Bruce Springsteen. La ansiada gira del Boss recala por fin en Madrid

Bruce Springsteen bien puede ser considerado el gran héroe del rock ‘n’ roll, el dios hecho hombre que habita entre nosotros. Con Wrecking Ball, su último disco, ha conseguido alcanzar a Elvis Presley en la lista de artistas con mayor cantidad de discos en el número 1 en EE UU (10), sólo por detrás de The Beatles (19) y Jay-Z (12), lo que da una muestra de lo agigantada que es su leyenda.

Aquí en nuestro país también fue número 1, claro, lo que no ha sido óbice para que muchos sigan ajenos a los postulados de este ante todo, Working Class Rocker Hero. Normal generar controversia siendo tan grande, aunque nunca haya sido esta en términos de honestidad o autenticidad. Estas líneas no pretenden cambiar la opinión de ningún lector, sino reflexionar -difícil tarea sobre alguien del que seguramente ya se haya dicho todo- de por qué en mi opinión, Springsteen debe ser considerado la leyenda viva más grande en la actualidad (Las giras de Chuck Berry o BB King han sido mucho más modestas, y la creatividad de los Stones, U2 o ACDC, más intermitente).

LA LEYENDA MÁS GRANDE
Tres factores deben ser tenidos en cuenta para hacer esta clasificación que ante todo está sesgada por el gusto, y por ello es perdonable.

El primero es extramusical, y no es motivo de orgullo evidentemente. Bruce Springsteen fue el único en el mundo capaz de poner la banda sonora al hecho histórico de la década pasada, el que condicionó todos los acontecimientos posteriores sin ningún género de duda, el 11-S. Su canción The Rising es un himno que no levantó un imperio tras su caída, sino ayudó a un pueblo abatido y desolado a recuperar su grandeza (la misma que tienen todos, sin color, raza, ni religión). El Boss consiguió lo imposible, algo que en nuestro país no llegó a ocurrir.

El segundo factor sí es estrictamente musical y ojalá lo hubiéramos tenido aquí también. Aunque no estuviera especialmente fino apadrinando casos como los de Marah o The Gaslight Anthem, su trabajo con ellos, Pearl Jam, Foo Fighters o incluso el punk-hardcore comprometido de Rise Against dice mucho de un músico pendiente de las nuevas generaciones, humilde al ponerse a su servicio, apoyarles y aprender cómo no, de ellos.

Finalmente, sólo una estrella así es capaz de empezar su concierto en un festival en Hyde Park con los acordes de London Calling de The Clash, la épica del rock nunca será mejor descrita. Springsteen llega en un asombroso estado de forma a dar otra masterclass a quien se quiera acercar al Bernabéu, algo que se debería hacer al menos una vez en la vida, como ir a La Meca.

Wreckin Ball (Columbia, Sony Music)
Es el último trabajo de Bruce Springsteen y es un disco que bien podría poner punto y final al sonido que le ha caracterizado en la última década y posar la mirada en otros proyectos. Por un lado, We Take Care Of Out Own o Wrecking Ball recogen la intensidad de discos como Magic. Sin embargo, la mayor parte bebe de la herencia de las Pete Seeger Sessions como American Land o Easy Money.

El de New Jersey actuará en el Bernabéu el próximo 17 de junio presentando su último disco, donde resume las dos corrientes en las que trabajó esta década, el rock de estadio y el country-folk

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