Christina Rosenvinge, la condición femenina

“Con Canción del Eco, la primera canción del disco, fue donde vi por dónde tenía que ir, aunque sabía que no iba a ser fácil porque podía ser una idea pretenciosa y densa”, comenta la propia Christina de su nuevo disco, La Joven Dolores (Warner), un auténtico tratado sobre la mujer: “La condición femenina planea sobre todo el disco, y creo que en este momento estamos redefiniendo lo que es femenino, hay una reordenación de los elementos… si durante mucho tiempo lo feminista era masculinizarse ahora es lo contrario, hay que feminizar un mundo que en exceso masculinizado, cosa que los propios hombres agradecerían”.

MITOS IDENTIFICABLES
Christina continúa desgranando las ideas que traza en este nuevo trabajo, el segundo desde que abrazara de nuevo el castellano tras su trilogía anglosajona con Tu labio superior (08) -antes estuvo el compartido con Nacho Vegas, Verano fatal (07)- y se muestra en estado puro, desde el punto naif que tanto le caracteriza, Canción del Eco, al sonido fronterizo de Tu sombra o una más transgresora Mi vida bajo el agua, dedicando canciones a un hermano, Jorge y yo, o como decíamos, hablando de mitos de mujeres como Desierto, para la mujer de Lot, convertida en sal: “Para empezar es una mujer sin nombre, es una refugiada de guerra que mira para atrás. ¡Qué extraño! ¿Por qué miraría? Los teólogos dicen que las mujeres le tenemos mucho apego a las cosas personales. Es tan injusto, tan triste… leí su historia, y Lot es un personaje oscuro. Quise creer que miró atrás porque dejó allí su verdadero amor”.
Son once bellos pasajes, muy acertados, que configuran el que puede ser su disco definitivo de los últimos tiempos. Su mejor trabajo: “Sí sentí que no tenía ni la euforia ni la desesperación de anteriores veces, estaba como más centrada, y sabía que aunque sabía iba a ser difícil al final eran historias con las que todo el mundo se podía identificar y eso es muy pop. Ahora tengo 46 años, pero cuando empecé a pensar a qué me quería dedicar me fijaba en las modelos que había y no eran divertidos, María, pobre incapaz de salvar a su hijo, Magdalena enamorada sin poder estar con él, son pasivos, no escriben su historia, la idea era revisar estos personajes y darles protagonismo”.

LA JOVEN DOLORES
Era una barcaza antigua que unía Ibiza con Formentera y que mantenía a esta en su esencia y como metáfora para ella “es una travesía hacia un lugar imaginario que echas de menos o que nunca has tenido, realmente en el disco hay canciones dramáticas, terribles y sin embargo me gustaría que la sensación que te quedara al final es que uno puede con todo”.

www.christinarosenvinge.com

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