Editorial- Si quieren guerra, les daremos guerra


Iba a haberos contado una chapa sobre la vergonzosa subvención millonaria que le han dado al tal Pablo Soto por fomentar con programas el uso compartido de archivos susceptibles de estar protegidos con derechos de autor al tiempo que le exoneraban de delitos varios relacionados con el mismo motivo. Si me habéis leído más veces sabréis que estoy a favor de una reformulación de tales derechos, que no son más que una extensión únicamente de los derechos de explotación realmente, pero como me ha tocado mucho la moral que el tipo se haya hecho millonario, en euros, no tengo ganas de darle vueltas al tema. Maldito país este, en el que los comunes de los mortales estamos con el puto agua al cuello desde (por lo menos) hace cuatro años cuando estalló la puta crisis.


Iba a haberme explayado y teorizado al respecto, pero justo un día antes del tardío cierre, fui con mi compañero y fotógrafo Karlos Sanz a hacerme unas fotos para cambiar la de este editorial (que no sirve más que para ponerme nombre y cara frente al anonimato que da internet), cuando decidí dar un giro y me surgió esta otra idea.


Llevamos un año para cambiar de foto, y tardaremos lo nuestro con esta también, pero es que nos lo tomamos así. Por eso, tras una breve conversación y típica, en interior o exterior, en unas vías o frente a un monumento archiconocido, surgió de coña hacer la vacilada esta de la foto que ha salido definitivamente, todo un puto homenaje al rock n roll en mayúsculas.


Actitud. Al final de eso se trata y de lo que vengo a hablaros. Que sí, que la vida está muy mal y que no tenemos futuro, que mal tiempo nos ha tocado vivir… a veces pienso que seguramente nuestros abuelos, que desde luego lo pasaron peor, se quejaron menos. Saco esto a colación porque en muchas conversaciones con felicitaciones navideñas incluidas surge el rollo de joder tío si aguantas la crisis vas a salir completamente fortalecido. Y como llevo oyéndolo como os digo cuatro años, os digo con certeza una cosa. No lo sabemos. No sé si durará este año, dos u otros tres. No lo sé, ni me importa. Lo único que puedo decidir es qué hacer con el tiempo que me ha tocado vivir. Sí ya sé que es muy rollo Señor de los Anillos la frase de marras, pero coño, una hora en casa de un buen amigo haciendo esta foto vale para saber al final que todos los sinsabores que me llevo para el cuerpo, merecen la pena por una maldita cosa. La música. Estoy emulando a mis héroes, conociendo a la gente a la que admiro, consiguiendo que en algunos casos el sentimiento sea mutuo también, y disfrutando cada día con lo que hago (aunque no me lo recuerde a mí mismo tanto). Si quieren guerra, les daremos guerra. En Club de Música o donde sea. Rubén González

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