Stereozone: metal, grunge y stoner a todo trapo y sin complejos

Stereozone

FOTO: Sandra Massó

Una cosa que la experiencia nos ha enseñado es que todo aquel rock de corte americano que venga de la Comunitat Valenciana tiene que ser escuchado con atención e interés, pues esta gente tiene un toque especial para aplicar fórmulas anglosajonas con mucha personalidad. Rápidamente acuden a la memoria Uzzhuaia (deudores de The Cult), los más efímeros Babylon Rockets (más del rollo Hellacopters), Sweet Little Sisters (el añorado combo femenino a lo Mötley Crüe) o incluso Los Zigarros (los hermanos ex Perros del Boogie de ramalazo stoniano). En una tierra con tanta electrónica y tanta world music, es difícil sobresalir y el que lo hace haciendo rock de tantos quilates, factura discos de primerísimo nivel.

 

Stereozone es un cuarteto de insultante juventud para la calidad con la que afrontan los temas de este nuevo disco y el suyo es un rock metalero de alto voltaje con brillante madurez. Un rápido vistazo por su spotify nos deja como artistas relacionados a Hugonaut, Beef Supreme o Zodiac & Black, todas ellas formaciones de sludge y neo-stoner, a quienes les emparentan el buen estado de forma que hay en este género en la actualidad, pero a quienes no les unen más que quizás el respeto por Mastodon y Black Label Society (Zakk Wylde).

 

Donde está la verdadera gracia de Stereozone y que vuelven a mostrarnos en este nuevo EP que nos entregan, “Rage Warriors IV”, es que son unos (benditos) flipados de los noventa. Un riff te suena a System of a Down, otro a Foo Fighters y si te descuidas oyes ecos hasta de Faith No More y Megadeth. Sin ir más lejos, el reciente single digital que publicaron poco antes de las pasadas Navidades, “Deathproof Man”, nos dejó un gusto exquisito por la voz del malogrado Scott Weiland, frontman icónico de los Stone Temple Pilots y si me apuras también por la de Layne Staley de Alice in Chains, dos grandes referencias vocales evidentísimas.

 

Rage Warriors IV, de portada ochentera, nos presenta una sólida base y una contundente pegada. Ya sólo por contener las canciones “Sucker Punch”, “Bastard” y “Titan” merece la pena meterle un buen repaso. Abren con “Ghost”, idónea para calentar motores con regusto a Soundgarden. Sigue “Sucker Punch”, donde lo parten con ese bajo con tanto grano como aquellos de los míticos de Korn, tan pesados y poderosos, junto con un conseguido riff de guitarra y el quiebro stoner del final. Les siguen el gancho melódico de “Bastard” con el mejor estribillo del EP, y  la emotiva “Titan”, con más espacios y más desarrollos en el contenido. “Brown Eyes”, que mientras musicalmente suena a los Hamlet del álbum negro, el concepto no deja de alejarse del stoner con ecos sureños y del grunge con arrastre que tanto les caracteriza. “Calavera” cierra con un corte de medio tiempo, también muy pesado y stoner, perfecto para poner a Stereozone en una muy buena posición de salida para los tiempos venideros.

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