Editorial- El legado de Gallardón


¿Por qué no arriesgarnos? Todas las quinielas políticas le auguran un puesto en la bancada azul tras el 20-N, si a tenor de lo que vaticinan tanto encuestas como analistas políticos, el partido de Mariano Rajoy termina haciéndose con el poder y llama a su lado al hasta ahora Alcalde de Madrid. Es buen momento este, antes de que se confirme este futurible y todo Cristo se lance a la carrera de hacer balance en uno y otro signo y antes de que se enturbie el juicio propio con los comentarios que vea en el resto de compañeros periodistas, para echar la vista atrás y ver las luces y sombras de una trayectoria que sin lugar a dudas nos ha marcado a los madrileños. Si por azar o por destino no sale elegido para sentarse los viernes junto al Presidente del Gobierno, este balance única y exclusivamente cultural y musical que hago no será un fracaso, pues bien vale para ver en qué nos han transformado y / o afectado sus decisiones tras poco más de dos legislaturas al frente del Consistorio.



ACIERTOS Y SOMBRAS

Partiendo de la base de que me considero un ciudadano de a pie, indignado con una clase política en su totalidad que no ha hecho bien sus deberes, no tengo ganas de caer en un discurso barato y sí de ver los aciertos -primero- y los errores -después- de la manera más aséptica posible. La idea me surgió justo al día siguiente de aparecer en la lista de Madrid por el Partido Popular como número 4 a las próximas elecciones del Congreso de Diputados, cuando acudí a la rueda de prensa en la que [él] inauguraba la Red Bull Music Academy 2011 en el Matadero de Madrid, indiscutible joya de su corona con 148.300m2 destinados al ocio y a la cultura. Quizás haya que remontarse a los tiempos en los que un José María Álvarez del Manzano ataviado con capa aparecía desde el balcón de la Casa de la Villa para marcarse unos cantes para darle el mayor agradecimiento a Gallardón, quitarnos gran parte del tufillo casposo que destilaba nuestro anterior Alcalde. No cabe duda que el sobrino-nieto de Isaac Albéniz ha tenido una visión muy particular y concreta del mundo del Arte y como tal se ha comportado. Al Matadero, con sus Red Bull Academy y Días de la Música entre otros, se le unen el Broadway de la Gran Vía, el excelente estado de salud de los teatros municipales, el Escenario Puerta del Ángel y un sinfín de actividades lúdicas en las que Madrid intenta mirar sin complejos y de tú a tú al resto de capitales de la vanguardia.


Bravo, y por eso gracias desde luego, pero también hay que señalar la existencia de un gran punto de oscuridad en su gestión en estos años. No existe -y conviene decirlo tan rotundo- un solo local, club o sala de conciertos que aplauda la política consistorial (exactamente igual que en el Off-Madrid teatral que lucha por desarrollarse sin contar con la ‘Res Publica’). Con una Concejalía de Medio Ambiente más preocupada en los delitos acústicos que en limpiar la boina de contaminación casi perenne de la capital, la supervivencia en Madrid se antoja harto difícil. No ya es que las ayudas sean notorias por su ausencia, es que las complicaciones y el constante acoso que se plantea a la industria local raya lo inasumible.


Gallardón se ha caracterizado por fomentar los macroeventos, por las marcas blancas -llamémoslas así- en donde se sabe muy bien qué va a haber pero no quién va a actuar. Veranos de la Villa, Noche en Blanco [que la crisis hizo bianual]… mucho presupuesto en una buena promoción sin importar el contenido, grandes escaparates a menudo direccionados nada más que por patrocinadores. Y por el contrario, la cultura de calle, el sustrato de donde sale el magma creativo que se cuela por el resto de los estratos de la industria se ve perseguido (horarios, licencias, tocar al aire libre).
Dije en su día que una de las grandes razones por la que le dieron a Londres 2012 los JJ OO fue por cuidar el deporte de base, y con este asunto pasa exactamente igual, Madrid está construyendo un gigante con pies de barro. Ana Botella se postula como futura Alcaldesa. No ha demostrado hasta la fecha una especial empatía por el sector para qué negarlo. A ver qué pasa. Rubén González

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