Rubén González: Cómo comienza una historia

Hola. Supongo que llegó la hora de las presentaciones. Lo primero, muchas gracias. Que te hayas parado a recoger este periódico mientras estás de compras, has ido a un concierto, o simplemente estás echando un trago para calentar el cuerpo en los albores de este otoño siempre es un honor, un privilegio para cualquier persona de las que nos dedicamos a esto de la prensa escrita. Mi nombre es Rubén González, y soy un periodista musical de Madrid, que tampoco es que importe mucho, pero lo digo porque en definitiva soy el que estoy detrás de este proyecto que hoy está viendo la luz.

Y eso en teoría es lo que importa. Que  lo que tienes en tus manos es el nacimiento de una idea, un proyecto, una manera de ver la música, que lleva cociéndose a fuego lento desde hace 12 años. 12 años que comenzaron con colaboraciones en radios de barrio, revistas varias… y terminaron confluyendo en EL EMBRUJO, un magazine gratuito de ocio, cultura y tendencias que nació en diciembre de 2003 y que desde entonces ha sido testigo de esa efervescencia de creatividad que Madrid ha visto crecer. Han sido 7 años maravillosos en los que nos ha dado tiempo a nacer, aprender a trabajar en el sector que nos rodeaba y empaparnos de conciertos, discos, películas, exposiciones, obras teatrales, espectáculos de danza… y sobre todo a conocer un montón de gente que día a día se sacrifica por sus sueños, una infinidad de sueños que crecen en cada esquina de esta ciudad y que son los que la hacen irresistible.
También este tiempo sirvió para saber lo que queríamos y lo que no. Y para saber cuándo dar un paso adelante y cambiar. En el caso de mis otros socios, y afortunadamente amigos todavía, que no siempre se puede decir lo mismo cuando montas negocios entre colegas, ya podréis haber disfrutado de su  (nuestra) nueva aventura si sois asiduos al teatro. GODOT, revista de artes escénicas, es la nueva cabecera gratuita que nació el mes pasado revolucionando el periodismo teatral. Desde luego me encontraréis en sus páginas.

PERIODISMO DE TRINCHERA
Yo necesitaba hacer esto. El problema que finalmente me supuso seguir trabajando en EL EMBRUJO es que por el formato, nuestros comentarios terminaban siendo muy asépticos. Sale este disco, se estrena tal película o uno debuta en equis teatro. Un espacio pequeño para tantos contenidos asfixiaba nuestra creatividad, nuestra acidez, y las ganas de disparar con algo que no fueran balas de fogueo, por lo menos así lo ví entonces. La crisis de los treinta quizás fuera la que me planteó ver hacia dónde estaba yendo y si quería ir por ahí. Ha llegado mi momento así que me lanzo en mi particular pirueta sin red.
Cuando se cruzó conmigo el mundo del periodismo, cursé la carrera y terminé aparcando una vieja guitarra española a la que nunca conseguí sacar algo más que no fueran tres o cuatro acordes. Sin embargo no soy un músico frustrado (aforismo curioso dedicado a los que trabajamos en el sistema). Soy comunicador, me considero comunicador y me hierve la sangre ver cómo somos apaleados por un negocio montado en torno a lo políticamente correcto. Al igual que ocurre con los políticos o los futbolistas, en este mundo sobran las preguntas incómodas, las que se salen del guión. Nos hemos convertido en el último mono, el eslabón más débil. Aparte de ser putas ponemos la cama. Falta una revolución en la Historia de la Música de nuestro país. Músicos, discográficas, promotoras, agencias… todos han tenido relevo generacional excepto los periodistas. Si  os vienen a la cabeza nombres, seguro que son veteranos de guerra. Quiero recoger su herencia. Luchar como hicieron ellos. Me da rabia ver lo que le cuesta a mi generación hacerse un hueco. Cómo compañeros van desapareciendo de la línea del frente. De lo que hablo es de recuperar nuestro sitio. De cómo entiendo que esto debería ser. De escribir con calma, con tranquilidad, de ver, oír y palpar la realidad y posteriormente transmitirla.Y me rebelo. No vengo a inventar la panacea. No haré la revolución del periodismo, ni enarbolaré ninguna bandera. Dudo siquiera que sea alguien especial. Hago esto porque me apetece y punto. No quiero hacer una carrera para ver cuántas bandas he descubierto, pero sí mojarme. Poner pasión en cada texto y disfrutar de lo que más me gusta, escribir de música. Como Malaussène, el entrañable personaje de Pennac, exijo mi derecho a ver las cosas de otra manera. Dejadme verlas de manera sencilla.

¡OBJETIVO BIRMANIA!
En CLUB DE MÚSICA vamos a poner la carne en el asador (todos los que escribamos), de manera muy rápida y clara. Sabrás al momento qué artista nos gusta y qué no, sin criticar porque sí, eso por delante. Las críticas gratuitas a los foros de internet. Coge lo que te guste y deshazte del resto, tú, lector, mandas. Esto será rápido, para leer en un par de ratos. Dije que nos íbamos a mojar y empezamos haciéndolo. Esta ha sido seguramente la peor década de la Historia de la Música (popular). Grupos que nacen y desaparecen, estilos que antes de llegar al público ya están pasados de moda y una industria que no sabe salir del callejón en parte porque ve inviable invertir en algo que nazca caduco. Como un sistema bien engranado de fast-food… consumimos música con voracidad capitalista. Canciones anuncio, sencillas de tararear que acaban en el cajón aplastadas por otras nuevas. Hoy se lleva el country-folk americano, mañana será el electro-punk ¿Y mientras? Mil bandas desechadas de los medios de comunicación. Esto ya no está de moda, esta banda ya huele, esto no vende… El sistema nos vendió que ya no se necesitaban periodistas. Hoy cualquier youtube, myspace o blog hecho por un aficionado con un par de links ha resuelto lo que antaño era fundamental. La figura de alguien que canalizara, apoyara y cribara una escena siempre saturada ha desaparecido. Los visionarios dicen que el usuario es capaz de generar por sí mismo los contenidos y mientras tanto, los propios periodistas somos los primeros en caer en su juego. Twitteamos, copiamos, linkamos… no hay paciancia, no hay reposo, no hay análisis en profundidad.
Si hablo de Objetivo Birmania, tranquilos, que no me estoy refiriendo al grupo de féminas comandado por Lola Baldrich hace casi veinte años. Estoy rescatando la idea de la vieja película de Raoul Walsh (1945) que contaba entre otros  actores con Errol Flynn y James Brown (no el músico). Como ellos, mi objetivo final será caer entre las líneas enemigas y cual quintacolumnista tratar de acabar con ellos desde su línea de flotación. No tienen nombre ni apellidos, aunque tampoco se mueven en las sombras. Ni siquiera quiero cambiar su mundo, simplemente voy a defender el mío. Sí os pido en cambio paciencia, esto arranca y como todo, pasarán varios meses hasta que se asiente todo. Sé que lo entenderéis y perdonaréis mis posibles pecados que los habrá.

CLUB DE TODOS
Hay mil bandas que no tienen repercusión y que hacen un trabajo magnífico. Pensamos hablar de ellas. Hay un hueco y queremos ocuparlo. En la medida que esos grupos; el órdago se lo lanzo en este momento a ellos, nos apoyen, demostraremos si de verdad hay un sitio para ellos mismos o no. Hace poco escribí un pequeño texto (lamento si en este me extendí) sobre los motivos que me llevan a tomar esta decisión. Retomo la idea porque me parece bastante acertada y resume a la perfección lo que busco. Es CLUB DE MÚSICA porque la idea parte de mí y los textos van a ser en su práctica totalidad míos. Más que un nuevo ‘mass media’, esto es un proyecto personal de un periodista musical, de cómo ve la escena. Una escena a menudo sobredimensionada de hypes, que minusvalora el trabajo de día a día de muchos no bendecidos con el beneplácito de la crítica. Aquí tendrá cabida todo. Es el único camino para poder emitir un juicio crítico. Dará igual el estilo. Si un disco es bueno, trasciende el género. He visto raperos disfrutando de un buen disco de rock, y heavies engancharse a un disco indie. La elección siempre es de cada uno, como la libertad. En eso consiste.
Se llama CLUB porque están invitados mis amigos a escribir, da igual que sean músicos, periodistas, poetas, fotógrafos, todos pasarán por estas páginas y harán de esto su casa. Este periódico nace madrileño y con vocación madrileña. Para hablar de lo que pasa en sus garitos, de las conexiones que hay entre las bandas, sin fusilar lo que otros dicen ni seguir la doctrina oficial. Hay una escena y quiero contarla. Quiero recuperar la esencia que había en Madrid hace 10 ó 15 años, cuando las calles estaban llenas de medios gratuitos y la gente los quería. Tomando como referente un medio como Melody Maker, y un diseño muy de periódico (NY Times, El País o El Mundo) doy un paso atrás para dar un gran salto adelante. Recuperar viejas pasiones y usarlas para mirar al futuro. Es CLUB porque dejó de ser mío el día que os lo mostré a todos.

FOTO: Karlos Sanz

3 pensamientos en “Rubén González: Cómo comienza una historia

  1. Bueno días Ruben.

    Mi nombre es César Rodríguez y tengo un programa en Radio Vallekas, llamado Fusionando.

    Estaría interesado en hacerte una entrevista en la emisora, para dar a conocer un poco más este interesante proyecto.

    Bueno ya me contras.

    Un saludo.

  2. Guau…me ha encantado esta presentación. Me ha dado mucho en qué pensar. Realmente somos una generación acomodada a tantas cosas… Como ex colaboradora de El Embrujo, me encanta haber formado parte durante un tiempo de esa familia, he aprendido mucho y seguiré a partir de ahora Clubdemusica siempre que pueda.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *