Opinión: La Barra Brava: Dando la lata


Las autoridades madrileñas presumen de la oferta cultural existente en la capital, que la convierte en una ciudad muy atractiva para los turistas. Y no es para menos. En Madrid se encuentran algunos de los museos más importantes del mundo -el Prado, el Thyssen, el Reina Sofía…-, decenas de teatros con una programación más que atrayente para el público, numerosas galerías donde pueden verse interesantísimas exposiciones de todo tipo y una cada vez más importante nómina de espacios culturales y centros de creación -El Matadero, Conde Duque, La Casa Encendida…-. Espacios, centros, teatros, galerías y museos que son cuidados, financiados, ayudados, publicitados y alabados por los políticos. Pero, ¿qué pasa con esos otros importantes cubículos de la cultura madrileña, que son las salas de conciertos, donde a diario se ofrece una acojonante oferta artística en general y musical en particular? Que son demonizadas, perseguidas, multadas y siempre están en el punto de mira de esos mismos políticos. Bien sea porque para las autoridades no tiene la misma importancia una exposición como la que podéis ver en la Fundación Mapfre Vida, dedicada a Yves Saint Laurent, que por ejemplo, un concierto como el que hemos podido disfrutar recientemente de la deliciosa Eileen Jewell; o bien sea porque dichos políticos vean a las salas de conciertos como lugares de perdición, por tener horarios nocturnos y expender bebidas alcohólicas; el caso es que las están jodiendo de lo lindo. Porque no sólo no es que no las ayuden de ninguna manera, sino que día sí, día también, las acechan y oprimen con regulaciones cada vez más drásticas, multas cada vez más injustas, normativas cada vez más exigentes y leyes cada vez más prohibitivas. Esto nos lleva a vivir situaciones tan surrealistas como que una sala pueda ser multada porque una persona haya salido a la calle a fumar con un vaso de cristal, mientras que enfrente de esa misma sala allá catorce vendedores ambulantes ofreciendo impunemente latas de cerveza a los viandantes. O que una sala sea acosada por exceso de ruido, cuando enfrente de la misma hay cuarenta personas haciendo botellón, dando gritos y golpeando contenedores, para deleite de los vecinos. Lo que me lleva a reflexionar que el principal motivo por el que se atosiga a los dueños de estas salas y en cambio se hace la vista gorda con las personas que venden alcohol en la calle y con las que lo consumen, es porque los primeros tienen viruta (cada vez menos debido a esta indignante situación) y los segundos no. Así que mientras que hay gente que intenta hacer las cosas correctamente -pagando impuestos por la venta de alcohol y tabaco y gastándose una pasta en insonorizaciones, en reformas de sus locales para acondicionarlos a las nuevas normativas (salidas de emergencia más grandes, escaleras más anchas…) y en sistemas de extracción y ventilación; por no hablar de todos aquellos que se fiaron de los políticos e hicieron reformas para crear espacios para fumadores y no fumadores en sus salas, comprobando meses después que habían tirado el dinero al aprobarse la ley que no permite fumar en ninguna zona de dichas salas- y como premio sólo reciben palos; hay otros que se saltan la ley a la torera porque se les permite hacerlo, al mirar las autoridades para otro lado. Esto nos deja un futuro, qué coño, un presente, en el que disfrutar de la música en vivo en la capital va a ser cada vez más complicado, mientras que nuestras calles y nuestro ayuntamiento siguen llenándose de gente que vive y se enriquece dando la lata.


David ‘el chulón’. Camarero en El Sol, escritor.
Camarero -para poder comer… y beber, escritor por exceso con muchos defectos -para poder existir-, amante de esa puta en desuso que es el verbo y de esa dama con la que necesita refocilarse a todas horas, la música. chulonizate.blogspot.com

Un pensamiento en “Opinión: La Barra Brava: Dando la lata

  1. Buenas David! creo que este mensaje va para ti directamente, si no, a quien lo reciba, agradecería que se lo reenviara.

    Soy Patricia, nos conocimos cuando trabajabas en el marciano y luego te vi un día en la sala sol hace un par de años. No sé si te acordarás! me acabo de encontrar con tu artículo porque el siguiente artículo que habla del grupo Carpohponica, habla de mi y de mi grupo (el mundo es un pañuelo).

    Te animo a que escuches nuestra música en la web wwww.carpophonica.com porque estamos en plena campaña de medios y demás. Si sigues en la sala El sol, te quería preguntar si es muy difícil tocar allí o qué tenemos que hacer. Me puedes pasar tu contacto por favor. Gracias!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *