La Sonrisa de Julia vuelve en estado puro

La Sonrisa de Julia, año O. Coincidiendo con el cambio de compañía (de Universal aterrizan en Warner), LSdJ publica El hombre que no sabía su nombre un disco en el que los contrastes, la variedad de color, y los distintos niveles de intensidad ofrecen un trabajo rico… siendo un crisol que muestra a La Sonrisa de Julia en estado puro. “Sí, tengo la sensación de que en este disco hay un mundo que viene un poco de Bipolar y que supone la aceptación de nosotros…… no sólo las más bonitas ni las buenas cosas, teníamos que soltar cosas más agresivas, de otra manera también. Está hecho con la confianza de saber todo lo que podemos mostrar”, comenta Marcos, cantante. Fundamental en este cambio reconoce que ha sido Nigel Walker, gran valedor de la profundidad del sonido: “Es un productor artístico, muy loco e hiperintenso. Nos dijo que siempre habíamos vivido de la voz, de si te enganchaba o no y quiso que cuando  esta entrara, ya hubiera pasado algo con la banda que estuvieras flipando. No nos lo había propuesto nadie y nos pareció muy sugerente”.

RESUMIENDO TRAYECTORIA
Sin embargo es el disco que tocaba esperar de La Sonrisa de Julia, donde recogen toda su trayectoria y beben de las influencias que han llenado sus cuatro anteriores sin prejuicios ni losas, como la que les pusieron al principio, al acusarles de sonar en exceso británicos: “Con Bipolar intentamos sacudirnos eso, y ya lo miramos con mucha distancia. Antes de nuestro primer disco apenas había singles con piano y voz en la radio”. Así, según comentamos ambos durante la entrevista Puedo recuerda a los dos primeros, Loco al anterior… “hay una aceptación evidente y con confianza. Me fui de Madrid a Cantabria a un pueblecito en un bosque gigante y una playa desierta. No quería tener influencias de nada, año y medio sin escuchar lo nuevo de Ben Harper, ni de Muse, ni Coldplay… es el disco más personal y donde nos hemos mostrado más como nosotros mismos”. El resultado, hay influencia británica pero también americana, Harper, Seattle, “cogimos las 10 canciones con más identidad, no queríamos que ninguna se repitiera”.

PATERNIDAD CREATIVA
Marcos también vivió en este tiempo una paternidad que ha marcado también la temática del disco, que aunque es optimista tiene momentos muy oscuros: “No soy la típica persona alegre, me tomo la vida con mucha intensidad, hasta el nacimiento de mi hijo lo vivo con una alegría muy fuerte muchas veces y con un acojone muy potente otras, paso del frío al calor con mucha rapidez, y este disco es en el que más en la brecha estoy” y a títulos sombríos como Negro o El hombre que no sabía su nombre se unen Ábreme “de un tío enfrentándose a sí mismo, Puedo, Loco o Extraño son muy optimistas. Ha quedado muy compensado”. Se confiesa enganchado a este disco y confía en disfrutar del éxito, “pero del bueno. Ya hay una parte que nadie nos puede quitar, hemos disfrutado mucho haciéndolo”.

www.lasonrisadejulia.com

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