Opinión: Con la música a otra parte


Difícil, muy difícil está el negocio de la música y ya no sólo en el tema discográfico, que ya sabemos adolece falta de ideas por parte de las compañías en cuanto a regeneración y apuesta por los nuevos grupos. El problema mayor radica ahora en las salas, en los conciertos en directo y en una crisis, la económica que no hace más que convertir en una pescadilla que se muerde la cola todo este atractivo y a su vez dolorido mundo. Madrid ha visto como en unos años han ido desapareciendo salas, aquellas que realmente atendían a ese significado, equipadas y estructuradas para la música en directo, donde albergar a gente joven y no tanto con ganas de pasarlo bien y del mismo estilo. Público que se juntaba una noche de fin de semana para además de ver a su banda favorita poder compartir y tomarse unas copas antes y después de un buen bolo.
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Opinión: Entre 2 y 20.000


Soy consciente de que escribir sobre Vetusta Morla a estas alturas no es un acto muy original y sorprendente, así que intentaré ser breve e ir al grano para contar la historia que me une a ellos desde hace ya unos cuantos años. Rebobinando a través del tiempo hasta principios de los 90 cuando Metallica, Guns ’n’ Roses, Nirvana y Pearl Jam reinaban en la MTV y en nuestras conversaciones, decidimos juntarnos 4 chavales, entre ellos, Álvaro (actual bajista de Vetusta) para formar una banda de rock llamada Alma Mater. Sigue leyendo

Opinión: La Barra Brava: “Soy guapo, 
rico y buen jugador”


Todos aquellos a los que os guste el fútbol -a los que no os guste, os pondré rápidamente en antecedentes- habréis escuchado en las últimas semanas la cantinela de que la Liga española es cosa de dos. El todopoderoso dúo en cuestión está formado por el Real Madrid y el F. C. Barcelona, que a priori parten con más papeletas para llevarse el campeonato liguero español y la Copa del Rey, debido a que sus presupuestos son muchísimo más elevados que los del resto de equipos. ¿Y esto por qué es así? Sigue leyendo

Editorial: ¿Portadas para grupos de rock?

Este es el décimo número de Club de Música, el mismo que discos tiene Hamlet en el mercado. Es el número del fútbol (Maradona), y en general un número mágico y especial. Es un homenaje a una dilatada trayectoria, honesta, a menudo con independencia y sus consiguientes críticas (que ya sabemos todos cómo funciona este país), pues Hamlet siempre ha estado a la vanguardia del rock duro. Es motivo más que suficiente para reseñar tan importante evento. ¿Y por qué damos una portada a un grupo de rock? Porque faltaba. Por un motivo u otro, y exceptuando a Kings of Leon y Havalina, sólo habían encontrado cabida propuestas más pop como Vetusta Morla, Russian Red o The Gift, o incluso el rap sobre jazz de Kase-O. Y el rock es pieza fundamental de la música. Cierto es que está denostado por los grandes medios (cómo me acuerdo de Radio 3) como tan cierto es que está en nuestro país en horas muy bajas. Cualquier festival de rock lo deja claro con un cartel sin novedades ni apuestas por nuevas bandas. ¿Por qué seguir entonces reclamando su sitio? Por fidelidad. Si el pop (no lo comercial, que en estas páginas afortunadamente está olvidado) se caracterizó a menudo por la experimentación o la innovación, el rock por emular la actitud y el sonido de sus héroes. Creo que The Beatles refleja muy bien estos dos aspectos, tanto al principio como al final de su carrera. Y esa fidelidad no sometida al vaivén de las modas lo hace siempre una apuesta sobre seguro. Cada disco de Hamlet es un nuevo tratado de rock internacional, que aunque tenga detractores que no les perdonen tanta variedad, nunca les ha faltado calidad.

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Vergüenza de ser europeo

Es difícil hablar de música cuando asistimos desde hace apenas mes y medio a unos hechos que probablemente sacudan los cimientos de la Historia tal y como la conocíamos. Hoy mi corazón late árabe. Quizás no debería hablar de ello en una columna de un periódico de música. Pero no quiero permanecer callado. Hoy mi corazón se llena de vergüenza al comprobar que en Europa la democracia vale menos que el color de los billetes con el que los que nos gobiernan creen que pueden comprar nuestras conciencias. Sigue leyendo

Ley Sinde: Vuelta a la Edad de Piedra

Llegó mi hora, y espero que el titular deje meridiana mi opinión. Dicho esto, defiendo a ultranza los derechos de autor, y por supuesto que generen una retribución económica. Pero mala ha de ser en esencia una ley que se intentó aprobar de tapadillo y sin negociar. Inconcebible que la llamada Ley Sinde sea una disposición de La Ley de Economía Sostenible, colada de soslayo. Aún están grabadas en mi retina las imágenes, muy de circo eso sí, de todo el asunto taurino en el Parlament catalán que culminaron con la prohibición de las corridas, Al menos hubo debate.
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María del Río: 4 palabras

Nunca hubiera pensado que lo de las “4 palabras” hubiera trascendido tanto.
Eso me pasa por pensar en el “nunca”.
Pues sí.
Os explico lo de las “4 palabras”.
Que me gusta escribir no es una novedad pero la técnica que utilizo desde hace dos años sí.
Un día, concretamente un martes, los dedos y la cabeza de la que escribe estas líneas estaban bloqueadas. Sigue leyendo

Editorial: El pequeño comienza a andar

Pues ya está, para bien o para mal, antes de tiempo  o en el momento justo… ya no hay marcha atrás, a correr todos los meses, y eso que era lo único que sabía que no quería hacer. Pero bueno, supongo que es lo normal. Muchas salidas, presentaciones, reuniones, actuaciones, entrevistas… que hacen que ponerse a escribir un artículo sea una tarea harta imposible. De hecho estoy aprovechando los fines de semana y las noches que no me escapo a ver un concierto, con el consiguiente cansancio mental. Sin embargo, las primeras sensaciones recibidas (este periódico que tienes en las manos sólo tiene un mes de vida) son muy buenas, y que se haya visto ha sido la más importante. Sigue leyendo

Carlos Tarque: Dulce rock ‘n’ roll

Acabo de terminar de leer Cosas que los nietos deberían saber de Mark Everett del grupo EELS, como las tres cuartas partes del resto de los músicos del planeta ya que es el libro de moda. El tipo reflexiona y hace balance sobre su carrera y apesar de sus desgracias personales (que no son pocas) dice sentirse muy afortunado de poder hacer lo que le gusta y vivir de ello. Me ha removido la memoria y me ha hecho pensar que en mi caso hace 17 años que Ricardo y  yo formamos una banda de rock que se llama M-clan y tampoco han sido pocas las peripecias que nos han  sucedido. Cambios de formación, juicios, divorcios artísticos, cambios de manager, crisis creativas… Es curioso cómo son los ciclos y las etapas, cómo las sufres y las gozas. Te desenamoras y te vuelves a enamorar de tu profesión. De la gente que te rodea, de la vida. Sigue leyendo