Álex Supershow: Bailar sobre arquitectura

Se me ocurren pocos músicos más diferentes entre sí que Henry Rollins, Jan Martí y Enrique Bunbury. No comparten ni el estilo, ni la trayectoria, ni la biografía y, sin embargo, existe una curiosa anécdota que los pone a todos en común: cada uno posee su propia editorial; editorial de libros, quiero decir.
Ignoro si hay ejemplos más representativos de músicos metidos a vendedores de libros, quién sabe. Lo que no creo es que haya un músico español mejor considerado en el negocio editorial que Jan Martí (1982), voz y teclas de Mendetz, quien, con su sello Blackie Books, ha protagonizado uno de los acontecimientos editoriales independientes más aplaudidos de la temporada pasada. Con la publicación de Cosas que los nietos deberían saber, la estupenda autobiografía de Mark Oliver Everett, líder de Eels, ha conseguido ponerse en boca no sólo de aquellos músicos que quieren estar a la última, sino en la de los lectores y críticos literarios más exquisitos. Esto nos conduce a la reflexión de que, en contra de la opinión de Frank Zappa, la música puede ser contada, y contada de manera que llegue. En caso contrario, no se explica el estupendo florecimiento de pequeñas editoriales relacionadas con la música popular como son por ejemplo Munster Books, Discos Crudos o EsPop Ediciones. El moderado éxito de la salvajada que es Los trapos sucios (Espop Ediciones), biografía de Mötley Crüe, o los de las estupendas crónicas del punk norteamericano Tenemos la bomba de neutrones (Munster Books) y Por favor, mátame (Discos crudos) revela el interés que despiertan los hechos musicales y sus correspondientes relatos. Alguien se debería encargar, dado el caso, de traducir al español Get in the van (2.13.61), el libro en el que el bárbaro con gafas que es Henry Rollins (1961) expresa en forma de diario su intensa experiencia como líder de Black Flag, y donde describe la fe caníbal y a prueba de bombas que tenían aquellos punks en su mensaje. Un libro, por cierto, publicado en la propia editorial de Henry Rollins, que se llama –pedazo de ególatra- como su fecha de nacimiento. No obstante, todavía mejor sería, y de acuerdo con la opinión de Íñigo Pastor (Munster Books), que alguien hiciera un libro sobre “la gran mierda de la industria musical discográfica” (sic). Aunque para eso aquí no hay huevos.
Mientras tanto, y a la espera, celebremos esta activación editorial sobre música, leamos las poesías que saca Bunbury en Chorrito de Plata y reflexionemos sobre eso de que la música no es para hablar sobre ella. ¿O sí?.

Álex Supershow es editor literario y bajista en el grupo de rock Lex Makoto (Rojo Calor Fuego). Álex Superhow une ambos mundos. Libros y música

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