SCR: Sube el volumen al 12

@sergio lópez

@sergio lópez

Por fin se desveló el misterio. Tres jóvenes máquinas del rock madrileño se unieron puntualmente para dar a luz un monstruo de rock explosivo con aroma setentero y el pasado 15 de enero llenaron la sala Siroco para disfrutar entre amigos de su híbrida fusión de Led Zeppelin, Black Sabbath, Wolfmother y Jack White.

Con fuego corriendo por sus venas en vez de sangre y una sabiduría atesorada a lo largo de este medio siglo de buena música, Ekain Elorza, conocido hijo adoptivo de la capital como batería de Dinero y de los vascos Cobra, José Alberto Solís, bajista fajado a las órdenes del Gran Wyoming y sobre todo en Última Experiencia, y un desconocido y jovencísimo Eduardo Molina Goigoux, batería de Pepper & The Stringalings y productor de Sir Vladius Studios, se encerraron en un estudio de grabación a las órdenes de Juan de Dios Martín (Amaral, Deluxe) para parir el sonido del diablo. Rock ‘n’ roll de alto voltaje, super bestia y muy macarra.

Y mentras esperamos su próxima publicación, no quisimos perdernos la ocasión de disfrutar de la magia que destilan estos tres figuras, y comprobar por nosotros mismos si eran capaces de sacar algo bueno sobre el escenario de la mencionada reunión. Porque para los que no era una sorpresa este mega-grupo porque ya estábamos al corriente, no era tanto descubrir si las canciones eran buenas, sino cómo le zurraban encima de unas tablas. «Ruidistas deconstructivos que no pierden el tiempo dando rodeos y que por momentos suenan a un Led Zeppelin despegando con la caldera en brutal combustión», así sentenciaba David Gallardo, mi gran amigo de MERCADEO POP, y yo me sumo a su descripción. El show fue adrenalina pura y las pocas dudas que había antes de empezar el concierto pronto quedaron disipadas.

La primera, que aunque el single Hipnosis que nos han revelado tire a Jack White por los cuatro costados (José es fanático de The Raconteurs y Edu flipa con The White Stripes, doy fe), el sonido del grupo pasa ineluctablemente por Wolfmother. La banda australiana comandada por Andrew Stockdale deslumbró en 2006 con su disco debut, y marcó una senda que actualizaba el rock setentero de Led Zeppelin y Black Sabbath al tiempo que encallecía la ineludible referencia a Jack White. Segundo, ¿cómo se las apañaría Edu a la guitarra y voz? Pues de puta madre, qué cojones, el chaval tiene un futuro prometedor haga lo que haga, con poco que se ponga. No es un portento de voz, pero tiene buen gusto y va afinado, para qué más. Y lo que es más importante, se lo cree. Por eso, y al estar en familia, dio un tanto igual que no se le escuchara del todo bien, que a veces la voz se le ahogara entre el sudor o que se le olvidara pegarse al micro, estaba disfrutando del show y falta mucho de eso hoy en día. El rock de hoy necesita menos formalismos y más corazón, estamos en una época en la que ya no vale el postureo. En el fondo, su fórmula es la que vale. Y finalmente, ¿iban a reventar los oídos como prometieron? Pues el tinitus nos lo llevamos alegremente a casa. Tocaron al 12, a todo rabo, y no petó el sonido por ningún lado, así que chapeau al técnico de sala. Si cuando las cosas funcionan, no hace falta inventar la rueda: Sota, Caballo y Rey (y así desvelaron la última incógnita, la del nombre, SCR).

La velada la completaron Kitai, encargados de abrir el recital, y que acabaron siendo el grato sorpresón de la noche. El cantante es un tío clavado a Ian Curtis (Joy Division) y pretende emular a Matthew Bellamy (Muse) sin ningún sonrojo. El bajista por su parte, le pega como el mismísimo Flea (Red Hot Chili Peppers) y tanto guitarra como batería completan una terna super joven y sobradamente preparada que bebe el indie-rock discotequero de las Islas Británicas o de ramalazos a lo Rage Against The Machine. No es coña, a falta de que pulan un poco su personalidad con el tiempo necesario, estamos ante un grupo revelación en toda regla, y a su paso ganador por el festival-concurso Wolfest lo demostraron. Para terminar la fiesta por todo lo alto, se cerró la noche con una jam session rockera con algunos invitados de lujo que asistieron al show, como Sean (Dinero) o Alvin (Rubén Pozo).

Mientras SCR publican su primer disco (algo me dice que a poco que haya buena química entre público y banda, no será el último), os dejo un set list rockero y añejo para que disfrutéis el día.

 

Un grande de aniversario. Lollapalooza 2011

Sí amigos, si creisteis que Club de Música iba a centrarse tan solo en el panorama festivalero patrio, estabais muy equivocados. Este verano se celebraba el vigésimo aniversario de Lollapalooza, y ante tal evento no nos íbamos a quedar cruzados de brazos. No sin una gran ilusión ante tal acontecimiento, nos decidimos a cruzar el Atlántico y plantarnos en la ciudad del viento con gran expectación para contemplar el evento que Perry Farrell lleva a cabo con su “Lolla”. Con gran ilusión, nos lanzamos a disfrutar del mismo en Grant Park (Chicago), lugar por el que el que la Organización se ha parecido decantar a asentarlo tras deambular por distintos lugares de EE UU. Damos fe de que fue un gran acierto.
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Low Cost (III), fin de fiesta

Como quien no quiere la cosa ponemos el punto y final a esta edición de Low Cost Festival, que celebrada por primera vez en los campos de fútbol-polideportivo Guillermo Amor, parece que ha encontrado un sitio para su solaz y ampliación en años venideros. Esta tercera y última jornada sirvió para disfrutar de una buena tanda de conciertos y en donde el cansancio ya haciendo mella en un público que se lo tomó en general más tranquilo (hasta la petada de Steve Aoki) que la jornada anterior, más disperso aunque en cifras similares. Unos 16-18.000 asistentes. Sigue leyendo

Low Cost (II), todo Vetusta Morla

Sin Vetusta Morla no hay festival. Están en otra liga. Hablarán de Mika, de Cut Copy y Crystal Castles (mejor los segundos y terceros que el primero), y seguramente las extravangancias se las permitirán a los de fuera. Pero el verano de 2011 va a servir para demostrar que los tricantinos están a años luz del resto de los mortales del panorama nacional. Su debut no fue un espejismo. Sigue leyendo

Low Cost (I) calienta motores

Si el año pasado volaron definitivamente los pajaritos y el Festival de la Canción, este año Low Cost Festival (LCF) ha conseguido colarse de lleno en el pelotón de cabeza de los festivales veraniegos. La falta de los grandes nombres, habituales en otros macro eventos, la suple con sobradas creces con un cartel completo y variado, y un buen hacer sobre el terreno. Para rematar, una asistencia de público, ideal, con mucha peña pero sin agobios, césped, precios populares y un clima cojonudo a medida que avanzó la noche. Sigue leyendo

Yo no soy fiber

Yo no soy fiber. Es la primera vez que acudo al multitudinario festival de Benicàssim. Estoy muy lejos de ser un fiber. Tampoco creo poder describir lo que es un fiber. Yo me encontré hordas de jóvenes llegados de todo el mundo, fundamentalmente de Gran Bretaña. Muy jóvenes la mayoría. Digamos que el 80% de los asistentes no eran españoles. Ni italianos, ni portugueses, ni griegos. Primaba el rubio y la piel gamba. Sigue leyendo

El Sonisphere encumbra (por si había dudas) a Iron Maiden

Durante los días 15 y 16 de julio, se celebró en Getafe, el festival Sonisphere. Sin duda que en su cartel estuvieran nombres como Iron Maiden, Twisted Sister, Slash o Alice Cooper, fue reclamo para que el Getafe open air reuniera  a 30.000 asistentes el viernes y mas de 40.000 el sábado y nosotros no podíamos faltar. Los días previos al festival se vivieron con nerviosismo y decepción por la caída del cartel de Alice Cooper, se rumoreaba que iba a hacer “el primer concierto holográfico del mundo”, pero alegó que el festival no “tenia la infraestructura preparada” y por eso renunció a tocar en Getafe. Sigue leyendo

Dcode Festival, crónica sábado 25

Una ola de calor daba el informativo para ayer sábado en media España, con un incremento de temperaturas para todo aquel al que no le hubiera parecido suficiente la solana del primer día del festival Como era de esperar, siendo sábado y con una banda como The Hives sin pisar durante años nuestro país, sumado a los ritmos rock electrónicos y unos Kasabian de popularidad ascendente hicieron que DCODE contara con algo más de gente, no mucha eso sí, dado que fueron unas 13000 personas las que se congregaron (2000 más que la jornada anterior) y donde vimos menos chavalería y más adultos por eso del cartel. Sigue leyendo

Dcode, crónica de un viernes de dos caras

Disfrutando de uno de los meses de junio más musicales de los últimos tiempos en Madrid, dcode festival mostró sus credenciales con buen tino para ser un debutante y con margen de maniobra de cara a años venideros. Dando por buena la cifra de 11.000 asistentes que acudieron a la primera jornada del festival, era ahí donde radicaba la única incógnita de un día en el que las dos caras del plantel eran demasiado antagónicas como para atraerse entre sí. SUM41 y My Chemical Romance por un lado, Eels y Band of Horses (junto con Lori Meyers) por el otro. Chavalería versus indies maduritos.

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Rock sin prisa pero sin pausa

Luces, primeros acordes y acción. La máquina llamada Black Rebel Motorcycle Club se pone a funcionar con puntualidad, saliendo al escenario a la hora marcada y sin titubeos. Es un mecanismo sencillo, formado por tres piezas, y una de ellas recién estrenada. Que se acomplen bien y sea un éxito, solo de ellos depende. Ya veremos… Los minutos van pasando y las canciones se suceden una detrás de otra, y casi sin darnos cuenta hemos llegado a la media hora. Desde arriba alguien nos pregunta cómo nos encontramos, y la respuesta es clara… Estamos bien pero queremos más. Aquí abajo hay unas mil almas sedientas de rock y lo están pidiendo, sin gritos, pero pidiéndolo al fin y al cabo. Y es que si hay algo que marca esta velada es precisamente eso, un concierto algo atípico, mas melancólico. Quizá más de uno y de dos echaron en falta temas más potentes, que se note dónde estamos y lo que queremos! (¿En qué rincón del tintero se dejaron temas como «Stop» o «Love Burns»?) Sigue leyendo