Póker de Ases. Cuatro que nos dejan en 2010

Mal asunto tener que hacer un reportaje así. Mala jugada en un primer número, donde todo debería ser buen rollo y animosidad. Pero joder, se nos han ido cuatro de nuestras mejores bandas. Una detrás de otra, para recordarnos que vivimos mala época, que es muy complicado ser profeta en tu tierra, y que si destruimos o no cuidamos lo que somos hoy, nunca habrá un mañana.

“Los porqués y los dequés no son tan importantes, en serio, y no creo que aporten. Lo importante es si le querías y se lo demostraste y si, aún sin novia, le sigues queriendo. Y la línea entre lo explicable y lo íntimo no puedo cruzarla. Y creo que hay que respetarlo”, comentaba Jero, cantante de The Sunday Drivers en el blog del grupo en la primavera pasada cuando hacían oficial la disolución. Haciendo fiel caso a esa última voluntad, creyéndola  a pies juntillas, la tomo como punto de partida en este homenaje doloroso y a la vez sinceramente agradecido por los discos que nos han regalado. Discos que deberían estar en cualquier estantería de quien se llame melómano y ame de verdad la música.

The Sunday Drivers ha sido nuestra formación más ‘beatleiana’, con diferencia. Más allá de comparaciones estilísticas con los de Liverpool (aunque en algunas como Row eran notorias), la búsqueda era la misma, encontrar la canción perfecta. The End Of Maiden Trip (09) completó una trilogía junto a Tiny Telephone (07) y Little Hearts Attacks (04) -sin olvidar su homónimo (Rock Indiana, 03)- para el sello Mushroom Pillow repleta de bellos pasajes: Time Time Time, On my Mind, Do It, My Plan, She, (Hola) To See The Animals… toda su discografía está jalonada de canciones de una factura maravillosa. Grandes singles nacidos para perdurar en el tiempo.

Le Punk pasará a la Historia por ser la banda más castiza. Cada disco suyo significó una lección. Rock, blues, tango, swing. Desde el puerto de Buenos Aires al de Barcelona. De los Balcanes al Mississippi. Con El delito del amor se ganaron el favor de la crítica, rock chulo y canalla en La Logia de la Canalla (Fábrica de Chocolate, Zero, 03). Luego vino el EP Dos puñaladas a Gardel y otros tres  delitos (Fábrica de Chocolate, Zero, 04) y su obra cumbre, No disparen al pianista (Virgin, 06) acercándonos a la Europa central de entreguerras con La Virgen de la Soledad. Mátame (Fábrica de Chocolate, Warner, 08) fue su gran legado final, con ¿Quién se acuerda de mí?, donde el swing -junto a los chicos de No Reply- alcanzó cotas inimaginables.

Cierto es que se han hartado de repetir, que no se separan, que simplemente se paran, pero descansos y nuevos proyectos preven un parón muy largo. Elbicho no se debe tomar a la ligera y de hecho es la banda de los cuatro más aclamada por el público con 4 discos para DRO Atlantic / Warner. Sus dos primeros, elbicho (03) y elbicho II (05) dejaron a la posteridad grandes canciones como Parque Triana, La Toba, Contigo, Mamá Dolores, De los malos o Locura. Con elbicho VII (07) trazaron una línea directa, quitándose corazas de pop y mestizaje, para explorar de lleno el flamenco. Composiciones como De vivir, de imaginar o de esconderse son imprescindibles. Su cuarto trabajo, elbich8deimaginar (09) es un testimonio vivo que pone fin a este ciclo.

Zoo, la más desconocida, nos hizo creer en la revolución del rock alternativo con Zoo (Incubadora / Universal, 05) conocido por su single Música del descontento o Perdido en la espiral. Propaganda (Slimm music, [PIAS] 08) pasó más desapercibido aunque contenía piezas con la fuerza de Ya verás o Todo el mundo, lo que a la postre hizo que se separaran; una pena pues sentaron trazas de lo que pudo haber sido una renovación del género, siendo portavoces de una generación. Un día hablarán de las cuatro y dirán que fueron míticas. Nosotros, que estuvimos allí, sabremos que fue verdad.

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