Cuando el rock ‘n’ roll se domestica

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Mira que es un tema que me viene a la cabeza de manera frecuente, de manera recurrente le doy vueltas y vueltas, y casi siempre termino llegando a la misma conclusión. El gran problema del rock es que se ha vuelto demasiado previsible.

El rock surgió de la mano de la primera generación post-II Guerra Mundial, harta del aburrimiento de la moral imperante tras el gran conflicto bélico. El primer golpe fue directo a la mandíbula, chicos blancos que bailan como negros. No tardó mucho tiempo en subir la apuesta y convertirse en altavoz de luchas sociales, como el movimiento pacifista contra la Guerra de Vietnam. Por no hablar de la libertad sexual, religiosa, o respecto al uso de drogas. El rock siempre ha sido enemigo público número 1.

Sin embargo, creo que no ha entrado con buen pie en los años 2000. O no ha sabido quitarse aquella etiqueta de friendly rock que grupos como Genesis, Dire Straits o Status Quo le dieron allá por 1985, o más bien porque otros géneros como el hip-hop le han comido la tostada entre los chavales más jóvenes, que evidentemente son los más transgresores de la sociedad.

Esta reflexión me viene a colación del concierto de los Kiss del pasado 22 de junio en el Palacio de los Deportes. El Gran Circo del Rock ‘n’ Roll volvió a girar una vez más de la mano de Gene Simmons, Paul Stanley, Tommy Thayer y Eric Singer y familias enteras disfrutaron con las caras pintadas de disfraces, fuegos artificiales, luces de colores, grúas y vuelos siderales…

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El concierto pasó el aprobado. David Gallardo, con quien compartí show, nos cuenta en su crónica la magia perenne de grandes éxitos como Lick it up, Love Gun o Black Diamond, amén de los consabidos I was made for loving you baby y Rock and roll all nite en un parque temático del rock excesivo y fiestero. Caras sonrientes en todos los espectadores, algo de cerveza en las entrañas para alegrar el rato y un show digno de ver al menos una vez en la vida, aún sabiendo que sus mejores tiempos ya pasaron. Son unos abuelos y como tantos otros de su generación, están abriendo unas puertas que nunca antes se habían abierto. Son honestos, no engañan a nadie con sus grandes virtudes y sus notables carencias, y por mi parte sabía a lo que iba, desde luego.

Pero me fui con un sabor de boca agridulce. El concierto entró de principio a fin en lo más absolutamente esperable, además de las mismas bromas de siempre. Y que todo el mundo lo viera como normal, incluso como lo esperable en un grupo de estas características, me dejó con el resquemor… que asumamos esto como lo normal, explica perfectamente por qué el rock ha pasado a un segundo plano.

Una semana antes, Dave Grohl, el combativo líder de los Foo Fighters, se cayó del escenario de la localidad sueca de Gotenburgo, y tras decir que seguramente se había roto una pierna al tiempo que pedía perdón por ello, prometió volver para terminar el espectáculo. ¿Que ocurrió al final? Que tocó escayolado sentado en una silla.

El rock no tiene por qué ser sangriento ni mucho menos, pero lo que nunca tiene que ser es de cartón piedra.

 

 

** las fotos son del maestro David Martín Page, respeta su autoría.

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Nacho Murgui: “El Ayuntamiento no va a ser un freno a la sociedad civil organizada, va a ser su impulso manteniendo la autonomía de los diferentes movimientos”

Nacho Murgui, ex cantante de Hechos contra el Decoro y Desechos, así como ex Presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) es el número dos de la lista de Ahora Madrid encabezada por la jueza Manuela Carmena. Reconocida por su defensa de los Derechos Humanos, la suya es una candidatura de unidad popular en donde sectores políticos (Podemos, Equo y el sector crítico y las bases de IU entre otros), junto a la sociedad civil (15-M, mareas blanca, verde, asociaciones de vecinos, ecologistas…) están volviendo a suscitar una gran ilusión ante la posibilidad de devolverle a la ciudadanía el protagonismo como actor político en en Madrid.

** la entrevista se realizó el pasado 14 de mayo. Las fotos son del facebook de Ahora Madrid      

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La campaña electoral debe estar siendo agotadora. ¿Cómo se vive desde dentro?
Desde el ámbito de los movimientos sociales también se organizan campañas, que aunque no sean electorales cobran tal intensidad que desde luego es equiparable. Como por ejemplo el de la ILP de la PAH que movilizó a mucha gente y con una intensidad tremenda, la gente que está en ello se deja la piel y te lo puedo decir de primera mano. La diferencia es que una campaña electoral sabes cuando empieza y cuando acaba, aunque es cierto que encierra muchas novedades.

Te lo decía porque Manuela Carmena está asegurando estos días que le sorprende que sean tan mercadotécnicas, más parecidas a campañas de marketing.
Eso es así en las campañas tradicionales, pero nosotros no estamos haciendo esa campaña. El grueso de nuestra actividad es realizar actos y eventos en los Distritos en formato asamblea en lo que hacemos una pequeña introducción de la persona de la candidatura que participa en el acto y luego abrimos el turno de palabra. La gente no sólo pregunta, sugiere, reflexiona, critica… y si surgen preguntas y dudas, pues se intentan responder. El formato no es unidireccional, se produce un diálogo.10955508_1622790751301003_452633713821760166_o

Fue en Latina, mi distrito, donde comenzó esta gira de encuentros… ¿Cómo ha evolucionado el engranaje? ¿La gente está más motivada, más concienciada?
En aquel acto me impresionó ver tanta emoción. La gente estaba muy ilusionada y el ambiente era electrizante y maravilloso. A medida que se ha ido avanzando hemos notado que los actos congregan a más gente y se fluye con más agilidad, todo el mundo se ajusta y se es más comedido en los tiempos, se es más concreto. Es un ejercicio que está suponiendo una verdadera gimnasia de la participación, nos está preparando también.

Esa es una de las bazas fuertes de la campaña de Ahora Madrid, y otra es la respuesta que está dando Manuela Carmena a los ataques personales de Esperanza Aguirre. Está siendo muy sólida y creo que en la medida que la gente conozca el proyecto que representáis me imagino que los resultados irán yendo a vuestro favor.
Sí, tendencialmente creo que estamos yendo muy bien. Y claro, es que no hay comparación entre ambas. Manuela es una persona que se presenta por Ahora Madrid, elegida por unas primarias en las que han participado más de 15.000 personas y que se ha caracterizado por una trayectoria basada en la honestidad y la defensa de los derechos humanos de transparencia y de combate a la corrupción, que está haciendo una campaña de escucha de participación, que no está entrando en el juego tradicional del ‘y tú más’ y enfrente tienes a la Presidenta del Partido Popular de Madrid que es probablemente una de las estructuras políticas más corrompidas en este país. Su mano derecha está en la cárcel por casos de corrupción tremendos. No puede decir que ella no sabe nada, que es una recién llegada, que está en contra de eso. Ella fue la cazadora de talentos del PP y le está saliendo como le está saliendo.

… y la muñidora del sistema que permite que pase esto…
Pues por eso, que cualquier comparación que se haga es difícil de sostener salvo en aquellos sectores de la población que tienen un voto muy ideológico, ya que ahí Esperanza Aguirre sí es capaz de agrupar al núcleo duro de la derecha. Exceptuando ahí, creo que Manuela sí puede aglutinar electorado en el resto del panorama político.

No sólo en el ideológico, creo que tenéis un gran reto en el votante de conducta tradicional o conservadora, el que es ajeno a las redes sociales y los encuentros, sólo localizable en los buzoneos, que se fija en los carteles y banderas….
Me imagino que eso se consigue fundamentalmente a través de los medios de comunicación de masas, y ahí si bien es cierto que ha habido serios intentos de silenciarnos, nos estamos abriendo bien paso y cada comparecencia de Manuela en los medios se traduce en un éxito tremendo en cuanto al apoyo. En cuanto ven lo que significa la candidatura de Ahora Madrid, la respuesta es bastante positiva.

11081436_1606970756216336_3344376900719728785_n¿Qué aportáis el equipo joven aglutinado en torno a ella? La paleta está bastante bien cubierta, tú en temas vecinales, Mauricio Valiente en temas de inmigración, Pablo Soto respecto a las tecnologías…
Bueno joven… Mauricio es un tío que está en forma y yo tampoco soy tan joven… (sonríe), pero creo que aportamos trayectorias, y experiencias en diferentes ámbitos de Madrid, y conocimiento de determinados contenidos más específicos y en algunos casos incluso de funcionamiento institucional del Ayuntamiento de Madrid. Inés y Jorge han sido concejales, yo he estado durante ocho años presidiendo la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de la Comunidad de Madrid y recorriéndome los barrios recogiendo buena parte de las inquietudes de los vecinos, el conocimiento de Pablo Soto de las nuevas tecnologías y de la participación ciudadana a través de ellas, es importantísimo, Guillermo respecto a la dinamización cultura y participación en muchísimos movimientos… Es verdad que somos una candidatura más joven, pero paradójicamente aportamos mucha experiencia.

Respecto a tu trayectoria al frente de las Asociaciones (FRAVM), ¿qué balance haces de cara a tu candidatura? Da la sensación que las Asociaciones de Vecinos han tenido tradicionalmente intereses contrapuestos, en función las afinidades ideológicas distintas por un lado, y las necesidades específicas de cada una por el otro.
Yo para nada estoy de acuerdo con tu interpretación de que sean objeto de tira y afloja ideológico. De hecho una de las características del movimiento vecinal es que a pesar de que en buena medida ha estado dinamizada por la militancia de base de partidos de izquierdas, en su día fundamentalmente el PCE, pero también otros, sí que ha sabido mantenerse a salvo de las tiranteces políticas que han existido en otros ámbitos, movimientos sociales o si quieres, la izquierda social. Tiene otra virtud y es que a pesar de su larga trayectoria tiene cierto dinamismo, y que aunque a lo largo de estos años nos han matado muchas veces, se da la circunstancia de que en prácticamente todos los barrios de Madrid hay una Asociación de Vecinos y eso no ocurre con ninguna otra cosa, ni colectivos juveniles, ni específicos de mujeres o ecologistas… pero vecinales sí. Así, cuando la sociedad se tensa y empieza a funcionar, tiene a las AA.VV. como referencia. Muchas asambleas y grupos de trabajo que salieron del 15-M, terminaron ligándose a muchas AA.VV. porque terminaban utilizando su local, su estructura, bebieron de su experiencia. Plataformas de Vivienda, huertos urbanos, grupos de consumo… están muy asociados. Son muy necesarias y va a seguir siendo así.

¿Qué retos se les plantean a partir de ahora? ¿Y en la medida en que gente como tú participe en el Gobierno local?
Los retos vecinales seguirán siendo los mismos gane quien gane las elecciones, y pasan por velar por los intereses de los ciudadanos y porque haya unos canales de participación cada vez más amplios y en mejor funcionamiento. Luchar porque se mejoren las condiciones de vida de los ciudadanos, y negociar con la Administración las medidas que los vecinos crean poner en marcha en sus barrios. Y esto es independientemente de quien gobierne. Aunque habrá gobiernos que sean más sensibles a la participación ciudadana y otros que su sensibilidad estará con respecto a los intereses financieros y de algunas compañías. Lo que sería un error es pensar que una vez determinadas fuerzas políticas alcanzan el poder local, el papel de los movimientos dejen de tener sentido. Y al revés, tienen que tener mucho más.

Ese fue el error del 82 y el que muchos temen que pueda volver a pasar.
Uno de los errores, pero no caigamos en la simplificación de decir que todo fue eso. Pasó mucha gente buena al Gobierno, pero también se quedó mucha gente. Lo que pasa es que los movimientos sociales tienen su momento de mayor actividad y sus momentos de reflujo. A saber qué hubiera pasado si no se hubiera conseguido el poder, ¿hubiera seguido al alza? seguramente se hubiera agotado. Responden a un momento determinado. ¿Es un error que todas las fuerzas se concentren en el ámbito institucional? Yo creo que sí. Pero creo que ha habido un aprendizaje, y la situación de la que partimos es distinta. También existe la posibilidad de que la llegada de determinadas fuerzas políticas al Ayuntamiento no va a ser un freno ni un muro de la sociedad civil organizada, sino todo lo contrario, va a ser un impulso y una potenciación, manteniendo la autonomía de los diferentes movimientos. También sería un error intentar controlar, manipular los mismos.11218199_1621736004739811_3000107058718479091_o

El mayor miedo de muchos es que si hay un cambio, todas las ganas de hacer cosas nuevas se vean frustradas por el endeudamiento masivo del Ayuntamiento. Estáis haciendo mucho hincapié en una auditoría ciudadana, que está fenomenal porque implica transparencia. Pero ¿Cómo se revierten ciertas deudas ilegítimas o ciertos contratos?
Hay cuatro elementos que introduces en la pregunta. El primero es el tema de la falta de recursos. Y ahí hay que establecer que por ejemplo, cuando un festival de cine es organizado por los vecinos, la diferencia presupuestaria respecto a cuando lo haga una empresa contratada por el Ayuntamiento para organizarlo, puede ser de estar multiplicándolo por 10 o 12 si se trata de una concesionaria. Hay una manera de hacer las cosas extremadamente cara y es cuando utilizas los recursos públicos para beneficiar a unas pocas empresas privadas. Esto también tiene que ver con la deuda y la transparencia. La deuda que hemos adquirido los madrileños y madrileñas por obra y gracia del Ayuntamiento de Madrid responde a una serie de operaciones que nunca le fueron consultadas a los madrileños, y a una serie de sobrecostes que en muchos casos han multiplicado los proyectos que en muchos casos habría que investigar quién se los ha llevado. Auditoría ciudadana significa echar las cuentas delante de todo el mundo, nos lo dijo una ciudadana y tal cual te lo digo. No es sólo colgar las cuentas para que la gente las pueda ver, es traducirlas para que las pueda entender. En tercer lugar, los contratos son muchos y variados. Algunos están en una situación jurídica, otros en otra, algunos se agotan ahora y otros más adelante. Pero todos tienen una cosa en común, las inspecciones para ver si se están llevando a cabo las condiciones del mismo no se están produciendo. Y eso es lo primero que hay que hacer, ver si se cumplen y si no, denunciarlo. No por una cuestión ideológica ni maximalista, es que los ciudadanos estamos pagando por unos servicios que no nos están prestando. Teniendo una jueza encabezando la candidatura, sabemos que los mecanismos legales no nos los vamos a saltar (bromea). En serio, dentro de lo legal, pero vamos a apretar las tuercas. El Tribunal de Cuentas, nada sospechoso de ser bolchevique, ya ha reconocido que la gestión directa de los servicios públicos es más barata que la concesionaria, y ya hay lugares que están revirtiendo. Y si además estamos en una ciudad en la que nos dicen que no hay recursos y lo repiten hasta la saciedad, pues razón de más para hincarle el diente a todo eso. Y ya por último, la cuestión de si hay dinero o no hay dinero. El Ayuntamiento de Madrid ha cerrado el año pasado con un superávit. 400 millones que no se han gastado y han presumido de eso. La Junta Municipal de Usera devolvió 1.900.000 euros de su Presupuesto de servicios sociales, un barrio donde viven una situación social insostenible. Hay dinero, pero si no te lo gastas y lo devuelves… Se utiliza para seguir amortizando deuda, sin ser la parte del Presupuesto destinada a pagar la deuda. En estos últimos cuatro años no ha existido Ayuntamiento.

¿Quién iba a decir hace 20 años, cuando estabas en Hechos Contra el Decoro en los márgenes de esta democracia que nos han vendido, que ahora ibas a dar el paso y desde dentro intentar revertir las cosas?
La opción es esa por varias razones. No es sólo porque se quiere sino porque se puede. La sociedad por norma general no se plantea problemas que no se pueden resolver. En aquel momento determinadas posiciones que planteaban una transformación del orden las cosas, de una democracia radical, tenían muy poquitas opciones. El apoyo era mínimo, la gente que participábamos era muy poca, las posibilidades que teníamos eran muy pocas. Pero han ocurrido muchas cosas.

Dices que erais muy pocos, pero grandes hitos de conquistas sociales sucedieron entonces. Aznar se vio obligado a suprimir el servicio militar obligatorio gracias al movimiento insumiso y los objetores, aparecieron los centros sociales okupados, también estuvo el 0,7%…
Había 35.000 insumisos en el momento en que yo me hice, y nos tenían que meter en la cárcel… Para mí fue uno de los episodios más importantes de mi vida, asumir ese riesgo a nivel personal, pero dentro de un ámbito colectivo que quería cambiar las cosas y lo consiguió con desobediencia civil y con un apoyo social masivo. Pero ha habido picos y valles, siendo todo muy puntual. Hacer asambleas de 600 personas entonces era un sueño. El Prestige, la oposición a la Guerra de Irak… han sido hitos que han ido escalonando de manera más masiva esta disposición de la sociedad a transformar las cosas desde un punto de vista democrático, y entre hito e hito ha habido un trabajo silencioso que ha ido alimentándolos, y este que estamos viviendo, primero en las plazas con el 15-M y hoy con Ahora Madrid es otro de ellos.

Es curioso que los medios de comunicación de ultra-derecha, especialistas en sacar las miserias, y especialistas en golpes bajos, no te ataquen por tu pasado musical, en el que con canciones como “Democracia de la cal”, os posicionabais de frente contra el sistema, o que trabajarais con Gora Herriak (división internacional de Esan Ozenki), el sello de Fermín Muguruza, otro que bien podría hablar sobre la censura sufrida en su persona.
Eso sería bastante pobre. Canciones como esa que dices denuncian una violación flagrante de los Derechos Humanos en este país, por hechos por los que hay gente condenada y que ha pasado por la cárcel, a la denuncia de un delito no se le puede atribuir radicalidad ni extremismo alguno, se pone sobre la mesa una serie de crímenes de Estado, y perfectamente asumible. A todas las canciones que tenemos se las puede tachar de cierta radicalidad tanto en cuanto hacían referencia a los problemas que estaban en la raíz de muchas cosas pero no extremismo, denunciamos crímenes y los jueces así lo demostraron. La vinculación a un sello independiente en ese momento… pues es que si no, con esa música, no había forma de sacar discos a la calle. Lo llevamos a gala.

Era otra época, es cierto, “Borreroak Baditu Milaka Aurpegui” de Negu Gorriak, llegó a ser aclamado hasta por ABC y RNE como uno de los mejores discos de aquel 1993.
Y era un sello que sacaba discos de todo el mundo, belgas, argentinos…11206845_1622791271300951_4155011741767350448_o

¿Qué ha supuesto volver a grabar con tus compañeros de Hechos contra el Decoro después de tanto tiempo la canción oficial de Ahora Madrid?
A mí me emocionó muchísimo el que según empezamos a hablarlo entre los miembros del grupo, la reacción fue de todos a una y como una flecha, no dudó nadie ni un segundo, se pusieron a currar como máquinas. Y fue muy emocionante encontrarse en el local de ensayo. Yo llegué más tarde y estos ya tenían la música compuesta. Y llegar al local y escuchar una canción que no había oído en mi vida a través de la puerta pero que no cabía la más mínima duda de que era Hechos Contra el Decoro, para mí fue impresionante. En relación a lo que hablábamos antes sobre cómo había evolucionado la gente para poner ahora música a una cosa que es análoga a aquella, para mí simboliza ese hilo rojo que hace conexión entre lo que se hizo entonces y lo que se está haciendo ahora.

Garantízame al menos un concierto en caso de que ganemos.
Pues no lo sé (ríe), para mí merecería la pena de todas, todas. Pero imagínate, cada uno del grupo con sus cosas, sus movidas…

…Eh, que sólo he pedido un concierto, no una gira (risas)…
Ya, ya, pues habrá que hacerlo.

Primero con Hechos contra el Decoro, luego en Deshechos… supongo que las responsabilidades políticas te hicieron imposible mantener tu actividad musical. ¿Cómo echas la vista atrás?
Si te soy sincero, no estoy echando la vista atrás. Ahora tengo la vista fija y concentrada en un objetivo que es que en esta ciudad el día 24 tiene que haber un cambio político y tenemos que cambiar el Gobierno de la ciudad, para favorecer y que sigan avanzando estos proyectos y que lo hagan con más facilidad. Aunque seguirán siendo y avanzando independientemente de que haya cambio en Madrid o no, no soy partidario de la premisa del ‘Ahora o Nunca’, soy más del ‘Ahora y Siempre’. Pero es una oportunidad única y hay que aprovecharla. Y no sólo va a beneficiar a las personas que están movilizadas, va a mejorar la calidad de vida de la gente. Para que la gente deje de tener esa losa de estar gobernados por unos indecentes.

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Músico una vez, músico toda la vida, ¿cómo debería cambiar Madrid en su relación con las Artes y la Cultura?
Nunca he sido músico, lo mío ha sido un accidente. Ni sé cantar, ni toco ningún instrumento, sólo sé aporrearlos…. Han sido casi 20 años en grupos porque me he encontrado con gente maravillosa que me ha hecho un hueco en esto y porque me encanta y me divierte muchísimo, y escribir letras se me daba más o menos bien, pero yo siempre he vinculado mi actividad musical a los amigos. Con otras personas aparte de Hechos contra el Decoro o Deshechos no me hubiera interesado. Dicho de algún modo, la música me ha servido para vincularme a una gente y a todo lo que le ha rodeado. No me considero músico.

Pero sí has sufrido el acoso del Ayuntamiento a salas de teatro o de conciertos, a causa de las licencias, el acceso de menores de 18 años a los conciertos ¿Qué ideas tenéis al respecto?
Es cierto que debería existir un circuito público no sólo para que los grupos ensayaran sino que además pudieran tocar y se formaran haciendo su trabajo con un mínimo de condiciones, porque el esfuerzo que requiere llegar a poder tocar es tremendo, y esta ciudad es una ciudad muy poco amable para eso. Sí es cierto que hay recursos y si se pusieran a hacerlo funcionar, sería estupendo. Tampoco hay que caer en cierto discurso que podría confundirse con no respetar el derecho al descanso que también está en la ciudad y que se tiene que combinar con el derecho al ocio y a la cultura, pero creo que es una cuestión de voluntad política el hecho de que se pueda hacer y que se pueda hacer bien. ¿Qué ocurre? Que a veces no interesa, porque el que la gente se junte, se agrupe, se divierta de manera junta, no siempre es cómodo para el poder, porque genera cosas. En torno a esa actividad se ha ido generando en Madrid mucha vida. No tenemos que volver a hacer conciertos en las plazas como en la Movida sino favorecer que la gente pueda organizar sus conciertos, elegir cómo, dónde y cuándo, articulado con el resto de derechos. Hay que conseguir que Madrid sea un suelo fértil para que surja toda esa actividad cultural.

¿Incluyendo algún gran festival?
Podría serlo, ser cauce y motor y no poner dificultades. Basta con no ser un muro. No sé si de festivales de ese tipo, porque es otro debate, si eso es bueno, si es conveniente, si hay otro modelo que fomente experiencias más micro… Que los chavales puedan tocar todo el año es más importante que hacer una vez al año un macrofestival. Pero hay ejemplos como en Aranda de Duero, donde el Sonorama creo que ha generado más consenso, pero vamos, que eso requiere un debate tranquilo y en profundidad, con mucha reflexión.

Londres prácticamente duplica el PIB cultural de Madrid y Nueva York casi lo triplica ¿hay margen para soñar?
Hay margen para soñar con los pies en la tierra, sin que nos digan que somos unos fantasiosos. Pues soñar y hacerlo en voz alta porque hay una base material muy fuerte que puede hacer que muchos de ellos se hagan realidad. Con números, con cifras, con estructuras… No estamos soñando cualquier cosa, ni proponemos cualquier cosa, la gente cuando se pone a soñar, sueña con sentido común. Nadie pide cosas imposibles. Si las cosas dependen de la ocurrencia de un gobernante, pues sí se le ocurren idioteces. Si participa la gente en un sentido amplio, no va a salir nunca adelante una cosa así.

El hecho que queráis abrir estos debates ya es un buen punto de partida.
Es que hay que abrirlos, claro que hay que abrirlos. Todos. Cuando decimos que hay que gobernar escuchando, nos lo creemos a pie juntillas. Más vale tardar en tomar una medida tres meses pero habiendo hablado con todos los actores que se van a ver directamente afectados por esa decisión que hacerlo de manera precipitada ejerciendo un poder. Te han votado para que gestiones, no para que mandes. No te han votado para que te quedes con lo de todos. Ahora vendo vivienda pública, ¿pero por qué? No te han votado para eso. No eres el propietario, es como si el chófer te vende el coche del millonario. ¿Y eso? No, es que es más rentable… Esto es lo mismo, no podemos tomar las grandes decisiones que afectan a la ciudad sin contar con los vecinos. Hay que acostumbrarnos a establecer estos mecanismos. Que en Madrid haya gente tan preparada, tan dispuesta e ilusionada y con tantas ganas de currar y mejorar las cosas. Hablas con todo el mundo, funcionarios públicos, pequeño comercio, gente joven y está todo el mundo deseando que cambie la cosa, porque todo el mundo tiene ganas de hacer cosas y de que les dejen. A ellos (el Ayuntamiento) que se les llena la boca con la palabra emprendedores… si la ciudad tiene una capacidad de emprendimiento total y la tienen constreñida. Es mentira que le den la pasta a los empresarios, es mentira, se la dan a cuatro. Al resto nos tienen asfixiados.

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Última Experiencia. Cómo hacerse libre a base de blues

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Yo a veces me pregunto qué hacen tipos como estos por aquí, que hay momentos históricos y ciudades que no terminan de hacer justicia a ciertos grupos, y que ser personales e independientes a menudo es un peaje demasiado caro que pagar. Última Experiencia lo saben, y les da igual, así que bien por ellos, y por nosotros, porque nos garantiza un valor seguro y a ellos el tiempo necesario para desarrollar su propuesta que da pasos tan lentos como agigantados y seguros.

 

Última Experiencia es un trío más que asentado formado por Miguel Ángel Ariza a las voces y las guitarras, José Alberto Solís al bajo y Carlos Lahoz a la batería, y que se ha fajado en jams míticas como las del Honky Tonk, con los Insolventes del Gran Wyoming y muchas noches de rock ‘n’ roll en la ciudad. Es importante saber esto, porque nos ayudará a entender su gusto por un género, el blues, que adquiere todo su sentido en los circuitos madrileños que están alejados de la moda que impone la industria, pero que noche tras noche llenan de combustible el rock.

 

Me gusta el salto sin red que han dado en su segundo disco “Eléctrica”, porque creo que han tomado definitivamente las riendas de su destino. Muchos, y entre los que me incluyo, les encasillamos en un rock setentero, que en ellos significaba más corsé que otra cosa, y les exigimos unos sonidos que aunque los sentían como propios, no eran los suyos. Y nos perdimos en el camino todo lo que querían contar, historias que sucedían entre campos de algodón, y ríos kilométricos que descienden lentamente. Metafóricamente quiero decir.

 

“La Casa de la Bruja” (2012), como todo buen primer disco que se precie, fue un compendio de influencias, temas antiguos, y pinceladas de lo que querían llegar a ser. Un buen tiro, pero que pasó muy cerca. Pero como Última Experiencia no nació como una banda para dar el pelotazo ni falta que les hacía, ese disco ayudó a situarse en el panorama nacional y hacerse un hueco con lo que saben, los conciertos. Para las veleidades más “rocosas” tenemos a S.C.R., el otro grupo de José (junto a Edu Molina “Sir Vladius” y el maestro Ekain -Dinero, Cobra y gran batería de estudio-), por eso creo que el éxito de Última Experiencia pasaba por centrarse, tomar los mandos de la nave -eso implicaba hacernos callar- y marcarse este coherente y homogéneo discazo de blues y rock castizo.

 

Abren con “Blues Cañí”, su primer single y toda una declaración de intenciones. Letras muy buenas, con dobles significados y ritmos sucios y callejeros y una de las mejores canciones que han compuesto de siempre. Le sigue el blues down-tempo de “El Verano” que cierra explícitamente la puerta a su etapa en “La casa de la bruja”. Coros femeninos muy soul y guitarras pantanosas que marcarán la tónica del disco, blues aprehendido y traducido a la realidad que les rodea. El disco también cuenta con muchos detalles que harán el descenso por el delta del Mississippi más ameno. El músculo de los riffs de “La del adiós”, una sección de vientos y unos coros dignos del soul de Chicago en “La vida es sueño”, unos arreglos de guitarra en “Song for Peter”, que me recuerdan al pellizco de la vieja escuela española de Los Sirex, Los Relámpagos o Lone Star, totalmente actualizada, la vuelta al blues blanco de Nashville de “La vida pirata”, el tenebroso uso del slide en “El escondite inglés”, una canción que provoca auténtico pesar, el ritmo tan sixties, medio beatleiano, medio stoniano, de “Vivir sin ti”, la confirmación de la solvencia en los medios tiempos como en “No quiero tu amor”, y el cierre por todo lo alto con la balada “Mi guitarra y el blues”, de pártete en dos.

 

Eléctrica” es un disco que estoy seguro de que les va a llevar a una etapa muy bonita en su trayectoria y que les va a hacer aprender mucho más. Reconozco que soy muy exigente con Última Experiencia. Con los amigos (como conmigo mismo) suelo serlo más, y a Miguel y José en concreto les pido que den lo máximo. Y hasta que no lo consigan no pararé de decirlo en público y en privado, aunque reconozco que ya están muy cerca de que lo haga.

 

 

Rubén González. Club de Música.

Berri Txarrak: Tres formas de entender el rock

foto: galder izaguirre

foto: galder izaguirre

Da gusto saber que Berri Txarrak, una de las bandas más representativas y punteras del panorama rockero de la actualidad, sigue imponiendo su demoledora personalidad con cada paso discográfico que da. Es importante afrontar su carrera desde esta óptica porque sólo así se puede entender la atemporalidad de cada uno de sus trabajos, todos bien distintos entre sí. Desde su lejano tercer disco Eskuak / Ukabilak (01), la banda de Lekunberri no sólo ha ido ganando adeptos, es que han pasado a ser el espejo sobre las que las nuevas generaciones deben mirarse de manera obligada. Punta de lanza del rock alternativo contemporáneo, cada uno de sus discos posteriores son objeto de análisis y disfrute para el común de los mortales. Libre © (03), Jaio Musika Hil (05), Payola (09) y Haria (11) guardan la esencia del nuevo rock hecho en Euskal Herria y España en el nuevo siglo, así de claro.

1994 fue el año que les vio nacer discretamente, aunque no tardarían en convertirse en los herederos de Fermín Muguruza en el cetro del rock euskaldún, una vez éste se reconvirtió al reggae y el dancehall. Denbora da poligrafo bakarra (14), de reciente publicación, riza el rizo y para celebrar sus 20 largos años de trayectoria, nos ofrece una obra densa, dividida en tres actos, con un total de 20 canciones. Sólo los genios se pueden permitir manejar al oyente, introducirlo por sendas menos transitadas y obligarle a afinar bien el oído para interpretar todo lo que atesora su octavo disco de estudio. Se me viene a la cabeza Standstill, vanguardistas del post-hardcore y el indie, que con Adelante Bonaparte (10) callaron a muchos la boca.

Para el acto de apertura, Sutxakurrak, Berri Txarrak vuelven a contar con Ross Robinson (Korn, Sepultura, At the Drive-In, The Cure…) con quien ya trabajaran en Haria. ¿El resultado? Prácticamente el mismo, sus siete canciones representan el lado más continuista de los navarros, con un aire hard-rock-metalero que hace de temas como Zimelkor, Etsia, Ordaina o Lanbroan, el corte que abre el plástico, una buena colección de temas potentes, con grandes dosis de melodías intimistas.

Más intrigante es el segundo. Helduleku guztiak, producido por Ricky Falkner (Standstill, Lori Meyers, Iván Ferreiro), y en donde podemos descubrir otras siete composiciones con hits como Bigarren Itzala o Lemak, Aingurak, que nos muestran a unos Berri Txarrak desconocidos, que adentrados en sorprendentes terrenos indies, se esfuerzan en recordarnos la mejor de las lecciones. En esto de la música, lo único que importan son las canciones. Da igual cómo las vistas, los prejuicios deben quedar fuera si quieres que tus melodías lleguen a la gente. En esto, Berri se han licenciado con honores.

La esencia de toda la vida de Berri Txarrak hay que encontrarla en el hardcore y el punk, y aquí entra en juego el acto que cierra ”Denbora da poligrafo bakarra, Xake-Mate”. Trabajado junto a Bill Stevenson (ex batería de los míticos Black Flag, productor de NoFX o Rise Against) y su socio Jason Livemore, es la vertiente más macarra, y para cerrar tan magna obra, se agradece su pegada como si fuera un soplo de aire fresco. El último single que ve la luz, Zerbait Asmatuko Dugu, así lo atestigua. Como Hemen Sukaldarien Herrian, Hitzen Oinarri Ahula… si te descuidas, la ostia te la llevas directa en la boca.

Presente, quién sabe si futuro y pasado se dan de la mano en este disco (o triple EP, aquí se admite el término) sin repetir ni abusar de las fórmulas que han hecho de Berri Txarrak la banda número 1 del s. XXI (saltémonos por un momento a los grandes de nuestro país que gozaron del éxito en los 90). David (ex πLT), Galder (ex Dut, Kuraia) y Gorka, alma indiscutible de la formación, forman una máquina de perfecto engranaje. Escucharlo del tirón se convierte en un esfuerzo sólo para fans desde luego, pero paladearlo poco a poco permite encontrar por un lado una canción para cualquier estado de ánimo que tengamos y por otro, descubrir la compleja personalidad de esta gran banda que con cada trabajo, hace del euskera un idioma más universal.

 

Texto publicado en Rock Total el 15-12-14

Springsteen & Caruso: Sobrevivir a tus pecados

bruce springsteen outlaw pete frank caruso

Outlaw Pete
Bruce Springsteen & Frank Caruso
2014 Caelus Books / Ediciones Urano

8 minutos. 8 minutos se tarda en disfrutar de esta novela gráfica que tan deliciosamente nos trae Ediciones Urano. Lo que dura Outlaw Pete, la canción que abría Working On A Dream (Columbia Records, 09), el disco del cambio de Bruce Springsteen, y que sirve para guionizar los lápices de Frank Caruso que ilustran este comic-book.

Ante todo, me declaro fan confeso del maestro Springsteen. Te podrá gustar más o menos, pero lo que es innegable es que es único a la hora de poner banda sonora a los hechos más relevantes de la actualidad. The Rising representó el sentimiento de su nación tras el 11-S, del mismo modo que tanto Born to Run, The River como Born in the USA retrataron las dos caras del sueño americano. Working On A Dream por su parte fue el disco del cambio. Fue el sueño ante la posibilidad de un mundo mejor, tras los dos mandatos del apocalíptico George W. Bush (que Obama nos haya defraudado a todos es otra larga historia).

No sólo de grandes historias ha vivido el Boss. Donde más fino ha hilado el de New Jersey ha sido en las distancias cortas, hablando de protagonistas alejados de los titulares, como Las Uvas de la Ira de Steinbeck en The Ghost of the Tom Joad. En el epílogo de esta novela gráfica, el propio Bruce menciona su segundo disco, The Wild, the Innocent & the E Street Shuffle, plagado de personajes coloridos y salvajes, los westerns y el cuento para dormir Brave Cowboy Bill como posibles referentes para este ‘Forajido Pete’, protagonista de la mencionada canción.

Hay una cosa que dice con acierto Bruce Springsteen sobre Outlaw Pete: “es la historia de un hombre que intenta sobrellevar y sobrevivir a sus pecados (…) Es imposible. A donde vamos, ellos van. Lo único que puedes hacer es a convivir con ellos”, y esa reflexión es la que hace de esta canción otro de sus grandes clásicos. No es necesario hacer una historia de vaqueros con una banda sonora de country-western. Ya huele. Los genios se caracterizan por hacer propios los iconos de los demás, y transmitirlos de manera renovada, a su manera. Una armónica metida a tiempo, la ampulosidad de una orquestación a lo Ennio Morricone… dos matices bastan para contextualizar lo realmente importante, el grito del protagonista, que se repite como un mantra: “I’m the Outlaw Pete. Can you hear me?” embriagándonos de amargura.

También soy aficionado al mundo del cómic. Por eso este trabajo me ha seducido. Frank Caruso es un dibujante que ha sabido revitalizar grandes clásicos como Popeye y Betty Boop, y ha sido aclamado por sus trabajos en Heart Transplant o SeeMore’s Playhouse. Es un artista que tiñe sus páginas con grandes dosis de humor y concreción combinando con maestría lo absurdo con lo realista. Él ha sido capaz de darle fuerza a este protagonista en pañales, que a los seis meses ya dio con sus huesos en la cárcel.

Según escribo, me vienen a la cabeza otras novelas como Bob Dylan Revisited (Norma, 11), Chico y Rita de Mariscal y Trueba (SinsEntido, 10) o La Historia del Blues de Siniestro Total (Under Cómic, 00), imprescindibles obras -como tantas otras muchas- para entender la influencia de la música en otras artes. Estas uniones ensalzan más aún la trayectoria de sus autores, y para nosotros como público, son de un regocijo espectacular. Yo por mi parte, volveré a invertir otros 8 minutos, o esta vez más, es una maravilla deleitarse en sus lápices.
Texto publicado en musicopolis el 17-12-2014

Usa protector solar

 

Esta es la famosa columna de Maria Schmidt, publicada el 1 de junio de 1997 en el Chicago Tribune, convertida en videoclip por el director de cine Bazz Luhrmann (el de Moulin Rouge). Su título fue “Advice, like youth, probably just wasted on the young” pero se popularizó como “Wear Sunscreen”, “Usa protector solar”. En ella se daban consejos sobre como aprovechar la vida y la juventud, y merece la pena.

 

 

Korn (1994). XX aniversario del género maldito

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Aunque haya pasado bastante desapercibido al menos en nuestro país, el pasado día 11 de octubre se cumplieron veinte años de la publicación del disco debut de Korn, de idéntico título, que sentaría las bases para el gran movimiento musical del final de la década de los 90. El New-Metal (o Nu-Metal).

 

Género maldito donde los haya, fue la prolongación natural del Rock Alternativo que reventó la escena en 1991 con el Nevermind de Nirvana (algunos remontan la fecha a 1989 citando a unos pioneros Faith No More, Jane’s Addiction o Red Hot Chili Peppers) y que aunque en aquellos años de Crossover pasó un tanto desapercibido debido a la infinidad de discos fundamentales de la época, lanzó a los californianos Korn al Olimpo del Rock por méritos propios muy poco tiempo después.

 

Musicalmente, el Nu-Metal tiró de las dos corrientes coetáneas inmediatamente anteriores y le dio un sabor único con grupos que fueron desde la ortodoxia de Deftones, Limp Bizkit, Soulfly, Slipknot o los propios Korn, a la heterodoxia de otros nombres que pasearon su sonido en un determinado momento de sus carreras a este lado del Rock. Sin System of a Down, Machine Head, Papa Roach, Incubus o incluso Tool, hoy no concebiríamos el Metal de la misma manera.

 

La primera corriente musical estaba representada por la fusión entre Rock, Funk y Rap y estaba más que consolidada con grupos punteros como Red Hot Chili Peppers y Rage Against the Machine. La ruptura abismal con los moldes tradicionales del rock duro y el heavy metal que consiguieron estas bandas, hizo que se abrieran las mentes de las nuevas generaciones tanto de artistas como de público y crecieran exponencialmente las posibilidades de gestar nuevos sonidos. Por otra parte Sepultura había abandonado tiempo atrás el Thrash de sus inicios, y Pantera había hecho lo propio con el Glam, para adentrarse ambos en un sonido más pesado y abrupto, más sucio y demoledor conocido como Groove Metal. El coqueteo de White Zombie y Nine Inch Nails con los sonidos industriales, terminarían de definir este nuevo estilo.

 

Con estas herencias, Korn fue pionera y adelantó su puesta de largo un año al Adrenaline de Deftones y tres al Three Dollar Bill, Yall$ de Limp Bizkit. La particularidad vocal del cantante Jonathan Davis, los riffs asesinos de las guitarras de Munky y Brian Head, las hipnotizantes líneas del bajo de Arvizu y su peculiar manera de tocarlo, y la pegada seca de la batería de David Silveria hizo del quinteto una furia salvaje. Quedarán para la posteridad el baqueteo del ride de la batería de David y el riff de guitarra de Munky con los que empieza Blind, corte con el que abre el disco, y primer single de la banda.

Cambios de ritmo constantes, actividad frenética en el escenario, y una temática basada en los miedos de la infancia y en los traumas creados por un entorno socio-familiar no favorable, cuando no se jugaba con sacar las lecturas más oscuras de las clásicas canciones infantiles, Korn superaron la temática satánica que Black Sabbath inaugurara décadas atrás. El Heavy Metal ya no necesitaba hablar del Diablo, la Guerra o la Muerte para causar miedo, el miedo estaba dentro de cada uno de nosotros, y la portada del disco era lo suficientemente estremecedora a ese respecto (queda reflejada la alarma social creada por el reciente caso del pederasta de Ciudad Lineal). https://encrypted-tbn2.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQoEikGC6VjNXAuZ6LuaIPoKqqjhyCJp7Tuw0_hXCLv0AAp8FJy

Shoot and Ladders

 

 

Al tiempo, forjaron una nueva estética alejada del cuero, las cadenas, las serpientes y los pinchos, mucho más acorde con los nuevos tiempos, es decir, ropa deportiva y muy ancha con influencia del hip-hop, nuevas materias textiles, nuevos colores y una nueva producción con todos los instrumentos en un primer plano auditivo, a cargo del gurú Ross Robinson, que hicieron que el futuro cayera de su lado. En el tiempo que va desde 1994 hasta la publicación de su tercer trabajo, Follow the Leader (99), se situaron como número 1, y despacharon cinco millones de copias tan sólo en EE. UU (posteriormente Chocolate Starfish & the Hot Dog Flavored Water, 00, de Limp Bizkit vendió un millón de copias en su primera semana). La locura se había extendido por todo el mundo, llegando incluso a nuestro país, de la mano de bandas como Hamlet, Skunk D.F., Kannon, Coilbox o incluso algún guiño de Sôber en sus inicios.

 

Éxito mundial , Freak On A Leash

Hamlet, la versión española

 

 

Sin embargo, fue un género maldito que cosechó numerosos enemigos en la comunidad rockera, que sintió como si tuviera el enemigo en casa. Peor que Ricky Martin, Enrique Iglesias o Shakira, ver a estos metaleros en chándal destrozando las estructuras en las que se había asentado el Heavy Metal hasta la fecha, fue peor que una estacada a traición. Además, el hecho de que mayoritariamente fuera un público joven el que demandara este nuevo estilo, hizo crecer el menosprecio que sentían los mayores que habían bebido de Led Zeppelin, The Rolling Stones, AC DC o Iron Maiden, ni más ni menos. Al ser un sub-género musical tan definido, lo amabas o lo odiabas con todas tus fuerzas, y eso es lo que lo hizo realmente icónico. Chándal-Metal fue el insulto más extendido a este estilo, ganado a pulso por sus protagonistas, y no sólo por la vestimenta, es que Korn tituló en su segundo trabajo una canción como A.D.I.D.A.S. (acrónimo de All Day I Dream About Sex) y firmó un suculento contrato con Puma poco después. Y fue uno de los aspectos que seguramente acabaron con la trayectoria de este género emergente. Al ir madurando, casi todas las bandas fueron despegándose renegando del Nu-Metal, y buscando otros matices en sus canciones. Si a eso le añades la facilidad de hacer amigos de una de sus principales estrellas, Fred Durst, el controvertido y a menudo bocazas cantante de Limp Bizkit, quien se peleó con todos los habidos y por haber, pues prácticamente para 2002 el Nu-Metal se encontraba practicamente de retirada, sepultado por la emergencia del rock escandinavo, el eterno revival garajero, y el sonido stoner, y la gran vuelva del Heavy Metal clásico, que volvió para vivir otra década dorada. Una retirada que hasta la fecha hemos visto definitiva.

 

Respecto a Korn, lo mismo, veterana y respetada banda, con los galones ganados a pulso, pero con poco nuevo que ofrecer. Con el batería fuera del grupo tarifando sobre sus ex-compañeros, el guitarrista Brian ‘Head’ reconvertido en iluminado cristiano tras haber superado su particular pozo de depresión y adicciones y alejado del mismo hasta recientes fechas, un par de premios Grammy’s, y extremos musicales como el de coquetear con la electrónica de Skrillex en los últimos tiempos… la biografía de Korn al menos sí ha dado para dar suculentas y jugosas páginas en la prensa musical americana.

 

Hoy en día podemos decir que no pasarán a la posteridad por ser en la actualidad el grupo de cabecera de innumerables legiones de seguidores, pero sí es injusto no reconocer la vibrante efervescencia de los primeros años de su carrera. Disfrutemos y hagámonos un poco más jóvenes recordando este disco en su discreto XX aniversario.

 

Clown.

Desakato, adictos a la adrenalina

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Cuando tienes los huevos canos de escuchar tantos discos e intentar escribir unas líneas interesantes al respecto, corres el riesgo de repetirte más que la cebolla, seamos sinceros. Pero coño, les pasa lo mismo a los grupos, y es que es complicado aportar algo diferente en esta sociedad sobreinformada. Por eso es bueno dejar tu imaginación en barbecho una buena temporada y sólo soltarte cuando aparezca algo que te remueva por dentro.

Y sí, Buen Viaje (El Garaje Producciones, 14), el nuevo disco de Desakato lo ha hecho. Porque mola ver que un grupo se mantiene fiel a sus directrices inicales, sin importarle inyectar los cambios que la madurez te aporta. Coincidí con ellos hará poco más de 5 años en un Derrame Rock, cuando ya eran una banda con gran proyección en Asturias pero aún tan jóvenes que no dejaban de ser una copia de sus mayores. Canciones como Nuestra oportunidad o Kien okupa bebían del hardcore-metal contemporáneo, de Boikot, S.A. y Hamlet entre otros, poniéndole criterio y ganas. No sólo el uso del idioma astuarianu o del instrumento tradicional por excelencia de su tierra, la gaita, le daban una personalidad que hacía verlos con buenos ojos, canciones como Libertad, Cada vez (el principio) o Frío de Xineru hacían de Desakato una inteligente formación capaz de componer baladas de muy alto nivel (sacar una lenta del rock patrio suele sonrojar al compararla con las de otros estilos) y muy comprometida emocionalmente (Los mineros). En esto llegó Inercia (12), su disco adulto, en el que se permitieron el lujo de esgrimir todo el músculo del que gozaba por entonces el sexteto. El resultado, un álbum muy maduro, con temazos como los singles Iceberg y Cuando salga el sol, en el que la banda se plantaba como un referente a nivel estatal.

Por eso el trabajo que acaban de publicar era una agradable incógnita, pues debía mantener el tipo, y vaya si lo ha conseguido, sobre todo a nivel musical. Porque si Inercia fue un disco de punk-rock en toda regla (con una fuerte base de metal), que si pecaba de algo era de ser quizás demasiado homogéneo, en Buen Viaje el álbum se transforma en un recorrido sonoro que les permite evolucionar a cotas donde pocos grupos del panorama nacional a veces llegan. ¿La clave? Me apuesto mis ya citados huevos canos a que han escuchado mogollón de música al margen de lo que aquí se cuece, y baste para ello ver la imagen que tienen actualmente (gran espejo del alma). Por eso te llevan del fuzz salvaje al punk melódico de Héroes, a la intensidad del ritmo pesado, casi stoner de Pánico en Frankfurt (adicto a la adrenalina se debería llamar). A la buena vibra de sus temas más asturianos, como La Tormenta, con la gaita subida al volumen 12, una canción super punk-rockera. Sin olvidarse del hardcore crudo de Trompetes de Xericó, o del rock de vieja escuela, el de Combustión, que arranca echándole un ojo al sonido clásico de La Fuga, pero que le añade una batería y un bajo incendiarios, y soltar así toda la mala ostia que le confiere a Desakato el hecho de contar con dos cantantes, una de sus mejores bazas de siempre.

El punk más clásico, coreable, aparece con colaboración de Fernando Reincidentes y Vikingo de Narco, y viene de la mano de La ira de los hambrientos, otro temazo del copón, que en este disco abundan. Y encarando el final del disco, justo después, otro medio tiempo, Batalla final, de los que no avergüenzan, que abre paso elegantemente a Cacería, muy en la línea de Combustión y los hambrientos, y La Noche (versión de los también asturianos Aprieta L’Kulo) y Ritual que cierran el compacto en la misma tónica, dejando un corte oculto al final, una canción acústica que habla con nostalgia de una casa de madera y de unos secretos perdidos con la infancia, y que pone una guinda espectacularmente bella al pastel.

Y da gusto cuando ves que las nuevas bandas (no tan nuevas en trayectoria evidentemente, sí en cuanto a repercusión porque aún les queda mucho por crecer) no se limitan a repetir patrones. Que crecen sin tapujos hacia lo que creen que su madurez compositiva les tiene que llevar, sin dejarse llevar por el público, que suele ser el peor de los dictadores. Les pediría que para el próximo hicieran las maletas y grabaran en América que la jugada a Berri Txarrak (Steve Albini y Ross Robinson) les ha salido de la ostia.

 

Lo dicho, Desakato molan, pero es que con este disco, mucho más.

Sôber: El despertar de los grandes

@javier bragado

@javier bragado

A falta de una renovación urgente en el rock de nuestro país, por lo menos da gusto ver que los grandes siguen reinventándose y con poquito demuestran que mantienen el tipo en estos tiempos duros que corren. Sôber, junto a Soziedad Alkoholika y Hamlet, han definido en estas últimas décadas los derroteros por donde debía discurrir el metal -o rock duro- en España y año tras año nos enseñan a valorar la suya como una apuesta segura.

 

En el caso de Sôber, son ya cuatro años desde que Jorge Escobedo, Carlos Escobedo y Antonio Bernardini (con Manu Reyes Jr. a las baquetas) decidieran limar asperezas del pasado y retomar el grupo. En este tiempo les ha dado a editar un grandes éxitos muy cuidado (De aquí a la eternidad, 10), su primer álbum inédito (Superbia, 11) desde que se reunieran con su correspondiente gira, un tour aniversario de su álbum más emblemático, el disco con el que empezaron todo (Morfología, 99) y ahora por último, su nueva entrega, Letargo (estrenan discográfica, Warner, 14), un trabajo que de primeras les sube un peldaño. Acaban de demostrar que no venían para hacer un par de galas y pasar por caja, sino que a los madrileños les quedaban aún muchas cosas por decir. Bien, porque hemos salido ganando.

 

Mola descubrir que en esta ocasión han variado las tornas de una dinámica curiosa que siempre les ha ocurrido -inconscientemente es de imaginar- y que les ha hecho ganar enteros. Si uno se para a analizar un poco el pasado discográfico de Sôber, y desprendiéndonos de su primer trabajo, donde el tanteo es evidente ya que aún no habían descubierto su sonido, vemos que siempre repitieron patrones. Synthesis (01) no dejó de ser una continuación conceptual de Morfología, y del mismo modo, lo que pasaba en Reddo (04), ya se había contado antes en Paradysso (02), es decir, los mejores discos del grupo, los más especiales, llegan cada dos trabajos. Pero vino el parón, y tras él Superbia. Entonces, lo que sucedió antes, en esta ocasión pasó de manera inédita. La creatividad del grupo invirtió sus papeles y ahora vemos que Superbia, un trabajo que se estancaba por momentos, ha pasado a ser una antesala de Letargo, un disco más maduro, más variado y con mucho más acierto en la producción.

 

La clave ronda por estas tres vertientes y a lo largo de sus 12 canciones (rompen el círculo de las 11 composiciones con que siempre firmaban sus discos) vemos un impulso dinamizador del que carecía su anterior. Si empezamos por la madurez, se desmarcan por primera vez con una obra conceptual. Todo el disco está hilado de principio a fin, y de hecho el final del mismo te remite ineludiblemente al principio como en un bucle. Durante el tiempo que dura el compacto hablan, como siempre en mil lecturas diferentes para que cada uno se la pueda llevar a su terreno, de un doble despertar. Por un lado individual -o como grupo de rock-, en el que como el oso de la portada, obra del propio Bernardini, tras un periodo de encierro en el que han aprovechado para descansar y dar nacimiento a este nuevo trabajo, despierta con los nuevos rayos del sol que anuncian la primavera. El afán de superación, de lucha con uno mismo, son claves para entender a estas alturas toda la discografía de Sôber. Pero por otro lado, colectivo, en el que se diferencian con un mensaje más marcado socialmente, aportando su pequeño grano de arena al momento vital que como nuestro país estamos soportando.

 

La producción mejora el conjunto. A diferencia de Superbia, que languidecía en la segunda parte debido a un trabajo excesivamente homogeneizador, Letargo presume de haber cuidado los detalles. En los arreglos, en los espacios…, en definitiva, en la capacidad de escucha y el poder sorprenderte con cada nueva vuelta que le des al disco. Hay momentos metaleros, otros más rockeros, incluso orquestados… y todos tienen su protagonismo. Y eso hace que las canciones crezcan. Al igual que hicieran en su anterior entrega, rebuscan en su propio pasado y lo hacen por ello fresco. Canciones como Blancanieves y Encadenado beben de los Sôber de la etapa de Gran Vía Musical (Muxxic), los años en donde su éxito fue mayor y se acercaron al mainstream. Actualmente es la base sonora de la formación madrileña y es en esos parámetros donde se van a mover, por lo que por ese lado nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, el camino está jalonado de acertados quiebros, como Insecto, que tiene unas claras influencias de Skizoo, la banda que los guitarristas Jorge Escobedo y Antonio Bernardini formaran en el ínterin del parón de Sôber; o Fugaz, que en cambio, recuerda a los primeros hits de la banda como Predicador, Loco o Cubos, y es un golpe de aire refrescante; Capricho por su parte, desprende en sus arreglos la mejor orquestación del metal sinfónico europeo; si me apuras en Mañana, el metal duro con el que caracterizan normalmente su sonido deja paso a un rock enérgico de grandes coros rollo U2 o Foo Fighters (sonando a Sôber, ojo); y sin olvidarnos de Morfina, un desmarque escondido casi al final, de muy poderoso punch.

 

Sôber a estas alturas poco van a sorprender, y es que con bandas tan expuestas y desde hace tanto tiempo, el factor sorpresa queda muy diluido. Pero gusta ver que trabajan a cada paso que dan y que de cuando en cuando, dejan discos especiales dentro de su extensa colección. Letargo es uno de ellos.

 

* os dejo una entrevista rápida que les hice y que contestó Antonio Bernardini, acompañado por un tímido Manu Reyes.