Mötley Crüe. Y vivieron para contarlo


Querer hacer un repaso a la biografía de Mötley Crüe es pasar inevitablemente por puntos como sexo, drogas, escándalos, cárcel, accidentes, rehabilitaciones, recaídas, alcohol, mujeres, cuero, laca, sexo, más sexo, más droga, más alcohol y quizás, luego, algo de música. Es posible que no sea del todo justa esta presentación. Sí hubo música. De hecho una discografía de nueve discos de estudio, un par de álbumes en vivo y otros tantos recopilatorios. Finales de los 70 y principios de los 80.


1981, exactamente hace 30 años. Ya no quedaban hippies en escena, Jimi Hendrix y Janis Joplin habían muerto hace una década y aquel Woodstock del 69 era más historia que realidad. En los tocadiscos de los jóvenes sonaría algo de Queen, Led Zeppelin, música popular varia y para los más osados Black Sabbath, por ejemplo. Mientras, en algún garaje de Los Ángeles se junta Nikki Sixx con un jovencísimo Tommy Lee con ganas de hacer música o con ganas de disfrutar todo lo que conlleva hacerla, quién sabe. Se ponen a reclutar gente y en ese año, junto a Vince Neil y Mick Mars descubren que tienen cierta facilidad para hacer himnos adolescentes con grandes dosis de rebeldía. La cosa parece que funciona y bebiendo cerveza barata deciden llamarlo Mötley Crüe. Es el año de la fundación de la banda y de su primer álbum, el enérgico primerizo Too Fast For Love con portada paquetera, al estilo de los The Rolling Stones y el gran Sticky Fingers.

Después vino la fama acompañada de toda clase de excesos. Una década con altibajos musicales. Miembros que abandonan, encarcelamientos, alguno más muerto que vivo, giras que se suspenden, otras que son un éxito rotundo y un espectáculo mayor hasta llegar a 1989 cuando la banda obtiene un reconocimiento unánime de crítica y público, con el disco Dr. Feelgood , el que es para muchos el mejor disco de la banda. Así se crea un nuevo estilo de música: el hair metal o glam metal. Que es el hermano incomprendido, el que ha mamado de músicos como David Bowie o Alice Cooper y le gusta peinarse con mucha laca, pintarse las uñas y robarle la ropa de cuero a su hermana. No es tan duro ni tan gritón como el heavy común, pero más ruidoso y descarado que cualquier canción pop. Junto a Kiss o Europe dan vida a este estilo que crece en tierra de nadie, teniendo en los excéntricos años ochenta su momento álgido, antes de que el grunge de los noventa acabara con todo aquello. Como siempre, etapas que matan a otras. Quizás son más reconocidos por sus andanzas fuera del escenario, pero el lema ‘sexo, drogas y R’n’R” tuvo y tiene un gran representante en ellos y la historia de la música en general le debe mucho. N. Monescillo

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