Opinión: Madrid Musical


Qué duda cabe que la definición que hace unos años se dio a la capital está más viva que nunca “el Broadway madrileño” decían para renombrar la conocida Gran Vía madrileña. Cien años de historia que si bien fueron cine durante décadas los mismos han ido dejando paso a grandes cadenas comerciales y tiendas de moda que han “limpiado” de alguna forma con la antigua pero bella esencia de una Gran Vía cinematográfica.
Entre todo ese elenco de tiendas juveniles y cadenas de comida rápida, la calle más famosa de Madrid se ha ido reconvirtiendo y dando paso al Teatro pero ante todo al musical, ese que en Broadway se dio nombre y que aquí se ha importado de manera fiel y extraordinaria.


Poco importa ya si hablamos de grandes producciones musicales o del conocido como “Off Broadway”, teatros pequeños que también dedican su espacio a musicales más recogidos y económicos pero también realmente interesantes.


Así, los auténticos beneficiados somos los ciudadanos y es que nos guste o no, la música y en este aspecto los musicales, han tomado la calle para hacerse hueco a lo grande en Gran Vía. Venimos viéndolo años atrás pero es en estos dos últimos ha sido cuando las grandes representaciones han explotado y cuajado, llevando al público en masa a los teatros. Hace poco disfrutábamos con la excepcionalidad de Los Miserables, obra de culto que ha recibido grandes elogios y ocupado durante meses las butacas del clásico Lope de Vega, el cual ahora ha dado paso a quizás el musical más ampuloso hasta la fecha El Rey León inspirado en la famosa película de Disney mostrándose como el mejor ejemplo del nuevo musical grandilocuente para grandes y pequeños que, durante estos primeros meses que se avecinan cuenta con todo vendido, claro ejemplo del gran éxito del género y la ampulosidad del musical. Otras como Chicago triunfaron y volverán a hacerlo en breve en Madrid en su esperado regreso, mientras que el tinte cómico y absurdo lo puso El Tricicle con la adaptación de Spamalot hace más de un año, recordando la estupidez maravillosa de los Monty Python en otro tipo de musical estrambótico a la par que divertido.


Más de 100 Mentiras en el Rialto da pie y rinde tributo a un músico querido como Sabina, mientras que Bob Esponja o Shreck ocupan el espacio musical infantil. Hair ahonda en el rock de siempre, mientras que El Nacional en el Nuevo Alcalá arremete contra el teatro actual de manera sublime, siempre dirigido con mano firme y excepcional por Joglars. Regresos como Hoy no me puedo levantar tendrá que verse las caras con grandes espectáculos como Amadeu de manos del genial Albert Boadella (nuevamente Els Joglars) o Sonrisas y Lágrimas, pero todo eso podremos verlo el año que se presenta inminente, mientras tanto grandes musicales copan un Madrid y una Gran Vía artística cada vez más Broadwayniana, aquella donde la “música” ruidosa de los coches y su gente pasean incansables por una calle siempre viva, ya sea de día o de noche y que ve como sus grandes teatros y cines se han reconvertido a lo musical haciendo hueco a otro ‘viejo lugar’ reconvertido, El Palacio de la Música en futuro centro divino de ese Madrid tan musicalmente espectacular. Señoras y señores, que comience la función.


Miguel Rivera. Periodista musical.
Comenzó escribiendo en Rock Hard, colaboró en 40 Principales Magazine, ha sido redactor de Musicam y responsable de promoción de Mastertrax. Actualmente es corresponsal de Metal Hammer, colaborador de UMO y director de los portales RockTotal.com y CineatraliA.com

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