Editorial- Megaupload. Desviando la atención


Hay cosas que no entiendo. Si el mes pasado aluciné con que a Pablo Soto le subvencionaran con 1,6 millones de euros la creación de programas que facilitaban el P2P al mismo tiempo que le estaban juzgando (al final exonerado) por violar los derechos protegidos por la propiedad intelectual, este mes la gran noticia musical ha sido el cierre de Megaupload y la detención de los dirigentes acusados de delitos castigados con penas capitales. Justo al cierre de esta edición me entero además de la declaración de no-culpables para Francisco Camps y Ricardo Costa, así como que España ha firmado el ACTA junto con casi toda la UE que habrá que estudiar con calma, lo que demuestra cosas aparte el grado de gilipollez supina en el que vivimos en este país, y la hipocresía por la que se mueve este maldito planeta.
Es una putada que hayan cerrado el mayor portal de intercambio de archivos del mundo, vaya de antemano mi sincera opinión. Es una putada porque ya no podremos acceder a tanto contenido que de otra manera sería imposible, por lo que salimos perdiendo nosotros y los autores.


Y no entiendo a qué ha venido. Lo primero que no entiendo es a quienes están detrás de esto. Pasó con Napster y mirad cómo estamos. La lógica dicta que unos nombres sustituirán a otros pero que el mercado (entendido por el interés del público en general) ya ha marcado con claridad la línea a seguir. De la misma manera que el Camino de Santiago por poner un ejemplo, se hizo grande debido a los mercaderes, truhanes y mendigos que aparecieron para medrar a costa de los peregrinos, todo al margen de la Religión, o que cualquier Imperio de la Historia ha conllevado una inmigración soterrada y clandestina siempre, baste leer cualquier libro, era lógico pensar que en la Industria Musical surgiría un negocio al margen de los cánones establecidos. Y esto es bueno ‘per se’ porque conlleva implícita una buena salud económica del sector. Si no hubiera dinero nadie se metería en el negocio.


Lo segundo, porque parece que ha sido el lobby musical el que ha estado detrás del cierre (hablan especialmente de Universal). Que se hable de posibles penas de 50 años mientras el asesinato de Marta del Castillo en nuestro país se haya saldado con una pena de 20 años y tres absoluciones, deja muy claro que aquí quien manda es siempre quien tiene interés de parte. Se cierra Megaupload, cuentas legales incluidas, pero no su otra hermana Rapidshare por nombrar una de tantas, los Torrent o las P2P que han visto incrementadoya su volumen de intercambio. Megaupload era para ver series y películas fundamentalmente o eso al menos entiendo yo, por lo que no termino de explicarme tanto revuelo a costa del mundo musical.


Estoy en contra de todos los lobbies de entrada porque sé que siempre velan por sus intereses, los cuales nunca nos representan. Si el tráfico de armas y medicinas es de Norte a Sur y directamente proporcional al tráfico de drogas, que es de Sur a Norte, es obvio que con unas cosas se pagan otras. Y como lo único que hemos visto en los últimos años y además descaradamente, es que las interconexiones entre negocios, puestos en Política, y movimientos de dinero, están a la orden del día, pues todo lo que huela a ellos, venga de ellos o esté tocado por su mano, está corrupto de antemano, seguro.


Megaupload como antaño Napster, había enseñado el camino por el que seguir. La gente paga por el contenido de ocio-cultural, en tarifas de internet o cuentas premium, está en los datos y es la realidad, unos más y otros menos pero hay dinero para cobrar -ya pasó con las apuestas por internet y su regulación- ¿Por qué no regalar absolutamente todo el contenido cobrando por una tarifa plana? Puede funcionar.
Sin embargo me da que alguien no quiere. Ha habido mentes malintencionadas (y probablemente muy acertadas) que han vinculado el cierre al macimiento de Megabox, una plataforma de Megaupload preparada para su lanzamiento masivo. En ella, los músicos verían directamente el 90% de sus ingresos, sin intermediarios, incluso cobrarían aquellos que regalaran sus composiciones, publicidad mediante. Muchos vinculan la precipitación del F.B.I. con este movimiento, y probablemente haya una gran conexión que esperemos el tiempo despeje. Me gustaría que me aclararan esto.



BUENA SALUD DE LA INDUSTRIA MUSICAL

Dije antes que el negocio gozaba de buena salud y lo reitero, lo que pasa, como todos sabemos, es que está muy mal repartido, como por ejemplo en el caso de la SGAE, que sí da para hacer millonarios a unos pocos, mantener a otros tantos más, y todo ello a costa de una gran mayoría de músicos que no han recibido ningún tipo de asesoramiento, remuneración o ayuda. O las propias multinacionales discográficas con cochazos y sueldos de primera que no vieron reducida aún su calidad de vida. ¿Pero de quién es la culpa? Del músico, esa especie -rara avis- tan conservadora como caduca, incapaz de innovar, arriesgar, sacrificarse o abandonar su complejo egocéntrico en un elevadísimo porcentaje. 
Acabo. Para algunos despistados, la foto del editorial es un homenaje al Darkness on the Edge of Town, gran disco de Bruce Springsteen, del que soy muy fan. Espero que nadie me denuncie por esa violación por favor. Rubén González

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