Bel and The Boy, la madurez musical de Belén Arjona

Hay momentos en la vida en que te das cuenta que has cerrado una etapa, que has evolucionado, madurado o simplemente encontrado una nueva senda que seguir. Es el caso de Belén Arjona que se reinventa y junto a John Lanigan, su guitarrista, se transforma en Bel and The Boy, un dúo que deja atrás su exitosa carrera. En solitario firmó tres álbumes O te mueves o caducas (03), Infinito (05) y Alas en mis pies (08) de los que quedan también una versión de Vivir sin aire de Maná a dúo con Fher Olvera, o la nominación a los Grammy Latino en 2006. Sin embargo este 2011 va a ser el año crucial. Ha decidido dar un portazo y embarcarse en un proyecto en el que canta en inglés y abraza un techno ochentero de gran influencia británica. Con este cambio, ha arriesgado y ha ganado. Luego es cierto que vendrán las cifras, los resultados… a mí ya me da igual, porque el éxito se mide por voluntad. Voluntad para arriesgar, para tener fe en uno mismo y ser capaz de sacrificarte para abrazar lo soñado. Y Belén lo consigue. Ha dado un giro radical y además hacia el sitio en el que debió nacer hace 29 años. Su voz encaja a la perfección en estas nuevas canciones, en este nuevo estilo. Su madurez ha llegado.

IMPORTANTES DECISIONES
Pero hablemos en plural, pues son Bel and The Boy. John Lanigan, que llegó hará unos pocos años a España para ser su fiel escudero, toma ahora el protagonismo necesario para romper las ligaduras de Belén con el mainstream español y volar, ahora sí, con alas hermosas y grandes: “Aunque  estuve en otras bandas en Reino Unido, lo considero mi primer disco, por hacer las canciones y las letras. Me he abierto totalmente a mis influencias, lo que me gusta, lo que he escuchado”, explica él mismo.
Hay una pregunta fundamental sobre la que gravita este giro musical. ¿Qué les llevó a reinventarse? La respuesta siempre está en las experiencias vitales: “Surgió sin querer, quisimos hacer un proyecto más acústico que falló, y de malas etapas personales, otras que vivimos de cerca y malas decisiones profesionales, salimos reforzados. Tienes delante un acantilado y decides saltar”, contestan a dúo. “No estábamos contentos con la situación anterior, queríamos cantar en inglés, hacer otro tipo de canciones. Viene del desencanto con todo el mundo, de la necesidad de escribir una canción sin pensar si va a sonar en no sé o no sé dónde o cuál va a ser el single”. Y ahí aparecen nombres como los de las grandes Cindy Lauper o Bonnie Tyler. La voz de Belén tiene demasiada personalidad como para temer esas comparaciones. También aparece como referencia indiscutible Bat For Lashes, una tía que siempre hace lo que le da la gana, y en quien han visto un espejo o Imogen Heap. Suena a The Sounds y a Pet Shop Boys, más a Hurts que a Depeche Mode, que igual bebe de Alanis Morissette que de Radiohead, y sobre todo de Muse, la gran influencia de John.
Best Not To Say It, Is It Worth It, Calling Me Back, Feeling Like A Clown, Right Yourself o Do We Belong Here crean unas atmósferas densas y oscuras, junto a unos loops y una suerte de synth-pop que acercan su música a las pistas de baile. Son canciones que hablan mayormente de si merece la pena seguir adelante. “Habla de una búsqueda total, interna y externa. Casi todas las canciones hablan de querer algo pero no saber, son letras muy emotivas”. Como carta de presentación llega ahora un single, formado por la propia Best Not To Say It y Become one, junto con un remix a cargo de Ed Is Dead (Fashion Beat Team) de Best Not To Say It: “Creemos que Europa es el público más objetivo y el que mejor nos va a entender. A cualquiera que le molen Berlín o Londres le va a molar el disco”. La independencia es una seña de identidad de la Belén Arjona de los últimos tiempos. El respeto que se ha ganado, también. Me repito, ya ha ganado. El 27 de mayo lo presentará en la sala Ramdall.

www.belandtheboy.com

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