Bella versatilidad de Álex Ferreira

Salto de calidad el de nuestro Álex Ferreira. Tras Un Domingo cualquiera (09) se postuló como una de las referencias de la escena indie madrileña y el EP que publica para Warner ahora, Dulus Dominicus, viene a demostrar que no fue un espejismo, estamos ante un tío con mucho recorrido. Porque en apenas cinco canciones que produjo él mismo, Álex se desmarca con un trabajo versátil, variado que logra ser directo. “Lo grabé en Santo Domingo en casa de un amigo y fue muy divertido fue la primera vez que lo produje yo, eran canciones que no iba a tener en cuenta para el siguiente disco, me dieron una subvención para hacer algo y elegí grabar el EP”, nos comenta, “me quería divertir, la idea era que no fuera homogéneo, no sólo soy un tío con una guitarra, hay bombo a negras y es divertido (Sal), o en otra con acento dominicano muy cerrado (la versión de El Blu del ping pong)”. También hay espacio para un  down tempo muy funky con mucho fuzz como Los discos daban vueltas que deja al final un resultado muy primitivo, primario, muy percutivo: “Lo tenía clarísimo, no hay platos, dejamos sólo los charles, sólo hay groove, no quiero frecuencias agudas, hicimos percusiones en la batería con la mano, y Manuel Cabezalí (Havalina) en la mezcla pues hace que suene super rockero y con distorsión”.
Ya desde el nombre, y como tónica  general en la discografía de Álex Ferreira, la nostalgia se escribe con mayúsculas: “Siempre he recurrido y me siento cómodo escribiendo sobre eso, paso mucho tiempo sin mi familia, y le canto siempre de alguna manera”. Por eso es quizás su trabajo más dominicano, desde la portada, “por el estudio había muchas ciguas palmeras, de ahí el título, y sí, me dicen que no parezco dominicano porque no hago bachata, y me apetecía hacer algo muy dominicano sin que fuese bachata. Desde que me fui me va mejor en casa, lleno teatros de 400 solo con la guitarra que para mí es mucho, y cuando estuve de ilegal sin ir en año y medio se alimentó un poco la leyenda”.

CASA DE MÚSICOS
Si en algo se caracteriza Álex además, es por colaborar con todo el mundo, siempre está dispuesto a compartir: “Lo hago conscientemente, me encanta colaborar, y egoístamente lo hago para aprender, Llegué a tocar con La Shica en un lado y con Stereotipos en otro en un mismo día, soy el colmo de la colaboración, pero de todo se aprende”, sonríe: “Lo que más aprendes es que lo simple funciona, te dedicas a tocar con séptimas, disminuidos, 14 notas en una canción y de repente tocas con otro que hace do-fa-sol y ves que el público se vuelca y dices qué cabrón, o ver a Iván Ferreiro que se come al público, aprendes de pequeños detalles”, se confiesa. De hecho vive con el citado Manuel Cabezalí del que habla maravillas: “Es el mejor guitarrista de su generación y entrañable, viviendo con él te digo que he aprendido mucho, de su ética del trabajo. Al tenerlo tan cerca en casa, te pone el listón muy alto”.
Sobre un próximo larga duración no se pronuncia, “no grabaré hasta que no vea que tengo mejores canciones que Un Domingo cualquiera o Dulus Dominicus, todo es cíclico, es una vuelta a empezar siempre”. El 10 de junio en estará el Búho Real.

www.alexferreira.com

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