Nine Stories: “A los 20 tienes una rabia que es un exabrupto. A los 30 sigue el enfado, pero con una carga mayor de amargura”

Gran Derby Records actúa de nuevo como paragüas de sus miembros y le da el protagonismo a Nacho Ruiz, de Nine Stories, que nos presenta un segundo trabajo donde más que hablar de la madurez, lo hace sobre el hacerse mayor, que como dice el propio Nacho, no siempre es lo mismo

– Un segundo disco suele tener mucho de arreglar cosas del anterior trabajo, o completar lo que faltó. ¿Qué premisas tenías para Trafalgar?
– La de idea de Trafalgar era sencilla: hacer un disco que sonara bien, que estuviera interpretado con emoción y que hiciera justicia a las canciones. En ese aspecto, no le hemos dado muchas vueltas al hecho de que fuera el segundo disco. Es verdad que una banda siempre trata de mejorar o llegar un paso más allá de lo que hizo con el álbum anterior. Lo que queríamos es que tuviera intención y un halo de misterio, que no se quedara en un sonido neutro y aburrido. En un primer momento iba a ser un disco doble, pero luego nos dimos cuenta que logísticamente era una decisión absurda.

– El primero fue un disco casi concebido en el estudio, como proyecto de Nacho Ruiz, en torno a los arreglos que pudiste hacer en un ordenador, Trafalgar es un disco que nace para ser de banda, ¿no?
– Exacto. Las canciones de Nine Stories las escribí y maqueté en casa, metiendo la mayoría de arreglos que luego grabamos en el estudio. En realidad, no tenía idea de qué iba a pasar con esas canciones: sabía que quería grabarlas, pero no sabía ni cómo ni con quién. Rápidamente, Javier Peña (guitarra) y Pepo Márquez (batería) se sumaron al proyecto pero más o menos la idea era emular esos arreglos ya preconcebidos. Esta vez ha sido muy diferente. Además de Javi y Pepo, que son parte fundamental de Nine Stories, desde que empezamos a preparar las nuevas canciones se incorporó al proyecto Jorge Ramos al bajo. Jorge, además de tocar fenomenal, es una gran persona y, de alguna manera, hizo que nos convirtiéramos en una banda de verdad. Las canciones se ensayaron en el local y la participación de todos los músicos fue gigante y valiosísima. Ahora toca con nosotros también Fernan Álvarez (piano, acordeón) y ojalá podamos seguir juntos mucho tiempo.

– Es un disco que habla de la madurez, la treintena nos pasa la cuenta de una manera u otra, ¿no?
– Yo diría que habla de hacerse mayor, que no sé si es lo mismo que madurar -diría que no-. Es verdad que las canciones se escribieron desde mis 29 a los 31, así que inevitablemente se centran en la treintena. Es curioso, porque los cambios vitales imagino que son paulatinos, pero el cambio de década y dígito siempre sirve -aunque sea de manera artificial- como hito de la carretera vital y fomenta el análisis metafísico. No tenía a priori un hilo conductor para las letras pero, a toro pasado, sí que me he dado cuenta de que hablan del paso del tiempo y de cómo nos tomamos las cosas de distinta manera cuando tenemos 30 que con 26. Por ejemplo: el evidente cambio físico que supone cumplir años, cómo las cosas nos afectan más duramente, los síntomas del cuerpo se hacen más evidente… También la diferente actitud con la que nos tomamos las relaciones sentimentales, laborales y de amistad. A los 20 tienes una rabia que es casi un exabrupto. A los 30 sigue el enfado, pero tiene una carga mayor de amargura.

–  Los arreglos son fundamentales como no podía ser de otra manera, ¿cómo buscaste los diferentes matices? Es una paleta amplia, metales, cuerdas…
– Como te decía antes, la intención era darle una vuelta de tuerca al sonido, tratar de ir un paso más allá y huir de la primera impresión más obvia. Intentamos imaginarnos qué le podía sentar mejor a cada canción. Es verdad que hay bastantes arreglos pero, por ejemplo, en It’s Alright hay sólo voz y piano. Quiero decir que tampoco era cuestión de meter cosas por meterlas, sino tratar de sacar el máximo de cada canción. Personalmente, le tengo mucho respeto a la melodía y a la canción. Siento que es el único amago de talento que tengo: escribir melodías. Aun así, es un acto difícil. Puede que uno, con el tiempo, sepa qué acordes van a quedar bien pero, a la vez, es mágico dar con la melodía que de verdad te llega. Lo que quiero decir es qué menos arropar de la mejor manera posible esa canción que ha conseguido superar el listón de calidad personal. No sé si lo hemos conseguido o no, pero buscábamos que cada canción tuviera sus propios arreglos y que, a la vez, el conjunto sonara coherente, a Trafalgar.

– Aunque mandan los sonidos más acústicos y más folk como en The Golden Age o Long Way Till Dawn, hay espacio a una atmósfera más propia de Yann Tiersen como Spooky! o Patronato de Enfermos, ¿qué sonidos tenías en la cabeza?
– Siempre me han gustado mucho las canciones instrumentales cortas. Son una de las señales de identidad de Nine Stories, creo. En el primer disco había dos y para este hicimos unas cuantas también de las que al final incluimos tres. Sin embargo, el hecho de que sean breves y no lleven voz no las alejan sustancialmente de las demás: para mí son canciones igual de válidas. Buscamos que sonaran lo más interesantes y bonitas posibles.

– Tripulante y Crucero, The Secret Society, Nine Stories… en torno a Gran Derby habéis creado un colectivo donde entráis y salís miembros constantemente y y os complementáis con una asombrosa facilidad, Nacho, pon algo de luz a esto…
– Bueno, es que en Gran Derby, fundamentalmente, somos músicos. Creo que nos tenemos mucho respeto musical entre nosotros. Aunque debatimos intensamente durante todo el día sobre música (y sobre otras cosas), la opinión de cada cual es importante. Para montar una banda hay dos requisitos básicos: saber tocar y mostrar respeto y consideración los unos con los otros. Cuando la gente que te rodea los cumple, es normal acabar tocando con ellos. En todo caso, es evidente (sólo hay que escuchar los discos) que cada proyecto tiene una personalidad propia muy marcada, es lo bonito de esta especie de Elephant 6 que hemos montado. Para mí es un desafío y un orgullo poder tocar con Alondra Bentley, haber formado parte de The Secret Society o que Tripulante y Crucero me pidieran que colaborara en su disco.

– Es cierto, también aparece Alondra Bentley, quien además es tu pareja. ¿Cómo se hace una colaboración así, en casa?
– Resulta muy natural y sencilla. Only She Knows, la canción de Trafalgar que cantamos a dúo, inicialmente iba dirigida a otro proyecto. La escribí de hecho con la idea de que la cantara Alondra. Al final, nos sonaba más a Nine Stories que a otra cosa, así que decidimos cantarla a medias y creo que quedó muy bien. Alondra, además, ha cantado en varias canciones más del disco. Para nosotros es un lujo del nivel cuando Neil Young contó con Linda Rondstadt como corista en Harvest Moon.

– Kaki Arkarazo, aparte de militar en Negu Gorriak y ser puntal del metal del Estado, también ha producido a Manta Ray o Chucho. ¿Qué buscabais en él como productor?
– Aunque parezca casi de perogrullo, queríamos encontrar a alguien que supiera grabar muy bien. Escuchamos muchos discos producidos por Kaki y la realidad es que todos suenan increíbles. Además, de estilos muy diversos. Aparte, la posibilidad de grabar en Gárate, su estudio, era maravillosa: unos días en un caserío perdido en un valle de Guipúzcoa, durmiendo y cocinando a diario allí todos juntos. Por las mañanas Kaki traía un par de barras de pan y desayunábamos al aire libre (si hacía bueno), fueron unos días mágicos. Luego, en el estudio, Kaki hace muy sencilla la parte técnica, que siempre es un alivio. Graba rápido y bien. Si algo no suena bien lo dice y lo arregla rápido. Como persona es un sol: un tío majísimo, divertido, culto y con un millón de historias y anécdotas que contar.

– En tu web no hay fechas, ¿os veremos bolos?
– Vamos a tocar con Alondra en Granada (4 de abril) y Sevilla (5 de abril) y después, en mayo, presentaremos el disco en Madrid en una fecha que todavía no se puede anunciar. Queremos tocar mucho, sí, pero en sitios que cumplan los requisitos para tocar y sin perder dinero por el camino.

– ¿Cómo va Gran Derby Records tal como está el panorama? mal país para ser empresario o emprendedor mejor dicho.

– Gran Derby va cada día mejor: sacamos más grupos, vendemos más discos y tenemos más repercusión. Eso ha requerido, requiere y requerirá muchísimo trabajo, pero es nuestra manera de devolverle a la música una parte de todo lo que nos ha dado. Hay dos maneras de mejorar la escena musical de un país: hablando de que “hay que hacer algo” o, efectivamente, participar activamente en ello, ya sea como público, músico y sello. Nosotros lo hacemos desde esos tres frentes. Respecto a lo de que España es un mal país para ser emprendedor… Pues probablemente sea cierto. Pero también lo es para ser un trabajador y un ciudadano, en definitiva. Desde la óptica concreta de un sello, la realidad es que ninguna institución jamás nos ha ayudado con un euro y sí se han dedicado sistemáticamente a gravar nuestra actividad con impuestos, normas que se sacan de la manga de un día para otro y una actitud general que busca acabar con la cultura, en general, y la música en particular. Desde Gran Derby animamos al público a combatir eso y la manera más fácil es participando todavía más: montando más grupos, creando más sellos, asistiendo a más conciertos de grupos de las escenas locales y comprando más discos de esas bandas.

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