Los recuerdos, la nostalgia y despedida de Mozu

mozuIba a empezar escribiendo que desde 2009 no habíamos escuchado nada nuevo del proyecto de Miguel González ‘Mozu’, pero yo en particular habría mentido. Ya tuve la suerte de escuchar cosas que tenía en su cabeza hace algún tiempo y aunque no llegaron a ver la luz, a mí sí me sirvieron al menos para entender que Mozu siempre ha estado ahí, que no ha parado como seguramente algunos periodistas le preguntarán con motivo de este trabajo, sino que hay cosas que llevan su tiempo, que maceran lentamente, y si ha tocado esperar, pues mejor, porque así disfrutaremos mejor de estas nuevas canciones.

Pero es cierto que hay 6 años de diferencia entre “Ciudadano Zero” (Tricornio Producciones, 09) y que el músculo rockero, la intensidad pop y los ecos post-rock que destilaban canciones como “Bienvenido” o “Ciudadano Zero”, han madurado para mostrarnos a un artista ajado, roto por el tiempo, y con necesidad de volver la vista atrás. Qué gran retrato, ¿verdad? En este mundo que nos rodea donde todos ofrecemos la mejor cara de nosotros mismos, jugando a un juego en el que todos sabemos que la mayor parte es mentira, cuesta entender por qué un artista habla de los fracasos propios, de las direcciones equivocadas o de las amargas separaciones, y quizás por eso me llegue tan de cerca, porque es un tío real.

Miguel Mozu es un superviviente del rock, ha currado de técnico de sala, técnico de directo… no hay lado por donde no se le haya visto trabajando, y aprendiendo. Tras un periplo en el que llegó hasta a vivir en Canadá, Miguel vuelve a instalarse en Madrid con las ideas muy claras de lo que quiere transmitir, con el título de un EP que resume las tres canciones que definen su personaje e incluso su estado vital, con reminiscencias a Ben Harper, Ryan Adams, City and Colour o Ben Howard, pasiones confesas del cantante y compositor y referencias interesantes de este disco.

Abre con “Recuerdos”, una advertencia del precio que siempre hay que pagar, del que todos hemos pagado alguna vez. Sigue con “Nostalgia”, donde nos sitúa en el parque que nos vio un día como punto de fuga para una huida total, para terminar con la agridulce “Despedida” donde parece clamar por el cierre de una etapa importante de su vida en la que tras vivir una larga temporada sin objetivos, llega el momento de dar el salto y de jugar la partida. ¿Quién no se ha sentido alguna vez así?.

Se ha rodeado para la ocasión de dos maestros, Carlos Mirat (Obús, The Lucky Dados…) en la batería, y Manuel Mejías (Extraños en el Paraíso, Pereza) en el bajo, y la fortuna le sonreiría si pudiera contar con ellos sobre los escenarios, pues es garantía de éxito un power trío con esta alineación. Y Damián Lozano vuelve a ejercer de anfitrión en la casa discográfica independiente que nos trae esta nueva referencia que como es tradicional en él vuelve a ver la luz en Creative Commons.

Desde hace un tiempo sólo me interesan los personajes de carne y hueso, los que tienen cosas auténticas y reales que decir, y los que me cuentan cosas que a mí me han pasado con anterioridad. Normal, nos vencen los años, y no siempre tenemos las ganas de aparentar que vivimos en una eterna noche con una larga juventud. Es por eso por lo que artistas como Mozu siempre van a existir, y siempre los vamos a necesitar.

 

“Recuerdos, nostalgia, despedida”.
Tricornio Producciones / Entrebotones, 2015

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