Celebritis. Un verano pop (Sonorama. Capítulo I)

Desde la redacción quisimos darle un enfoque distinto al verano festivalero. Hoy en día es difícil repetir los métodos y consignas de hace 10 años. Hoy cualquiera ejerce como el mejor periodista y con una pequeña cámara de vídeo cuelga en youtube el fragmento del concierto que hace que nuestras palabras valgan menos que el tiempo que tardas en leerlo. ¿Qué decidimos hacer pues? Un cuaderno de viaje, una bitácora gamberra, irreverente y ácida de dos de los festis que creemos son obligatorios por sus características propias. No esperes ver las canciones que tocaron, ni horarios ni formalidades. Aquí sólo leerás anécdotas, sensaciones y grandes momentos (para nosotros). Si quieres otra gran crónica te recomendamos que leas a nuestro amigo Alfredo Rodríguez en musicazul. Esta podríamos decir que es su reverso tenebroso, bien lo sabe él.

El primero, el Sonorama, celebrado del 13 al 15 en la localidad burgalesa de Aranda de Duero. ¿Su atractivo? Aparte de tener una oferta bastante completa  -4 escenarios, bus móvil y aproximadamente 80 bandas-, lo más interesante es que tiene un gran componente urbano. ¿Eso qué significa? Que vas a aguantar lo que tu cuerpo aguante. 3 noches de concierto, 4 días de música, bebida, comida, alegría y conocer gente… ¿Es de lo que se trata no? Ya descansarás… en invierno.

Y si eres de los que quieres tardar poco en recuperarte de las emociones fuertes, la semana siguiente nos ofreció el Ecopop, enclavado en el precioso Valle del Tiétar -Arenas de San Pedro-. Un festival dentro de un castillo, para apenas 2.000 personas… perfecto para encontrarte a ti mismo con lo que más te gusta. La música.

CAMINO AL SONORAMA

El mismo jueves 13 nos encaminamos a media tarde hacia el Sonorama. Con el mismo Diablo como gurú (a comer lechazo nos sentamos Satán +6 a la mesa) y con un viaje regado de cervezas (muchas para lo poco que duró el trayecto), no quisimos perdernos los arranques de Maikel de la Riva y Tachenko… como era de esperar, sus actuaciones fueron de menos a más, como el propio festival… poco a poco calentando motores. Más completos los de Zaragoza que el ex-Hombre Gancho desde luego, fue el  comienzo esperado antes de ir a picotear, calentar el cuerpo y volver a darlo todo. Compañeros de profesión y amigos de la caravana que formamos llamada “Del  Sonoamor al Ecoporn” nos comentaron que mientras tanto Soul Tellers les dejó un poco fríos.

Después, los cuatro del tirón. Me gusta la oscuridad de Shuarma en su nuevo trabajo, bien defendida en directo, (pelín disperso la verdad), pero poco comprendida por el público allí que prefirió sus hits ya sea en solitario, con Los Elefantes o en Bushido. Me encantó el buen show de Arizona Baby, entregados, pegadizos al acercarse al bluegrass más rural, ‘salaos’ a más no poder botella de vino en ristre, y ‘ganao’ por derecho propio el salto de categoría, aunque yo los prefiera aún en espacios más cerrados. Escenario muy grande siendo tan pequeña formación. Les siguieron Vinila, amada y odiada a partes iguales (los foros post festivales han dado buena muestra). Correcta a la voz, suple sus carencias con espectáculo, cosa que tampoco hubo mucho. En cambio la banda que le acompaña, The Lucky Dados, un lujo para quien ame el auténtico rock n roll. Con ellos deparamos después del concierto largo y tendido… Javier Vielba de Arizona Baby les acompañó en  These Boots Are For Walking. Rock n roll también el que dio el Loco para cerrar. Aunque ya no se acompañe de los Troglos y se le noten los años, suyas son algunas de las mejores piezas de la historia de nuestro país. Nervioso ante el público indie, se fajó con chulería y actitud. ¡Y ojo, que Igor Paskual, su guitarrista y líder de los desaparecidos Babylon Chat pide a gritos una banda propia ya, por dios!

Si pensabas que con esto poníamos punto y final al primer día te equivocas. Pinchas, garitos y rock n roll para no parar de bailar, dormir poco e ir como quien dice de reenganche a las sesiones matutinas, que la vida es corta y los conciertos del Sonorama muchos.

VIERNES DE PASIÓN

Nuestra divertida procesión (ni Satán ni cojones, ya éramos el mismo Mal), nos metió de lleno en el escenario del pueblo para ver a Nixon, The New Raemon y Klaus & Kinski. Lo digo ya, la plaza del Trigo tiene mucho encanto, es la Bombonera de Aranda, el Estadio Azteca. Gran parte del público así lo corrobora y cada año es una cita ineludible. Ligas, bebes, comes, le das al fuego (te autoinmolas quiero decir) y todo lo que quieras con lo mejor del panorama. En el fondo da igual el concierto, podría ser cualquiera. Nos volvimos locos con la comunión de Ricardo y Francisco -Nixon- con los que estábamos congregados, la cumbre fue la colaboración de Miguel Rivera (Maga) con Ramón (The New Raemon), quien se subió a su vez con Nixon. Versiones, recuerdos a La Costa Brava, Nueva Vulcano… grandes momentos (quizás uno de los más mágicos del festival) que deberían ser más comunes. A esa hora la procesión había sumado gran multitud de fieles, lo cuento por si alguno pensaba que no.

¿Por qué si tienes un compañero tú no te vas a duchar y a echar una siesta y le dejas corretear por el festi? Fan confeso de L. A., nuestro chico, Rubén López Zapata, se largó a malear. El directo de la banda de Lluis Albert siempre es asunto serio, vaya carrerón lleva el colega y siempre a más. Como nuestros amiguetes de The Right Ons, que hacen del rock ‘n’ soul un estilo propio de nuestro país. ¿Difícil? Para ellos no. Debe ser el suyo un nombre imprescindible en los festivales. Dos pinceladas de buen gusto antes de que nos reengancháramos.

Standstill se nos hizo bastante corto, en líneas generales lo mismo que pasaba con todos los conciertos, que no te daba tiempo más que a ver ni media horita y corriendo que si esperas a alguien o te estás pidiendo un whisky con hielo. Ofrecieron un show de luces y sombras respecto al sonido, sin embargo, tienen el beneplácito del público y eso se lo han ganado con trabajo. The Sounds es un hype, y se huele de lejos. Grandes hits y la gente a cañón. Temas más recientes y no tan aclamados y la intensidad del público baja varios enteros. Salvando siempre a Maja Ivarsson, gran front-woman que ya la quisiéramos aquí y espectáculo potente, eso que no quepa duda. Después saltamos a Nudozurdo, un cambio de ritmo que no le sentó bien al festival para mi gusto pues su post rock es gélido. Me gustan mucho en directo, sin embargo se me hizo un escenario muy grande y un show muy frío sólo aderezado por sus hits.

Me fallaron un poco Los Planetas. El sonido del escenario grande no acompañaba (otra tónica general) y en líneas generales resultó un poco plano. Mucho repaso a lo más reciente, sobre todo Una Ópera Egipcia y me quedé con el cuerpo de que hubo mucha distancia entre artistas y público. Pero vamos, ¿esto sorprende a alguien? No, ¿verdad? Pues eso, que a mí tampoco. De Baiona llegaron Niño y Pistola con su bello Arthur & The Writers y nos acercamos a verles a la carpa (no terminó de gustarme el sonido de la misma durante todo el festival). Tocaba con ellos al teclado Charlie Bautista (Christina Rosenvinge, Russian Red, Tulsa…), patriarca y líder espiritual  de nuestra comandita particular, y crack a las teclas donde los haya. Ese pequeño ‘in passe’ fue el preciso para acercarnos a ver a Love of Lesbian (copitas mediante, que había muchas barras de camino), grandes aclamados de la noche, con el público entregado y ellos haciendo de las suyas, que en directo ganan, y en su segundo año en la cumbre, no están fallando. Viva John Boy, diga usted que sí.

EL SÁBADO AUMENTA LA TEMPERATURA

¿Estamos locos o qué? No, esto se nos ha ido de las manos. El buen rollo y las risas nos acompañan hasta el final de los restos. ¿A nosotros?  No, no, a todo el festival. Casi 15.000 individuos por día dándolo todo, el pueblo a reventar, los bares haciendo caja, y nosotros haciendo el cafre. Por la mañana imposible repetir en la plaza del pueblo. Está a reventar. Imposibles Joaquín Pascual (Travolta) y Fernando Alfaro (Surfin’ Bichos), podemos colarnos un poquito a ver a Supersubmarina y la plaza está que se viene abajo, literal. Una de las bandas que más gratamente me ha sorprendido de los tres días.

Satán duerme y en su lugar nos acoje en su seno Rey Mysterio (máscara de lucha mexicana incluida). Conciertos y tardecita de gintonics, garitos abiertos y leña al mono hasta que hable inglés… antes de ir corriendo a abrir el festival (vimos a Vinodelfín para 50 personas contadas y a Los Punsetes, banda que apuesta por un hieratismo extremo y que lo siento, personalmente no termino de coger)  y entrar en las ruedas de prensa que para eso nos pagan. Empieza Brett Anderson y exigua no, lo siguiente. Apenas hay periodistas y los que están, ni están ni se les espera, preguntan entre poco y nada. Los británicos aman nuestro país, beber, comer y venir a tocar, pero al igual que The Sounds desconocen nuestro panorama musical, Delorean y a correr. El ex Suede pareció estar al margen de la polémica creada en nuestro país sobre inflar los cachés de los artistas internacionales, asunto que se llevó por delante al Summercase.

Más entretenida al menos fue la de nuestros amigos Lori Meyers. Amigos hasta ese día, porque se la liamos a Noni, Alfredo y Alejandro. Con cariño, eso sí. Con máscara de Rey Mysterio puesta les preguntamos por su último disco El Incendio (sí, sabemos que es el de Sidonie), a la organización por el final del patrocinio de Heineken (como si fuera un F.I.B. cualquiera) y que por qué no, que cómo no se venían a México (somos de Lavapiés).  Un show. Todos entraron al trapo, con las coñas y en serio. Desde Sonorama nos confesaron que para ellos era un logro para sentirse orgullosos que una marca como la de la cerveza, que apoya tanto los festivales, se volcara con ellos. Los granadinos, bromas aparte, no se escondieron a la hora de hablar de su controvertido nuevo disco, Cuando el destino nos alcance, mucho más oscuro y electrónico. Chapeau por ellos.

Nada más salir vimos a otro colega, Sala, tocando entre los puestos, acústica, caja y pandereta. Poco más para hacer ruido y calentar su próximo concierto en Madrid (24-S, Joy Eslava). Brit-rock escuela Franz Ferdinand muy recomendable. Con rabia por no haber podido ver a Maga (me han dicho que su regreso fue de lo mejorcito del festi, colaboración de Hola A Todo El Mundo incluida) y tampoco el chorro enérgico de Layabouts, sí vimos a Brett Anderson, y llegamos a la siguiente conclusión (encuesta en el festi mediante). Si te molaron Suede a muerte con él, si no, ni fu ni fa, concierto plano. Fue lo justo para decidir a quién veíamos ahora, como a Sidonie los veríamos en el Ecopop, tiramos por los nuestros y acudíamos a apoyar a Hola A Todo El Mundo, que a pesar del sonido (la carpa no fue de mi agrado, no, bastantes acoples, mala acústica… de hecho la mesa estaba en una esquina, ¿?), dieron un recital entretenido muy coral, que el público saboreó con gusto. Escenario Principal pidieron desde el público. Antes me los llevo al de enmedio.

Mucho dirán de Lori Meyers, pero su último trabajo es un discazo, de temas sólidos como pudimos ver en el directo. Suenan, se defienden y completan a la perfección su anterior discografía, bolo de notable alto. Al revés que The Raveonettes (perdonad si me salto el orden cronológico, es en favor del discurso narrativo), que fueron un poco el bluff del festival , con un setlist muy poco festivalero. Grandes Dinero aunque está mal que yo lo diga. Aposté por ellos hace un par de años y hasta el infinito y más allá, qué queréis que os cuente. Es una banda que lo da todo… y te obliga a darlo a ti también. Su bagaje este año (Primavera, Rock in Rio, Sonorama…) lo atestigua. Si para mí Dinero es el presente, Airbag representaba la nostalgia, power pop que me remontó 10 años atrás, lagrimita incluida. Para finalizar una buena y una mala, como las noticias. Delorean petó. Muy, muy esperados, y el sonido les crujió -les perdonamos y la crítica se la hacemos sin falta el año que viene- cortándoles la actuación. y Los Coronas, que son enormes, ¡que el surf mola y que los sombreros de cowboy aún quedan bien, vaquero! Después… Dj sessions y un after la mar de rico frente a un camión (a la entrada del recinto).

Terminando que se hizo esto largo de cojones. No sé ya si son 3 ó 4 las ediciones que lleva Sonorama en primera fila con lo que cuesta mantenerse (esta fue la 13ª ojo). Que si bien no hubo ninguna banda que pasara a la historia por su actuación, sí hubo momentazos. Que momentazos los nuestros, eso por descontado, pero qué le vas a hacer, siendo festival y en agosto. Pues que estamos para que nos encierren. Lo mejor, el ambiente que la familia del Sonorama ha conseguido crear, un defectillo si hay que sacar, el orden de las bandas, a veces extraño, en los dos escenarios grandes, que cortaba el ritmo.

P.D. 1: Lector, si hay frases que no entiendes, tranquilo que alguien sí lo hará. En realidad van dedicadas con nombres y apellidos.

P.D.2: Celebritis, título de la crónica, es una canción de Fabio & Glitter Klinik. Nuestra bizarra y perfecta B.S.O. del camino. Valiente.

www.sonorama-aranda.com

Texto: Rubens

Fotos: Rubén López Zapata y Alfredo Rodríguez (Lori Meyers y Loquillo)

Desde la redacción quisimos darle un enfoque distinto al verano festivalero. Hoy en día es difícil repetir los métodos y consignas de hace 10 años. Hoy cualquiera ejerce como el mejor periodista y con una pequeña cámara de vídeo cuelga en youtube el fragmento del concierto que hace que nuestras palabras valgan menos que el tiempo que tardas en leerlo. ¿Qué decidimos hacer pues? Un cuaderno de viaje, una bitácora gamberra, irreverente y ácida de dos de los festis que creemos son obligatorios por sus características propias. No esperes ver las canciones que tocaron, ni horarios ni formalidades. Aquí sólo leerás anécdotas, sensaciones y grandes momentos (para nosotros). Si quieres otra gran crónica te recomendamos que leas a nuestro amigo Alfredo Rodríguez en musicazul. Esta podríamos decir que es su reverso tenebroso, bien lo sabe él.

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