La madurez creativa lleva a Dinero a un nuevo sonido épico

 

dinero-2017-juan-perez-fajardo-2FOTO: JUAN PÉREZ-FAJARDO

Autenticidad. Es la única receta útil ante el sobre-exceso de información de la música hoy en día. Decenas de bandas saltan a unos medios tan especializados como atomizados y con la misma celeridad pasan a un segundo plano ante la siguiente novedad. Entre medias, nos quedan los grandes. Tipos que garantizan que tus ilusiones, pasiones y sueños no están mal depositadas, que te lo van a hacer pasar siempre bien. Dinero son una de estas bandas en la que sabes puedes confiar, todo al rojo. Que cada trabajo te va a dar tonelajes de rock de alta dimensión, que con cada disco van a muerte.

 

Dinero está formada por Sean Marholm (cantante) y Ekain Elorza (batería), dos grandes espadas del nuevo rock. Mientras el segundo es una máquina sólida y poderosa de infalible e intensa pegada, el primero es tan vorazmente creativo como impredecible. Juntos son enérgicos, mágicos, eléctricos. Juntos forman una de las duplas más interesantes en la actualidad, y consiguen brillar tanto en sus canciones como en sus directos, la gran baza del grupo afincado en Madrid. Tras la salida de Rubi Giménez (bajista original) y la transición de Ove (bajista de Inlogic), Juan Sánchez y Alain Martínez seguirán consolidando la puesta en escena en formato cuarteto como ya vimos este año en el final de la gira ‘DNR’, a falta de presentación oficial.

 

‘Cero’ (Warner, 2017), el disco que les devuelve a las noticias, vuelve a rayar a un nivel altísimo en dos direcciones además. Por un lado porque supone un reseteo oficial a la primera etapa del grupo (el corte que abre el disco ‘Cero’ sirve como toda una declaración de intenciones). Dinero cierran la puerta de los primeros años, de los duros y gloriosos momentos, y abren otra hacia una madurez creativa y expositiva que merece la pena atender. Es en este sentido donde la segunda dirección adquiere protagonismo. ‘Bajo Cero’ (la canción, el disco, el diseño de portada) nos ofrece una banda de mil caras, de exquisitos matices que hasta la fecha no habíamos visto. Junto al omnipresente Charlie Bautista (Egon Soda, Sunday Drivers, Tulsa, Rosenvinge), maestro de su generación, no se han contenido en absoluto y han parido un disco donde los detalles muestran multitud de capas que dan sentido a la exploración y la búsqueda de nuevos discursos.

 

 

 

 

Primeras fechas de la gira de presentación de <CERO>

10 de febrero CORDOBA Sala Hangar – Entradas próximamente a la venta.

3 de marzo MURCIA Sala Rem – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-sala-re…/

4 de marzo VALENCIA Sala La3 – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-sala-3-…/

17 de marzo ALICANTE Sala Stereo – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-sala-st…/

18 de marzo ALBACETE Sala Caribou – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-sala-ca…/

31 de marzo BILBAO Sala Stage Live – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-sala-st…/

21 de abril MADRID Sala Joy Eslava – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-en-esce…/

Más fechas proximamente…

Alfa. Tiempos que nos reconducen tras la deriva

(Capítulo final de una brillante heptalogía y algunos consejos).

 

alfaEl periodo estival suele permitir recoger lo trabajado, descansar y analizar los movimientos dados por artistas interesantes que no están inmersos en la vorágine festivalera. Afortunadamente, como suelen repetir en esas lides los mismos cada año, cuando uno quiere investigar en la trayectoria de otros cantantes suele encontrar el camino bastante despejado y poder así pensar con más claridad.

 

Alfredo F. García, “Alfa”, corazón de Le Punk y antes de Buenas Noches Rose, viene de poner punto y final a otro notable capítulo de su larga carrera musical, y ya ha avisado que probablemente el siguiente le aleje de lo hecho hasta este momento. Así que ni corto ni perezoso, le molesté durante su retiro espiritual en un pueblo de la montaña, para que interpretáramos juntos su última trilogía, formada por Destierro en San Dimas, Santa Cecilia y el Diablo y El Predicador Eléctrico, que publicada en poco más de medio año, le ha dejado literalmente según sus palabras “cansado y exhausto” y le ha “vaciado” tras trabajar con un intenso calendario previo.

 

Estos discos que sin miedo podríamos denominar su obra de Arte y Ensayo, le han posibilitado acercarse de manera sencilla a lo que más le gusta, tocar blues-rock, y permitirse picotear en diferentes estilos para cambiar de dieta. Y aunque estéticamente sí es cierto que la trilogía recoge estrictamente sus últimas tres referencias publicadas con Maral Producciones, el trabajo se convierte en una heptalogía cuando escuchamos sus últimos siete discos, todos publicados bajo el formato de EP con 4 ó 5 canciones cada uno y producidos bajo un mismo prisma. Todos ellos conforman un álbum fotográfico que le ha permitido el placer de disfrutar en una permanente y constante experimentación.

 

Su bagaje musical lo encontramos en lo aprendido con los riffs de Led Zeppelin y Jimi Hendrix mientras militó en los Buenas Noches, y en su otra gran banda, los Le Punk, viajó de los Balcanes a Buenos Aires y Chicago impregnando sus canciones de folk, tango, swing y música popular. Cierra el triángulo su más reciente presente donde lo descubrimos bebiendo del blues primitivo que salpicó 22 de Octubre y El segundo oficio más viejo del mundo, los dos trabajos que abrieron esta nueva etapa en la que su nombre se ha convertido en su personaje, y en donde ha apostado por contarnos historias de perdedores y de exiliados del mundo en las que tanto suele acertar.

 

San Dimas…, Santa Cecilia… y El Predicador… han significado una extraña profanación de lo sagrado, temática religiosa para explicar lo mundano. El primero habló de la raza a la que pertenecemos, la de los desterrados voluntarios (o no tanto) que pueblan cualquier antro nocturno y viven sus días de gloria y sus tragedias entre sus paredes. El segundo, de la lucha entre lo masculino y lo femenino, lo dionisiaco y lo apolíneo, la música como salvación o como perdición. Y el tercero puso de manifiesto la realidad del oficio del músico sobre la mesa, que no es otra que la de convencer, engatusar, engañar o sencillamente, seducir a quien quiera escucharlo. Tres vértices que sirven para explicar cuáles son los parámetros por los que él entiende la música. Ahora que se ha “alejado para evitar la saturación, dejar de ser Alfa para ser Alfredo”, ahora que puede coger distancia y echar la vista a todo lo que le ha pasado en este año y así coger fuerzas de cara a futuros proyectos, quiero permitirme una arriesgada propuesta.

 

Quiero recordarle que sus acciones suben muchos enteros cuando explora nuevas sonoridades y arriesga más, como en Los amores bastardos, donde es capaz de llevarse con maestría la voz flamenco-pop de Rozalén a un rock sinfónico mestizo de aroma andaluz. O como en El tonto, un rock ‘n’ roll-blues blanco, vacilón, callejero y de aire sureño. Incluso en el pantanoso riff bluesero de Canción de amor propio, barriobajero y peleón.

 

Que no se olvide de su propia biografía, justo como hace en ese Hammond psicodélico y en los arreglos de trompeta de Al final del viaje que recuerdan a los Le Punk de Mátame. O ese aire soul de Algo va a pasar con la inestimable y mágica voz de Laura Rubio, de Garaje Jack, y que es pura pasión. O en El blues de Paco Toronjo, donde retuerce al maestro de los fandangos de Huelva con maestría, mientras se marca un blues con solvencia y buen hacer, demostrando lo bien que se mueve en estas arenas movedizas.

 

Animarle a que crezca, que tiene muchas posibilidades. Que Vivir sin tu amor funde sus dos vertientes de rock ‘n’ roll y soul, con vocación mainstream, muy en el rollo de M-Clan, Fito & Fitipaldis y Pereza, y resulta brillante. Y que La segunda primavera con sus referencias a los Stones y Lou Reed, deja la influencia led zeppeliana más patente que nunca. Que nunca la aparque.

 

Me gustaría que no cayera en el error de repetirse, como en la balada derrotista de Teseo, donde corre demasiados riesgos para hacerlo. O en la balada negra de Carnaval y Ramadán, que debería hacerle reflexionar sobre su lugar como cronista de la noche madrileña. O incluso en Mimí, su favorita y eterna historia de prostitutas y reinas de la madrugada, que es salvada por una perfecta base lenta de corte jazzística.

 

Pero sobre todo, lo que le diría, es que nunca deje de ser divertido. Decía Juan Santaner (Los Vancouvers, Jet Lag, Marxophone) que quien no se sabe el “Janis, Lennon, Allman, Hendrix, Bolan, Bonham, Brian y Moon” no es rockero de verdad. Pues bien, la elegante versión unplugged-reprise-quetiraalfunk de Concierto para ellos de los Barón Rojo demuestra a todas luces la categoría que atesora Alfa.

 

 

*** a modo de epílogo ***

 

Desde luego tiene que seguir su instinto, malo sería que siguiera mis consejos. Es bastante mayorcito para cuidarse solo y no debemos olvidar que estamos ante uno de los mejores de su generación. Sí puedo deciros que noté un cambio de actitud la última vez que hablé con él, o al menos esa fue mi impresión. En los últimos tiempos estaba bastante mosqueado, más político que nunca y más crítico con lo que pasaba a su alrededor. Se sentía más cabrón, y quizás eso acentuó su vertiente más derrotista y más solitaria, propiciando esa temática que de todos modos siempre ha tenido presente. En la actualidad, el cambio político que ha habido en las grandes ciudades de España, ha removido algo en él. “Pasan este tipo de cosas… Por una vez he ganado unas elecciones y he sentido una cosa distinta. Por primera vez me he dado cuenta de que mucha gente piensa como yo y además coincide con un momento en el que vivo en una casa supercómoda, así que siento que algo dentro de mí se mueve en otra dirección”.

 

Viene anunciando que va a cambiar de tercio en los próximos tiempos, y malo sería que después de tanto movimiento se quedara a medio gas. Ya por lo pronto, en septiembre volverá a estar de actualidad cuando publique un libro, lo que será una gran bocanada de aire fresco tanto en su carrera, como para sus seguidores, que nos contamos por muchos. “Siempre he sido tratado con mucho cariño. Eso alimenta el otro estómago y con eso para mí es suficiente”, no tiene reparo en confesar. No recela tampoco ante la pregunta de si estaría dispuesto a volver a formar parte de algo más grande que él y entrar de nuevo en una banda de rock ‘n’ roll, a lo que contesta con un lacónico, “por qué no, todo puede ser”.

 

Ambos reconocemos que vivimos unos tiempos que nos llevan a la deriva, y que quizás eso haga que seamos tan tendentes a esta constante búsqueda y experimentación en nuestras vidas. Pero quizás, sólo quizás, quién sabe. También quizás, puede que hayamos encontrado la luz de un faro, y sepamos dirigirnos por fin a la costa. La verdad, tengo ganas de saber con qué nos sorprenderá.