiempo y arraigo, que plantea dignificar una profesión con muy mala prensa valga el juego de palabras.

 

Los ganadores del 2016 han sido unos Triángulo de Amor Bizarro (TAB) que parecen estar siempre en estado de gracia, pues con su último trabajo “Salve Discordia(Mushroom Pillow), aparte de alzarse con el Premio Ruido, han arrasado en las listas de éxitos de parte de la prensa especializada. Mejor disco del 2016 para Mondosonoro, Muzikalia e Hipersónica; Rockdelux, Efe Eme, El País y jenesaispop también les han votado en lo más alto de las tablas anuales.

 

No es la primera vez que les pasa, pues ya con su debut causaron muy buena sensación allá por 2007 y volverían a hacerlo con Año Santo ganando cuatro premios UFI en 2011. Buenos merecedores pues, ya no sólo por su actitud, criterio y coherencia musical a la hora de fusionar influencias que van desde el punk al noise y el shoegaze, sino por ayudarnos a recordar que no sólo Madrid es epicentro musical en nuestro país, que hay escenas tan vibrantes como la gallega (ellos son de Coruña), cuna de la Galicia Caníbal, Movida viguesa, Rock Bravú, Nu-metalera y ahora rayando a gran altura al aportar nombres al escenario independiente.

Los finalistas de la velada presentada por el periodista Arturo Paniagua, que intentó ponerle humor a una audiencia difícil más pendiente del charloteo de rigor, fueron “Adieu or die”, de Aries; “Hamen”, de Belako; “El pasajero”, de Depedro; “Fruta y verdura”, de Espanto; “Leave Me Alone”, de Hinds; “Casa”, de Iván Ferreiro; “Movimientos”, de Juventud Juché; “Algo real”, de Kokoshca; “2”, de León Benavente; “El poeta Halley”, de Love of Lesbian; “Jo competeixo”, de Manel; “Campeones del mundo”, de Novedades Carminha; “Me matas si me necesitas”, de Quique González; “Domus”, de Silvia Pérez Cruz, y “Salve discordia”, de los finalmente ganadores TAB.

 

 

EL RETO SIGUE SIENDO EL MISMO.

En los mismos términos que ya planteara yo mismo aquí, los retos de la prensa musical siguen siendo muy parecidos a los del año pasado. O el concepto de una prensa musical unida crece estilísticamente hacia fuera o se hunde hacia dentro, difícilmente estas cosas encuentran un equilibrio a lo largo del tiempo manteniéndose tal cual.

 

Ya no es que entremos en el debate de si premiamos nuestros gustos o el contexto musical de una obra, de si damos el premio a una larga trayectoria de un artista que quizás ya no lo necesita o a un emergente al que hay que apoyar, de si premiamos obras vanguardistas y transgresoras o discos que lo hayan clavao… Independientemente de tales cuestiones, me parece que es algo pobre y dice poco y mal de nosotros que las referencias musicales que tengamos sean tan parecidas entre nosotros y tan concretas. Parece que siempre se tienen que premiar los kilos de reverb, melodías veraniegas y reminiscencias surf como las de TAB, Hinds o los buenrrollistas Novedades Carminha; el alto minutaje que encontramos en los trabajos de Love of Lesbian, Manel o Iván Ferreiro; el ruidismo que intensifica las composiciones de León Benavente, Juventud Juché, e incluso Belako; o el punto naif de Aire o Espanto… que todos coincidamos en lo mismo, aunque sea por probabilidades, no nos deja en muy buen lugar. O leemos la misma prensa de referencia y escuchamos los mismos discos, o somos muy pocos. Pasó igual el año pasado, con un disco como el de El Niño de Elche, que siendo tan vanguardista y arriesgado, suscitara tanto consenso. Extraña.

 

Dar pátina de amplia representatividad y consenso generalizado a corrientes muy dignas pero que no son las propias, sino las de dos o tres prescriptores arriba nombrados, conduce al hastío y al abandono, pues no creo en que nadie de los integrantes de la Asociación tenga vocación de ser palmero de nadie.

 

El año que viene prometo hablar de otro gran fallo, la escasa visibilidad de la prensa femenina, con la cantidad de nombres que tenemos, Virginia Díaz, Arancha Moreno, Anabel Vélez, Elena Cabrera… Independientemente del gusto de cada cual, son referentes que están ahí y su voz demanda su espacio.

 

Está bien la filosofía y apoyo el que siga así, pasitos cortos pero seguros, pero creo también que es conveniente pretender aspirar para este 2017 en asumir retos mayores, que son los únicos que nos llevarán a buen puerto.

 

foto: Premio Ruido (PAM). Rodrigo Mena, @rodrigomenaruiz

https://www.facebook.com/PeriodistasAsociadosMusicales/

 

La madurez creativa lleva a Dinero a un nuevo sonido épico

 

dinero-2017-juan-perez-fajardo-2FOTO: JUAN PÉREZ-FAJARDO

Autenticidad. Es la única receta útil ante el sobre-exceso de información de la música hoy en día. Decenas de bandas saltan a unos medios tan especializados como atomizados y con la misma celeridad pasan a un segundo plano ante la siguiente novedad. Entre medias, nos quedan los grandes. Tipos que garantizan que tus ilusiones, pasiones y sueños no están mal depositadas, que te lo van a hacer pasar siempre bien. Dinero son una de estas bandas en la que sabes puedes confiar, todo al rojo. Que cada trabajo te va a dar tonelajes de rock de alta dimensión, que con cada disco van a muerte.

 

Dinero está formada por Sean Marholm (cantante) y Ekain Elorza (batería), dos grandes espadas del nuevo rock. Mientras el segundo es una máquina sólida y poderosa de infalible e intensa pegada, el primero es tan vorazmente creativo como impredecible. Juntos son enérgicos, mágicos, eléctricos. Juntos forman una de las duplas más interesantes en la actualidad, y consiguen brillar tanto en sus canciones como en sus directos, la gran baza del grupo afincado en Madrid. Tras la salida de Rubi Giménez (bajista original) y la transición de Ove (bajista de Inlogic), Juan Sánchez y Alain Martínez seguirán consolidando la puesta en escena en formato cuarteto como ya vimos este año en el final de la gira ‘DNR’, a falta de presentación oficial.

 

‘Cero’ (Warner, 2017), el disco que les devuelve a las noticias, vuelve a rayar a un nivel altísimo en dos direcciones además. Por un lado porque supone un reseteo oficial a la primera etapa del grupo (el corte que abre el disco ‘Cero’ sirve como toda una declaración de intenciones). Dinero cierran la puerta de los primeros años, de los duros y gloriosos momentos, y abren otra hacia una madurez creativa y expositiva que merece la pena atender. Es en este sentido donde la segunda dirección adquiere protagonismo. ‘Bajo Cero’ (la canción, el disco, el diseño de portada) nos ofrece una banda de mil caras, de exquisitos matices que hasta la fecha no habíamos visto. Junto al omnipresente Charlie Bautista (Egon Soda, Sunday Drivers, Tulsa, Rosenvinge), maestro de su generación, no se han contenido en absoluto y han parido un disco donde los detalles muestran multitud de capas que dan sentido a la exploración y la búsqueda de nuevos discursos.

 

 

 

 

Primeras fechas de la gira de presentación de <CERO>

10 de febrero CORDOBA Sala Hangar – Entradas próximamente a la venta.

3 de marzo MURCIA Sala Rem – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-sala-re…/

4 de marzo VALENCIA Sala La3 – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-sala-3-…/

17 de marzo ALICANTE Sala Stereo – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-sala-st…/

18 de marzo ALBACETE Sala Caribou – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-sala-ca…/

31 de marzo BILBAO Sala Stage Live – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-sala-st…/

21 de abril MADRID Sala Joy Eslava – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-en-esce…/

Más fechas proximamente…

Estirpe: ¿Puede una canción salvarte la vida? (I)

Estirpe 2016 @ daniel degayon

¿Puede una canción salvarte la vida? ¿y un disco? ¿puede salvarte la vida un sueño? ¿Ser la música la tabla de salvación a la que asirte en la hora más negra? Si respondes afirmativamente a todas y cada una de estas preguntas bienvenido al club de los imposibles, lo nuestro es el rock ‘n’ roll.

Esta es la única manera de entender la alegría que muchos sentimos por esta nueva referencia que tenemos entre manos. Este el disco que ha salvado a los cordobeses Estirpe del ostracismo y la separación. Un disco que reclama con valentía el sitio actual de la banda, es directo y grabado en directo, que suelta toda la rabia acumulada y la esperanza depositada en el presente tras la superación de un cáncer por parte de su vocalista e ideólogo MART.

Por eso hay que entender Jam Fuzzion Klan (Maldito Records/Tricornio Producciones) como una nueva toma de contacto, una primera pulsión tras el largo parón y demostrarse a sí mismos y a sus seguidores el buen estado de la formación en este año de su regreso.

No hay que negar que a Estirpe le ha perseguido un pequeño malditismo cuando todos creíamos que iba a despegar. Le pasó al facturar Inventarse el Mundo (05) con el que dio carpetazo de manera inteligente al new-metal, cuando la subsidiaria de la multinacional que les había fichado, cerró de manera abrupta dejándoles en la calle, y les volvió a pasar con Neurosis (13); esta vez siendo el cáncer el que truncó la progresión del que para muchos es su mejor disco hasta la fecha, y que les había llevado a lugares tan mágicos como México y emblemáticos como el Whiskey a Go Go angelino.

Otros hubieran tirado la toalla, pero MART y su inestimable guitarrista Loren no son de los que se rinden y quisieron retomarlo en el punto donde lo habían dejado. Su disco más orgánico y natural (el citado Neurosis) ha dado paso a un experimento con aires latinos, con mucha percusión y una potente sección de metales que introduce a esta banda de metal y rock alternativo en senderos poco transitados desde su lugar en nuestro país. Lo que nació como un mero regalo audiovisual para su seguidores, se ha convertido en este capricho que se han permitido el lujo de dar en estos tiempos que corren. Un vinilo grabado en directo en edición limitada y un show en el estudio grabado en directo, destinado para las redes sociales.

Para cerrar el círculo, vuelven a coincidir con parte del equipo humano que mejor les entendió allá por Inventarse el Mundo. Eso sólo puede augurar buenas nuevas. Este trabajo debe ser el plinton con el que encarar un nuevo trabajo para la primera mitad del 2017, pues queremos escuchar nuevas canciones ya. También debe servir para cerrar como mandan los cánones la gira de Neurasia, como si el maldito cáncer nunca se hubiera cruzado en su camino.

Así que hete aquí Jam Fuzzion Klan, una mezcla de (bien, lo has adivinado), jazz y fuzz. Porque a la versatilidad de un jazz muy sui-géneris, se le une un sonido potente, gordo, con grano, emblema de lo que siempre ha sido Estirpe. Arranca con la intro de Neurasia R136A1, seguida de En tus ojos, en un tributo mucho más radical, pero deudor del multiinstrumentista Adrián Terrazas quien colaborara en aquel trabajo (suenan tambores de la reunión de The Mars Volta y os volvéis todos locos pero si sus miembros colaboran con gente de aquí estáis ciegos y sordos, que nos conocemos).

Después, veremos una apuesta por canciones no tan representativas de su carrera, pero que adquieren un color mucho más interesante dándole una mayor sensación de novedad al trabajo. No se echan de menos América, Vértigo, Te seguiré, Otro mundo, Como ayer o Infinito, por ejemplo.

Así, nos encontramos una poderosa Contigo, que se acerca al free-jazz, muy latin y percutiva, que demuestra que el gusto vocal de MART sigue intacto; es el mismo patrón que encontramos en la reivindicativa No somos 100, imprescindible con la que está cayendo ahí fuera, o nos rebelamos o nos condenaremos, eso está claro. También está Magnético, con un final mega-funk, que si olía a O’Funk’illo en el estudio gracias a la participación de Pepe Bao, ahora prima más la guitarra RATM de Loren y unos ecos de Sugarless.

Lo mejor, el contraste con los cortes más delicados. Estirpe se ha quitado en esta ocasión el corsé en el que se suele meter para controlar (quizás en exceso creo) las canciones y en esta ocasión se ha dejado fluir mucho más, con mejor resultado, y prueba de ello es la intimista En silencio, que afortunadamente guarda en todo momento su esencia a pesar de tanta instrumentación disponible.

El groove funketa de Encender otro ángel y El último pétalo, otro baladón con un saxo enternecedor son dos recuerdos del disco Buenos días voluntad, mientras que la trompeta casi mestiza de El color de mi voz y una Un esfuerzo más tiradísima al reggae de Inventarse el mundo, son los únicos recuerdos al pasado de su discografía. Para terminar nos quedamos con el buen gusto de la épica de Ser mejor, toda una declaración de principios para un final de disco y un nuevo comienzo en su dilatada pero renovada biografía.

 

FOTO: Daniel Degayón

DESAKATO. El asalto y el fuego. Su aportación personal a La hoguera de la revolución

DESAKATOThe last band thats matters! Qué bien traída está esta frase que los fans de los Clash habrán reconocido para hablar de Desakato, la formación asturiana que con cinco discos en el mercado se ha ganado el derecho a ser escuchada con cada nuevo trabajo y seguida a cada movimiento.

 

Para quien haya cometido el pecado capital de no prestarles atención hasta la fecha, perdonaremos su desidia explicando brevemente que este quinteto pertenece a la última generación de punk rock estatal que guarda en su haber la difícil hazaña el lograr definir un discurso tan propio que les hace ser reconocidos en una escena muy sobresaturada. No sólo añaden elementos comunes al hardcore, al metal y pizcas de folk asturiano, sino que su apertura de miras hacia el rock instrumental, el stoner o incluso el indie, es su gran baza para subir hacia la gloria y el respeto, teniendo para ello un buen puñado de grandes canciones. Su anterior disco, Buen viaje, resultó una verdadera obra maestra y si queréis indagar en ella, aquí tenéis toda la información al respecto.

 

Son los propios músicos los que nos ponen en situación: “En los tres primeros cambiamos mucho de sonido, experimentábamos, sabíamos lo que queríamos pero no dábamos con ello”, tercia Gabriel, “en Buen viaje dejamos los experimentos e hicimos un sonido muy bestia”, y paradójicamente su trabajo más maduro hasta que llegó este nuevo. La Teoría del Fuego es su continuación natural, es su quinto disco y como los demás ha sido autoproducido y autoeditado y se regala en su página web. Con la baja de su gaiteiro, el sonido se antoja más bruto, sin dejar de ser continuista, sinónimo de haber encontrado por fin un discurso propio. Todo parte de la canción de La hoguera, “de la necesidad de la caída del sistema o de la civilización actual, por un lado del constatar el fracaso al que está abocado y por otro de la regeneración del sistema. Que se destruya para que vuelva al origen y de ahí la vuelta a la edad de piedra o edad del fuego. El arte del disco con un visitante que llega a una Tierra devastada después, da forma a ese concepto”.

 

La destrucción total mediante el fuego para su posterior regeneración es un mito que habita entre nosotros desde el principio de los tiempos, desde el renacimiento del Fénix a la cultura cristiana, y para los revolucionarios la piedra sobre la que reincidimos desde hace ya tanto tiempo, ya sea en la Revolución Francesa, en las Comunas de París de 1871, el mayo del 68 o en el Madrid del 15-M. “El único camino es el fuego”, explica Pablo, una de las almas de esta banda de Llanera. “Y si en anteriores ocasiones no se ha logrado cambiar las cosas, es porque no se llega a destruir todo. El 15-M fue un movimiento social muy importante, pero no llegó a materializar lo que yo como parte integrante intentaba buscar, el cambio radical y la destrucción del sistema capitalista, que no funciona a nivel económico, aunque los poderes son tan grandes que es muy complicado tirar todo ese muro. Pero sinceramente creo que hay que ir mucho más allá”.

 

Esta historia es la aportación personal de Desakato a la hoguera de la revolución.

 

CAPITULO I. EL ASALTO.

La primera parte del disco gira en torno al asalto. “Como un mantra”, según explican, se repiten consignas sobre muros y edificios que derribar, estandartes de guerra, lluvia de balas, columnas de humo… metáforas en una teoría de choque y de conflicto. El disco se abre con Tiempo de cobardes y una frase que es digna heredera del himno de los Stranglers: -Todos mis héroes están muertos-. Hoy en día surgen héroes que en realidad son falsos profetas, se aprovechan de la corriente y están ahí”, explican, y continúa con Animales Hambrientos que les asemeja a una jauría sedienta con ganas de plantarle cara a su depredador. Esta termina con el poema sobre los fuegos que Eduardo Galeano escribió El libro de los abrazos. Se agradece en estos tiempos en los que el rock ha perdido el paso en su tradicional vinculación al mundo de la literatura, y que esa intelectualidad venga de la parte más indie, como por ejemplo en el caso de su paisano Nacho Vegas con ‘Michi’ Panero. “Nacho es un referente absoluto para nosotros. Sabe conjugar poesía con lucha social y la música más independiente. Nos gustó siempre Galeano y había mucha relación entre el poema y la canción así que quisimos hacerle un homenaje”.

 

Sorprende que un cantautor alternativo como Nacho Vegas sea una referencia para esta banda de rock duro, pero escarbar en el tema permite descifrar una de las grandes virtudes de Desakato, y es su falta de complejos a la hora de escribir canciones como Tu Avalancha que estilísticamente se salen de los patrones clásicos del punk-rock tirando de la épica indie al más puro estilo por ejemplo del John Boy de Love of Lesbian. Vuelve a notarse la mano de Pablo: “Sigo mucho a Love of Lesbian y Vetusta Morla, me parece que hacen cosas de mucha calidad. Berri Txarrak en ese sentido es nuestra gran influencia porque sabe conjugar y su apertura de miras nos ha servido para hacer lo propio. Oí una vez a su cantante Gorka que para componer hay que escuchar muchísima música y yo estoy completamente de acuerdo con eso, aunque haya otros como Robe Iniesta que dicen que es al revés, que su universo interno le permite crear su música desde dentro y no necesita empaparse del exterior”. Yo me posiciono del lado de Pablo y Gorka y si alguien cree que no es así, que escuche el último disco de BTX Denbora Da Poligrafo Bakarra; los riffs de Bigarren Itzala y Polígrafo Bakarra, producidos por Ricky Falkner (Iván Ferreiro, Standstill, Quique González), son un claro homenaje a El Universo, canción del disco La pareja tóxica de Zahara del mismo productor. Magistral adaptación.

 

Antes de Tu avalancha encontraremos Estigma y Heridas Abiertas, que comparten desde la lejanía una visión singular sobre las relaciones humanas, también en conflicto, que hablan de superar aquellas situaciones enquistadas que no conducen a buen puerto y dejan huellas dolorosas en nosotros mismos y en las personas que tenemos al lado: “Ocurre cuando algo en lo que crees no funciona. Los daños colaterales hay que asumirlos, hay que tomar decisiones en la vida y cambiar asumiendo las consecuencias. Si te fijas, muchas canciones reflejan esa necesidad de cambio, de volver a nacer”.

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CAPITULO II. EL FUEGO.

La intensidad pop con la que termina Tu avalancha no sólo sirve como punto de fuga con el que disfrutar los diferentes platos que Desakato cocina con la maestría de una cocinero. Sirve también para dar comienzo a la segunda parte del disco, definida por las frases que arrancan Columnas de humo: -Decidimos volver a empezar otra vez… Las columnas de humo resisten tras la tempestad. Continúa el asedio-.

 

Es duro luchar contra muros que no se derriban, con un sistema que ni mostrando su peor cara ha sido capaz de permitir fisuras por donde colarnos. Tras el humo sigue incólume frente a nosotros. Nuestro leitmotiv Derrota tras derrota hasta la Victoria final nos hace hermanos en la lucha con Desakato y las canciones Barcos en llamas y Pasajeros nos dan el aliento para continuar. -Atravesar el horizonte disfrutando del placer de fracasar para correr como animales y hacernos inmortales con un pacto de sangre-. En el fondo no hay que darle más vueltas, estaremos en esto porque el rock es nuestra vida, y así será hasta el final. “Estamos en un momento muy bueno. En el mejor por público, fechas, y nivel personal… creemos en la autogestión y ponemos el disco en descarga libre y hay más repercusión, nos siguen más en redes sociales. En los festivales te ponen a mejor hora, te llaman más. Pero no buscamos el pelotazo, siempre quisimos llegar a esto, disfrutar de esto hace que todo valga la pena”. Respecto a descargarlo de su página web de manera gratuita: “Respetamos a quien no sube sus discos, nos apetecía y nos parecía poco honesto no subirlo ahora después de hacerlo con los anteriores, aunque no quiere decir que siempre estemos obligados a ello. Al 4º día cualquiera te lo sube en un torrent a una calidad de mierda, así que preferimos hacerlo bien comprimido. Es otro elemento de promoción más, nosotros vivimos de los conciertos, y ganamos muchísimo más de las camisetas por ejemplo”.

 

Estepa, la introducción de Buen Viaje ya había sido un homenaje a Toundra, nuestra gran banda de post-rock y rock instrumental, y ahora Volcán ejerce de apertura a La Hoguera, la canción con la que nació el concepto de este disco y el espíritu que queda tras toda esta pesadumbre, el objetivo final de la lucha: -Recuperar la sensatez, libres de sufrimiento, lograremos vencer-. El equilibrio entre las voces melódica de Pablo y gutural de Pepo funcionan después de tanto tiempo a la perfección. “Tener dos cantantes te da mucho juego, y sale muy fluido el cómo combinarlos. No te planteas cómo hacer esa canción así o tal. Nuestro método de trabajo es tocar y llegar al abismo, llegar a este riff y pensar qué le sigue. Siempre hay alguien que dice metamos esto, todos trabajamos en ello, como Nano el batería, que no sabe de guitarra pero viene con la melodía en la cabeza y la sacamos de hablarlo entre todos. Buscamos la propia inercia de la canción”.

 

A modo de epílogo queda Fueu y Solombres, su tradicional apuesta por el asturianu que habla de las “luces y sombras, lo fácil y lo difícil, nuestra necesidad de romper barreras, aunque luego te lluevan palos porque la gente no lo entiende. Con nuestro disco Miseria, Sangre y plomo (10) conseguimos llegar al público pero nos aburriría repetirnos y no es que seamos los mayores investigadores, pero un cariz diferente al menos hay que tomar en cada trabajo. Te hablaba antes de Vetusta Morla o Berri Txarrak, pero también estoy con Royal Blood o Fuzz, grupos que ahora mismo me influyen mucho. Siempre necesito tener algo nuevo que me excite, no puedo seguir escuchando sólo a la Polla y Barricada como al principio”, cierra Pablo el contenido del disco.

 

EL DOCUMENTAL

Queda un detalle más que hace grande a este disco. Pacto de sangre es el documental que añaden en DVD en el que explican cuál ha sido su trayectoria hasta la fecha. “El documental habla de nuestra historia, y de cómo en un pequeño pueblo en Asturias hemos ido montando un estudio y ampliándolo con el tiempo, haciendo gran parte nosotros mismos. Para que cuando la gente nos vea arriba, aparte del desparrame y las ganas de fiesta, también vea que hay gran un trabajo detrás”.

 

Están de lleno en la gira de presentación, y el Resurrection Fest se antoja como una parada más que interesante dentro del tradicional periplo festivalero veraniego. Quien cree que no han salido nuevos nombres tras Rosendo, La Polla, Barricada, Extremoduro o Marea, que se calle. Que siempre hay gente montándoselo como lo hacen Desakato.