Calocando une lo mejor de Elbicho y Mártires del Compás

A veces molestan estas comparaciones por lo de la originalidad, pero en este caso el piropo está concienzudamente pensado. Calocando reúne en La Taha (Bandalismo) el flamenco payo tan sentido de Elbicho, con ese gusto por la instrumentación y las melodías, junto con el pellizco canalla de Chico Ocaña (Mártires del Compás). Sin embargo este fruto no nace de fuera, sino de dentro. De un primer disco de fusión que se pule, para llegar a éste donde ya se consigue un discurso propio: “El primero se grabó al poco de formarse el grupo, nació de la necesidad de plasmar las canciones y no hubo mucho filtrado. Estamos orgullosos, pero conociéndonos ahora hemos conseguido hacer algo intencionado, hay una idea. Parece que al ser sólo 10 temas puede quedar corto, pero queríamos que fuese así y en este orden, hemos dejado muchas fuera. Está muy pensado”.

Una charla en Malasaña nos pone en antecedentes, en el cómo se llega a estas señas de identidad: “Plata es el tema más antiguo de este disco, es ahí cuando nos miramos los 8 y decimos, por aquí; ya lo sentimos como un tema nuestro, sentimos que hay personalidad. Lo hemos trabajado buscando componer a guitarra y voz y ver si así funcionaban. Las canciones por eso tienen estructuras bastante pop, de estrofa y estribillo”.

No sólo se muestran orgullosos del trabajo, donde canciones como Rezumba, La Taha, ¡Ay Dolores!, Ven o Sur, demuestran unas composiciones hondas y profundas, con mucho cuerpo. Se muestran además especialmente orgullosos de haberlo grabado ellos mismos de manera muy casera, en el local (excepto las baterías que se grabaron en Reno): “Así las horas de estudio no te marcan una pauta, te la marcas tú, es otro motivo de satisfacción y orgullo, porque pudimos parar para reflexionar, y volver a probar si funcionaban de una u otra manera. De todos modos, los productores de Reno, o Ángel Luján y Manuel Colmenero nos enseñaron a sacar partido a los micrófonos, las baterías… Buscábamos el sonido rock de los setenta en cuanto a que había pocos elementos, un sonido de sala”.

Hicieron un primer check-in en La Taha, en las Alpujarras, “nos encerramos y allí las probamos y grabamos a ver qué tal iba yendo, para luego añadir lo que las canciones te iban pidiendo, vientos, acordeón… al no mirar el reloj, ha funcionado mejor. Es un sitio bastante mágico, fue una sensación genial al no estar en el día a día de Madrid”. El 9 de junio presentan en El Sol, “es una sala obligada, el objetivo es que la gente lo asuma y lo comparta la mayor cantidad de gente posible e ir creciendo, tocar lo más que se pueda y presentarlo en sociedad”. Imprescindibles Calocando.

www.calocando.com

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