Rulo & La Contrabanda: “Lo maravilloso de la música es la facilidad de hacer de una cosa vulgar algo bonito”

Su debut en solitario, Señales de Humo, hizo que el ex-cantante de La Fuga creciera al margen del punk-rock estatal bebiendo de fuentes americanas sin perder su nivel creativo. Este segundo trabajo confirma su estado de gracia

– Otro disco más, ¿cómo te sientes con Especies en Extinción?
– Tengo unos cuantos, ¿eh? creo que son 10 y hay que sufrirlos y gozarlos. El tiempo dirá si es el mejor o no, me conformo con que este lo hemos disfrutado muchísimo. Primero te gustan las canciones a ti, y luego eres tan egoísta que quieres que le guste a la gente.

– En Señales de Humo compusiste muchas canciones en la carretera, de viaje. ¿Cómo ha sido en este?
– He compuesto el 90% en la gira, y no lo había hecho nunca. Siempre que acabas un disco te quedas muy vacío, te quedas seco, pero al poco de Señales de Humo recuerdo tener ya un par de canciones. Como el divorcio de La Fuga estaba sido muy próximo, necesitaba coger distancia.
– Me da la sensación de que este nuevo es más de investigación, mientras el otro era más visceral.
– Influye también mi estado desde luego. En el primero había mucha tripa, y en este aunque también hay carne cruda, no tanto. Lo que es premeditado es que no quería que se parecieran una a otra.
– Entraste de lleno en el universo americano, con blues, sonidos fronterizos… ¿Por qué querer cambiar?
– Siempre lo dije, tuve la suerte de componer P’aquí, p’allá o Heridas de Rock ‘n’ roll pero ya está. Me dejo llevar y compongo, por ejemplo de las de ahora, Buscando el mar me tiene enganchado, es un medio tiempo muy rockero, no me gusta el copy-paste.

– ¿Y cómo responde el público?
– Me abre mucho la mente la reacción del mismo, con el primero pensé que iba a recibir hostias de todo el mundo y descubrí que mi público no era nada talibán. Claro, como compositor eso te deja abrirte más.

– Hacia el rock latino también, México, Argentina… mirando a Bunbury o tantas bandas de La Plata.
– Ese rollo me mola. Soy muy bunburiano, pero vengo de antes, de Los Rodríguez, esa paleta de colores me encanta. Y con 16 años yo no había ido a tocar tres veces a Argentina, ni a Chile o Uruguay, si no hubiera ido seguramente no hubiera compuesto El vals del adiós.

– Entonces… ¿tus canciones son tus experiencias?
– Yo creo que sí. Hay mucho de autobiografía. Lo maravilloso de la música además es la facilidad de hacer de una cosa vulgar, algo bonito, una ruptura, un domingo en casa…

– Hablabas de tu público, ¡vaya sorpresa la aceptación de tu carrera en solitario!
– Hace 2 años tenía la autoestima por los suelos. Se dio esa suerte de que lo que a ti te gusta a la gente también y pasé de un extremo a otro a toda hostia. Aprendes a contemporizarlo. La música es una montaña rusa, pobre del que se crea cuando está arriba que siempre es así. A mí la música me ha dado mucho pero me ha hecho pasarlo muy mal.

– Te veo en esta etapa más tranquilo, más sosegado, mejor…
– Lo bonito es que no hay una fórmula que todos aprovechen. Uno sólo es feliz creo en función de lo desdichado que ha sido. Ahora quiero pararme de vez en cuando, y saborearlo, con La Fuga los años se me pasaron volando.

 

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