La madurez creativa lleva a Dinero a un nuevo sonido épico

 

dinero-2017-juan-perez-fajardo-2FOTO: JUAN PÉREZ-FAJARDO

Autenticidad. Es la única receta útil ante el sobre-exceso de información de la música hoy en día. Decenas de bandas saltan a unos medios tan especializados como atomizados y con la misma celeridad pasan a un segundo plano ante la siguiente novedad. Entre medias, nos quedan los grandes. Tipos que garantizan que tus ilusiones, pasiones y sueños no están mal depositadas, que te lo van a hacer pasar siempre bien. Dinero son una de estas bandas en la que sabes puedes confiar, todo al rojo. Que cada trabajo te va a dar tonelajes de rock de alta dimensión, que con cada disco van a muerte.

 

Dinero está formada por Sean Marholm (cantante) y Ekain Elorza (batería), dos grandes espadas del nuevo rock. Mientras el segundo es una máquina sólida y poderosa de infalible e intensa pegada, el primero es tan vorazmente creativo como impredecible. Juntos son enérgicos, mágicos, eléctricos. Juntos forman una de las duplas más interesantes en la actualidad, y consiguen brillar tanto en sus canciones como en sus directos, la gran baza del grupo afincado en Madrid. Tras la salida de Rubi Giménez (bajista original) y la transición de Ove (bajista de Inlogic), Juan Sánchez y Alain Martínez seguirán consolidando la puesta en escena en formato cuarteto como ya vimos este año en el final de la gira ‘DNR’, a falta de presentación oficial.

 

‘Cero’ (Warner, 2017), el disco que les devuelve a las noticias, vuelve a rayar a un nivel altísimo en dos direcciones además. Por un lado porque supone un reseteo oficial a la primera etapa del grupo (el corte que abre el disco ‘Cero’ sirve como toda una declaración de intenciones). Dinero cierran la puerta de los primeros años, de los duros y gloriosos momentos, y abren otra hacia una madurez creativa y expositiva que merece la pena atender. Es en este sentido donde la segunda dirección adquiere protagonismo. ‘Bajo Cero’ (la canción, el disco, el diseño de portada) nos ofrece una banda de mil caras, de exquisitos matices que hasta la fecha no habíamos visto. Junto al omnipresente Charlie Bautista (Egon Soda, Sunday Drivers, Tulsa, Rosenvinge), maestro de su generación, no se han contenido en absoluto y han parido un disco donde los detalles muestran multitud de capas que dan sentido a la exploración y la búsqueda de nuevos discursos.

 

 

 

 

Primeras fechas de la gira de presentación de <CERO>

10 de febrero CORDOBA Sala Hangar – Entradas próximamente a la venta.

3 de marzo MURCIA Sala Rem – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-sala-re…/

4 de marzo VALENCIA Sala La3 – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-sala-3-…/

17 de marzo ALICANTE Sala Stereo – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-sala-st…/

18 de marzo ALBACETE Sala Caribou – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-sala-ca…/

31 de marzo BILBAO Sala Stage Live – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-sala-st…/

21 de abril MADRID Sala Joy Eslava – Entradas ya a la venta: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-dinero-en-esce…/

Más fechas proximamente…

Estirpe: ¿Puede una canción salvarte la vida? (I)

Estirpe 2016 @ daniel degayon

¿Puede una canción salvarte la vida? ¿y un disco? ¿puede salvarte la vida un sueño? ¿Ser la música la tabla de salvación a la que asirte en la hora más negra? Si respondes afirmativamente a todas y cada una de estas preguntas bienvenido al club de los imposibles, lo nuestro es el rock ‘n’ roll.

Esta es la única manera de entender la alegría que muchos sentimos por esta nueva referencia que tenemos entre manos. Este el disco que ha salvado a los cordobeses Estirpe del ostracismo y la separación. Un disco que reclama con valentía el sitio actual de la banda, es directo y grabado en directo, que suelta toda la rabia acumulada y la esperanza depositada en el presente tras la superación de un cáncer por parte de su vocalista e ideólogo MART.

Por eso hay que entender Jam Fuzzion Klan (Maldito Records/Tricornio Producciones) como una nueva toma de contacto, una primera pulsión tras el largo parón y demostrarse a sí mismos y a sus seguidores el buen estado de la formación en este año de su regreso.

No hay que negar que a Estirpe le ha perseguido un pequeño malditismo cuando todos creíamos que iba a despegar. Le pasó al facturar Inventarse el Mundo (05) con el que dio carpetazo de manera inteligente al new-metal, cuando la subsidiaria de la multinacional que les había fichado, cerró de manera abrupta dejándoles en la calle, y les volvió a pasar con Neurosis (13); esta vez siendo el cáncer el que truncó la progresión del que para muchos es su mejor disco hasta la fecha, y que les había llevado a lugares tan mágicos como México y emblemáticos como el Whiskey a Go Go angelino.

Otros hubieran tirado la toalla, pero MART y su inestimable guitarrista Loren no son de los que se rinden y quisieron retomarlo en el punto donde lo habían dejado. Su disco más orgánico y natural (el citado Neurosis) ha dado paso a un experimento con aires latinos, con mucha percusión y una potente sección de metales que introduce a esta banda de metal y rock alternativo en senderos poco transitados desde su lugar en nuestro país. Lo que nació como un mero regalo audiovisual para su seguidores, se ha convertido en este capricho que se han permitido el lujo de dar en estos tiempos que corren. Un vinilo grabado en directo en edición limitada y un show en el estudio grabado en directo, destinado para las redes sociales.

Para cerrar el círculo, vuelven a coincidir con parte del equipo humano que mejor les entendió allá por Inventarse el Mundo. Eso sólo puede augurar buenas nuevas. Este trabajo debe ser el plinton con el que encarar un nuevo trabajo para la primera mitad del 2017, pues queremos escuchar nuevas canciones ya. También debe servir para cerrar como mandan los cánones la gira de Neurasia, como si el maldito cáncer nunca se hubiera cruzado en su camino.

Así que hete aquí Jam Fuzzion Klan, una mezcla de (bien, lo has adivinado), jazz y fuzz. Porque a la versatilidad de un jazz muy sui-géneris, se le une un sonido potente, gordo, con grano, emblema de lo que siempre ha sido Estirpe. Arranca con la intro de Neurasia R136A1, seguida de En tus ojos, en un tributo mucho más radical, pero deudor del multiinstrumentista Adrián Terrazas quien colaborara en aquel trabajo (suenan tambores de la reunión de The Mars Volta y os volvéis todos locos pero si sus miembros colaboran con gente de aquí estáis ciegos y sordos, que nos conocemos).

Después, veremos una apuesta por canciones no tan representativas de su carrera, pero que adquieren un color mucho más interesante dándole una mayor sensación de novedad al trabajo. No se echan de menos América, Vértigo, Te seguiré, Otro mundo, Como ayer o Infinito, por ejemplo.

Así, nos encontramos una poderosa Contigo, que se acerca al free-jazz, muy latin y percutiva, que demuestra que el gusto vocal de MART sigue intacto; es el mismo patrón que encontramos en la reivindicativa No somos 100, imprescindible con la que está cayendo ahí fuera, o nos rebelamos o nos condenaremos, eso está claro. También está Magnético, con un final mega-funk, que si olía a O’Funk’illo en el estudio gracias a la participación de Pepe Bao, ahora prima más la guitarra RATM de Loren y unos ecos de Sugarless.

Lo mejor, el contraste con los cortes más delicados. Estirpe se ha quitado en esta ocasión el corsé en el que se suele meter para controlar (quizás en exceso creo) las canciones y en esta ocasión se ha dejado fluir mucho más, con mejor resultado, y prueba de ello es la intimista En silencio, que afortunadamente guarda en todo momento su esencia a pesar de tanta instrumentación disponible.

El groove funketa de Encender otro ángel y El último pétalo, otro baladón con un saxo enternecedor son dos recuerdos del disco Buenos días voluntad, mientras que la trompeta casi mestiza de El color de mi voz y una Un esfuerzo más tiradísima al reggae de Inventarse el mundo, son los únicos recuerdos al pasado de su discografía. Para terminar nos quedamos con el buen gusto de la épica de Ser mejor, toda una declaración de principios para un final de disco y un nuevo comienzo en su dilatada pero renovada biografía.

 

FOTO: Daniel Degayón

DESAKATO. El asalto y el fuego. Su aportación personal a La hoguera de la revolución

DESAKATOThe last band thats matters! Qué bien traída está esta frase que los fans de los Clash habrán reconocido para hablar de Desakato, la formación asturiana que con cinco discos en el mercado se ha ganado el derecho a ser escuchada con cada nuevo trabajo y seguida a cada movimiento.

 

Para quien haya cometido el pecado capital de no prestarles atención hasta la fecha, perdonaremos su desidia explicando brevemente que este quinteto pertenece a la última generación de punk rock estatal que guarda en su haber la difícil hazaña el lograr definir un discurso tan propio que les hace ser reconocidos en una escena muy sobresaturada. No sólo añaden elementos comunes al hardcore, al metal y pizcas de folk asturiano, sino que su apertura de miras hacia el rock instrumental, el stoner o incluso el indie, es su gran baza para subir hacia la gloria y el respeto, teniendo para ello un buen puñado de grandes canciones. Su anterior disco, Buen viaje, resultó una verdadera obra maestra y si queréis indagar en ella, aquí tenéis toda la información al respecto.

 

Son los propios músicos los que nos ponen en situación: “En los tres primeros cambiamos mucho de sonido, experimentábamos, sabíamos lo que queríamos pero no dábamos con ello”, tercia Gabriel, “en Buen viaje dejamos los experimentos e hicimos un sonido muy bestia”, y paradójicamente su trabajo más maduro hasta que llegó este nuevo. La Teoría del Fuego es su continuación natural, es su quinto disco y como los demás ha sido autoproducido y autoeditado y se regala en su página web. Con la baja de su gaiteiro, el sonido se antoja más bruto, sin dejar de ser continuista, sinónimo de haber encontrado por fin un discurso propio. Todo parte de la canción de La hoguera, “de la necesidad de la caída del sistema o de la civilización actual, por un lado del constatar el fracaso al que está abocado y por otro de la regeneración del sistema. Que se destruya para que vuelva al origen y de ahí la vuelta a la edad de piedra o edad del fuego. El arte del disco con un visitante que llega a una Tierra devastada después, da forma a ese concepto”.

 

La destrucción total mediante el fuego para su posterior regeneración es un mito que habita entre nosotros desde el principio de los tiempos, desde el renacimiento del Fénix a la cultura cristiana, y para los revolucionarios la piedra sobre la que reincidimos desde hace ya tanto tiempo, ya sea en la Revolución Francesa, en las Comunas de París de 1871, el mayo del 68 o en el Madrid del 15-M. “El único camino es el fuego”, explica Pablo, una de las almas de esta banda de Llanera. “Y si en anteriores ocasiones no se ha logrado cambiar las cosas, es porque no se llega a destruir todo. El 15-M fue un movimiento social muy importante, pero no llegó a materializar lo que yo como parte integrante intentaba buscar, el cambio radical y la destrucción del sistema capitalista, que no funciona a nivel económico, aunque los poderes son tan grandes que es muy complicado tirar todo ese muro. Pero sinceramente creo que hay que ir mucho más allá”.

 

Esta historia es la aportación personal de Desakato a la hoguera de la revolución.

 

CAPITULO I. EL ASALTO.

La primera parte del disco gira en torno al asalto. “Como un mantra”, según explican, se repiten consignas sobre muros y edificios que derribar, estandartes de guerra, lluvia de balas, columnas de humo… metáforas en una teoría de choque y de conflicto. El disco se abre con Tiempo de cobardes y una frase que es digna heredera del himno de los Stranglers: -Todos mis héroes están muertos-. Hoy en día surgen héroes que en realidad son falsos profetas, se aprovechan de la corriente y están ahí”, explican, y continúa con Animales Hambrientos que les asemeja a una jauría sedienta con ganas de plantarle cara a su depredador. Esta termina con el poema sobre los fuegos que Eduardo Galeano escribió El libro de los abrazos. Se agradece en estos tiempos en los que el rock ha perdido el paso en su tradicional vinculación al mundo de la literatura, y que esa intelectualidad venga de la parte más indie, como por ejemplo en el caso de su paisano Nacho Vegas con ‘Michi’ Panero. “Nacho es un referente absoluto para nosotros. Sabe conjugar poesía con lucha social y la música más independiente. Nos gustó siempre Galeano y había mucha relación entre el poema y la canción así que quisimos hacerle un homenaje”.

 

Sorprende que un cantautor alternativo como Nacho Vegas sea una referencia para esta banda de rock duro, pero escarbar en el tema permite descifrar una de las grandes virtudes de Desakato, y es su falta de complejos a la hora de escribir canciones como Tu Avalancha que estilísticamente se salen de los patrones clásicos del punk-rock tirando de la épica indie al más puro estilo por ejemplo del John Boy de Love of Lesbian. Vuelve a notarse la mano de Pablo: “Sigo mucho a Love of Lesbian y Vetusta Morla, me parece que hacen cosas de mucha calidad. Berri Txarrak en ese sentido es nuestra gran influencia porque sabe conjugar y su apertura de miras nos ha servido para hacer lo propio. Oí una vez a su cantante Gorka que para componer hay que escuchar muchísima música y yo estoy completamente de acuerdo con eso, aunque haya otros como Robe Iniesta que dicen que es al revés, que su universo interno le permite crear su música desde dentro y no necesita empaparse del exterior”. Yo me posiciono del lado de Pablo y Gorka y si alguien cree que no es así, que escuche el último disco de BTX Denbora Da Poligrafo Bakarra; los riffs de Bigarren Itzala y Polígrafo Bakarra, producidos por Ricky Falkner (Iván Ferreiro, Standstill, Quique González), son un claro homenaje a El Universo, canción del disco La pareja tóxica de Zahara del mismo productor. Magistral adaptación.

 

Antes de Tu avalancha encontraremos Estigma y Heridas Abiertas, que comparten desde la lejanía una visión singular sobre las relaciones humanas, también en conflicto, que hablan de superar aquellas situaciones enquistadas que no conducen a buen puerto y dejan huellas dolorosas en nosotros mismos y en las personas que tenemos al lado: “Ocurre cuando algo en lo que crees no funciona. Los daños colaterales hay que asumirlos, hay que tomar decisiones en la vida y cambiar asumiendo las consecuencias. Si te fijas, muchas canciones reflejan esa necesidad de cambio, de volver a nacer”.

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CAPITULO II. EL FUEGO.

La intensidad pop con la que termina Tu avalancha no sólo sirve como punto de fuga con el que disfrutar los diferentes platos que Desakato cocina con la maestría de una cocinero. Sirve también para dar comienzo a la segunda parte del disco, definida por las frases que arrancan Columnas de humo: -Decidimos volver a empezar otra vez… Las columnas de humo resisten tras la tempestad. Continúa el asedio-.

 

Es duro luchar contra muros que no se derriban, con un sistema que ni mostrando su peor cara ha sido capaz de permitir fisuras por donde colarnos. Tras el humo sigue incólume frente a nosotros. Nuestro leitmotiv Derrota tras derrota hasta la Victoria final nos hace hermanos en la lucha con Desakato y las canciones Barcos en llamas y Pasajeros nos dan el aliento para continuar. -Atravesar el horizonte disfrutando del placer de fracasar para correr como animales y hacernos inmortales con un pacto de sangre-. En el fondo no hay que darle más vueltas, estaremos en esto porque el rock es nuestra vida, y así será hasta el final. “Estamos en un momento muy bueno. En el mejor por público, fechas, y nivel personal… creemos en la autogestión y ponemos el disco en descarga libre y hay más repercusión, nos siguen más en redes sociales. En los festivales te ponen a mejor hora, te llaman más. Pero no buscamos el pelotazo, siempre quisimos llegar a esto, disfrutar de esto hace que todo valga la pena”. Respecto a descargarlo de su página web de manera gratuita: “Respetamos a quien no sube sus discos, nos apetecía y nos parecía poco honesto no subirlo ahora después de hacerlo con los anteriores, aunque no quiere decir que siempre estemos obligados a ello. Al 4º día cualquiera te lo sube en un torrent a una calidad de mierda, así que preferimos hacerlo bien comprimido. Es otro elemento de promoción más, nosotros vivimos de los conciertos, y ganamos muchísimo más de las camisetas por ejemplo”.

 

Estepa, la introducción de Buen Viaje ya había sido un homenaje a Toundra, nuestra gran banda de post-rock y rock instrumental, y ahora Volcán ejerce de apertura a La Hoguera, la canción con la que nació el concepto de este disco y el espíritu que queda tras toda esta pesadumbre, el objetivo final de la lucha: -Recuperar la sensatez, libres de sufrimiento, lograremos vencer-. El equilibrio entre las voces melódica de Pablo y gutural de Pepo funcionan después de tanto tiempo a la perfección. “Tener dos cantantes te da mucho juego, y sale muy fluido el cómo combinarlos. No te planteas cómo hacer esa canción así o tal. Nuestro método de trabajo es tocar y llegar al abismo, llegar a este riff y pensar qué le sigue. Siempre hay alguien que dice metamos esto, todos trabajamos en ello, como Nano el batería, que no sabe de guitarra pero viene con la melodía en la cabeza y la sacamos de hablarlo entre todos. Buscamos la propia inercia de la canción”.

 

A modo de epílogo queda Fueu y Solombres, su tradicional apuesta por el asturianu que habla de las “luces y sombras, lo fácil y lo difícil, nuestra necesidad de romper barreras, aunque luego te lluevan palos porque la gente no lo entiende. Con nuestro disco Miseria, Sangre y plomo (10) conseguimos llegar al público pero nos aburriría repetirnos y no es que seamos los mayores investigadores, pero un cariz diferente al menos hay que tomar en cada trabajo. Te hablaba antes de Vetusta Morla o Berri Txarrak, pero también estoy con Royal Blood o Fuzz, grupos que ahora mismo me influyen mucho. Siempre necesito tener algo nuevo que me excite, no puedo seguir escuchando sólo a la Polla y Barricada como al principio”, cierra Pablo el contenido del disco.

 

EL DOCUMENTAL

Queda un detalle más que hace grande a este disco. Pacto de sangre es el documental que añaden en DVD en el que explican cuál ha sido su trayectoria hasta la fecha. “El documental habla de nuestra historia, y de cómo en un pequeño pueblo en Asturias hemos ido montando un estudio y ampliándolo con el tiempo, haciendo gran parte nosotros mismos. Para que cuando la gente nos vea arriba, aparte del desparrame y las ganas de fiesta, también vea que hay gran un trabajo detrás”.

 

Están de lleno en la gira de presentación, y el Resurrection Fest se antoja como una parada más que interesante dentro del tradicional periplo festivalero veraniego. Quien cree que no han salido nuevos nombres tras Rosendo, La Polla, Barricada, Extremoduro o Marea, que se calle. Que siempre hay gente montándoselo como lo hacen Desakato.

Gustavo Redondo de Los Pedales arranca en solitario

gustavo redondoSiempre es una buena noticia cuando regresa a la actualidad un artista conocido por su buen gusto. Sea más reconocible para el público o menos, siempre estamos huérfanos de músicos y cantantes que tengan querencia por las cosas bien hechas, con mimo y tiempo para elaborar pequeñas melodías a fuego lento.

Es el caso de Gustavo Redondo, quien usa el apellido materno para embarcarse en su primer trabajo en solitario, “Vacaciones en el campo de batalla” (Retrológico, 15). Le conocimos junto a su hermano Rodolfo Muñoz en Los Pedales, una propuesta folk-rock al sur de la sierra de Gredos que lo mismo bebía del pop anglosajón de las islas británicas que de el folk americano.

El destino suele estar marcado en estos casos, la realidad se impone y hace cuesta arriba sacar el grupo adelante. Rodolfo levanta el pie del acelerador (sigue tocando en grupos locales) mientras que Gustavo abarca más proyectos en forma de anuncios, producción, canciones… que le confinan cada vez más horas en el estudio.

Este disco es el resultado de tantas horas y tantos años (cuatro). Diez composiciones cantadas y cuatro instrumentales en las que ha desempeñado todos los papeles del estudio. Ha tocado todos los instrumentos, ha producido y ha cantado en todas las canciones y los arreglos que visten cada canción hacen gala de ello. Hay muchos detalles y requiere su tiempo echarle un ojo a todos, por eso merece la pena. La primera impresión es que abandona el folk-rock de su anterior grupo y busca recovecos para primar su voz, delicada y honesta. Porque se muestra inocente (La última visita), honesto (Libertad), frágil (Frágil), musculoso (Domador), cristalino (Kilómetro cero), intimista (Falta de equilibrio)… un caleidoscopio de miedos y temores, de anhelos y esperanzas que cristalizan en este primer trabajo.

Hay que valorar cada una de sus incursiones sonoras y detenerse un segundo en escuchar lo que tienen que decir. Por eso le deseo tiempo, tiempo y calma. El que a Los Pedales le faltó. Que discos y trayectorias como esta requieren de muchos largos años de desarrollos y experimentaciones para separar el grano de la paja, y en el camino, regalarnos buenas canciones, que es de lo que al final se trata.

“Agila” de Extremoduro. 20 años del disco que redefinió el rock en español

extremoduro2La historia podría haber sido de otra manera, y podrían haber sucedido muchas otras cosas, en otras vidas, en otras realidades… pero en la que nos tocó vivir, hubo un disco que fuera de toda duda, aunque generó muchos detractores entonces, e incluso hoy en día levantará muchas ampollas en este sentido, definió el rock español a mediados de los años 90. No es que fuera el mejor, ni el más destacado, tampoco es que gustara a todo el mundo ni el que representara a todos. Simplemente hubo un antes y un después de su salida a la calle. Estoy hablando del Agila de Extremoduro (DRO, 23 de febrero de 1996). Tal fue la sacudida que su aparición produjo, que los cimientos de nuestra música rock se vinieron abajo. Comentó en alguna ocasión Jaime Urrutia (Gabinete Caligari) que su generación se vio desbancada por el grunge y hoy estamos en posición de decir que nada más lejos de la realidad, ya que fue el conocido como rock estatal -rock transgresivo en boca de los extremeños- el que tumbó ese rock mainstream que facturaba sus últimos coletazos tras la Movida. A nivel internacional es evidente que sí, que el grunge hizo saltar la banca, e incluso aquí supuso un gran toque de atención, está claro, pero no olvidemos que del 92 al 96 aún triunfaban La Frontera, Siniestro Total, Loquillo & Trogloditas o Los Rebeldes con sus respectivos discos en directo. ¿Qué pasó? Que aquellos ya no eran los años de la Movida, y ni siquiera la época dorada del PSOE. Del querido Profesor Tierno Galván, se había pasado a las baronías de Ibarra o Chávez, nada afines a los nuevos grupos y su lenguaje radical y contestatario (el de los extremeños Extremoduro, Reincidentes o Narco en Sevilla por poner algún ejemplo, o Def Con Dos y Hamlet en Madrid).

 

Por eso, hablar de la historia de la música popular de España, pasa indiscutiblemente por hablar de Roberto Iniesta y su grupo Extremoduro. En lo que a música rock se refiere, quizás estemos hablando de la última banda más influyente que ha dado nuestro país. La afirmación puede parecer excesiva, y a lo mejor parecerá incluso gratuita, pero no olvidemos que el rastreo de los grupos que reconocen o han reconocido en algún momento beber directamente de sus fuentes, es innegable e inagotable. Sin olvidarnos de sus compañeros de viaje como Albert Pla, Reincidentes o Platero y Tú, pasando por sus hijos musicales más cercanos como Marea o La Fuga, hasta fórmulas alejadas del rock transgresivo como Estopa, Melendi y Pereza, y los más comerciales El Canto del Loco, han sido un gran número las bandas que se han visto sacudidas por la lírica de Robe, apócope por el que es conocido. Algo misterioso ha atesorado el cantante que ha calado tanto, hasta el punto de convertirse sin pretenderlo en banda sonara de dos ó tres generaciones.

 

Antes de analizar su figura, y pretender entender por qué gozó de tal aura y magnetismo, conviene contextualizarla un poco. En los 90 se produce un caldo de cultivo perfecto para que el anti-héroe surgido en los 70, contracultural y con una personalidad llena de luces y sombras, resurja en estos tiempos con más fuerza que nunca. En el mundo del cómic, son los años dorados de Cable (Marvel) y Lobo (DC), dos mercenarios cazarrecompensas, violentos y sin escrúpulos. En el cine vemos exactamente lo mismo, el director David Fincher se encumbra con una trilogía irrepetible –Seven (95), The Game (97) y El Club de la Lucha (99)-, y la reflexión de la violencia gratuita de Funny Games (Michael Haneke, 97), y del resurgir neonazi de American History X (Tony Kaye, 98) son notablemente aplaudidas, por señalar sólo algunas cintas. Libros llevados a la gran pantalla también ahondan en las peculiaridades y extravagancias de sus protagonistas, personajes oscuros para un venidero siglo XXI que se presenta cuanto menos enigmático. La propia novela Fight Club de Palahniuk (96), American Psycho (Bret Easton Ellis, 91) o El silencio de los corderos con el oscuro Hannibal Lecter (Harris, 88), encajan bien con la Generación X. Con la revolución de los medios de comunicación (primero la aparición de las televisiones privadas en nuestro país, después la aparición de internet), la violencia se ve retratada en un grado mayor, más descarnada, y aún a pesar de todo, más seductora que antes.

 

Por eso, no es de extrañar que Robe reuniera las aptitudes necesarias para que pudiera germinar una anti-estrella de rock, capaz de llegar al público masivo sin contar apenas con medios de promoción ni presencia en las radios y mucho menos en las teles. Su verbo lírico a la vez que embrutecido, capaz de remontar desde el fango más sucio hasta el cielo más alto, soltando un taco y recitando un poema de amor en una misma frase, dio con la tecla de un nutrido grupo de jóvenes ávidos de sensaciones nuevas. La violencia de sus letras era evidente y el abuso de las drogas creó durante un tiempo una imagen extraña. Tildado peyorativamente de yonki, a la postre encontró en ello un filón paradójico. No era un yonki atractivo como Lou Reed, Iggy Pop o Sid Vicious, era la imagen viva del lumpenproletariado. Pero que de su mente salieran versos tan sublimes como los de la canción Sucede, aquello era un disparo en las mentes de una sociedad cada vez más monocorde, biempensante y aburrida. “Yo me quedé con su olor, ella me arrancó la piel, me dijo justo al final: no quiero volverte a ver. ¡Eh lejos de mí! deja que corra el aire, no te quemes, va a salir el sol. ¡Sol déjame en paz! La luna me ilumina, en esta ruina entra la claridad”.

 

Ese fue el verdadero punto fuerte de Agila. La poesía que se desgranaba a través de sus letras, era tan potente que compaginaba las de Miguel Hernández, Neruda, Antonio Machado y otras de amigos suyos más desconocidos, con la propia sin que hubiera salto cualitativo, si no te lo decían ni te enterabas, si no leías los créditos, no diferenciabas absolutamente nada. La causa-efecto entre el desamor y la inspiración era constante en el disco (como en la canción Todos me dicen). Se demuestra así que una vez más, el amor es el motor que mueve el mundo -o su ausencia, pues en boca del artista no se atisba un remanso de paz-. Se aborda pues, desde un punto de vista casi infantil (So Payaso), haciendo mucho callo (Ábreme el pecho y registra, donde contó con los Ratanera), o incluso con dependencia enfermiza (Buscando una luna). El sexo en crudo también hace su aparición, con todo el romanticismo (Sucede) o sin él, onanista (Prometeo) o en compañía (¡Qué sonrisa tan rara!, cantada junto a Albert Pla), lo que es una tónica en sus canciones, junto con el abuso de las drogas (Tomás, que contó con el teclado del malogrado Reverendo, La Carrera o una versión de Tabletom, Me estoy quitando, con Fito Cabrales de Platero y Tú), siendo una vez más, las claras señas de identidad del cantante. En ese momento vimos a Robe en un momento creativo poderoso, una furia de la naturaleza (Cabezabajo, Correcaminos estate al loro), vimos al mismísimo diablo (El Día de la Bestia).

 

Puede darle las gracias a ese disco. Robe había logrado por fin quitarse el malditismo que le acompañaba desde sus años más caóticos, serenándose una vez afincado en Granada, pudo contar con el tiempo deseado para grabar y lo más importante, pudo tener a su lado a Iñaki Uoho Antón, guitarrista de Platero y Tú, y cuya involucración plena en Extremoduro fue el espaldarazo definitivo para su carrera. Con él formó un tándem mágico donde uno ponía el corazón y el otro la cabeza, dando salida así a un disco mucho menos áspero, más trabajado, y en definitiva, mucho más apto para llegar a todo el mundo, sin perder la coherencia que hasta entonces había guiado sus pasos.

 

Para completar el círculo, le siguió una de las giras más potentes de la época junto a Platero y Tú y que culminó con dos noches en un Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid abarrotado. Fueron unos conciertos apoteósicos. Le pasó a Joe Strummer cuando dejó el rock ‘n’ roll de 101ers y se convirtió al punk con The Clash, después de ver a The Sex Pistols por primera vez, y del mismo modo ocurrió años más tarde cuando Strummer cediera el testigo en Anoeta a bandas como Kortatu o Hertzainak. Hay conciertos míticos que marcan a la generación inmediatamente posterior y el del Palacio de los Deportes de Extremo y Platero fue sin lugar a dudas uno de ellos. Para los que estuvimos allí y para el resto de seguidores que pudieron disfrutar de ese momento único con Iros todos a tomar por culo, el disco en directo que Robe publicó de aquellas grabaciones en 1997, la magia de dos bandas que se compenetraban como uña y carne fue tan auténtica que por fin asistimos al ansiado relevo generacional. El éxito fue tal, que Extremoduro grabó a partir de ese momento su nombre a fuego en toda una generación, como ocurriera con Nirvana o Sex Pistols con anterioridad, y se convertiría en el mejor reclamo de toda esta nueva corriente. Sería el cabeza de cartel en los festivales Festimad 97 y Monstruos del Rock de Akí III que se celebró en Las Ventas ese mismo año, donde pretendió grabar una segunda parte del disco en directo de la que nunca se supo. No importó, la leyenda se había hecho realidad.

 

 

El Niño de Elche hace el disco del 2015 para unos periodistas con vocación de epatar

PAM el niño de elche @Alfredo Arias

foto @Alfredo Arias

Por fin se dio a conocer el primer ganador de los Premios Ruido (26-01-16), en la gala surgida de la mano de la recién creada asociación de periodistas musicales en la que me incluyo. La PAM (Periodistas Musicales Asociados) nació hace poco más de un año con vocación de representar los intereses de un colectivo por norma general expuesto a los embates de una industria que se comporta paradójicamente tan veleidosa como conservadora.

Los Premios Ruido han sido su verdadera puesta de gala y mi más sincera enhorabuena tanto a los finalistas como al ganador, El Niño de Elche, que ha asombrado a la crítica con su Voces del Extremo” (editado bajo una licencia Creative Commons, que permite la descarga legal y gratuita aquí), en el que ha sido capaz de conjugar una propuesta inverosímil fusionando flamenco con kraut rock, ambient e incluso new wave, y que tal y como hemos visto, ha sido muy del gusto de los periodistas musicales. Exitazo por lo tanto para la organización ya que la expectación augura grandes tiempos futuros y al artista, ya que esto supondrá un importante aldabonazo en la gira en la que está inmerso.

Ahora bien, me queda una espina clavada sobre cómo se ha desarrollado la votación y veo importante generar debate, ahora que como entidad pública podemos (y debemos) estar sometidos al escrutinio general. He de reconocer que no me gustó ver la lista de finalistas en su día, y así lo expresé en las redes sociales. Independientemente de mis gustos musicales o mi deontología crítica (que creo que mantengo con decencia después de tantos años pues el honor en esta profesión hace que no siempre vayan de la mano una y otra), me soprendió la presencia de ciertos trabajos o artistas que no habían rayado a la altura de otras ocasiones, o que aparecieran cosas que directamente no llegarán nunca al público más allá de los cuatro prescriptores de siempre en medios y festivales del momento.

Me gustaría señalar una evidencia fuera de toda duda, frente a cualquiera que me diga que lo anterior no deja de ser un criterio personal, y  es que con certeza matemática es probablemente imposible que de doce finalistas haya tal abrumadora presencia de artistas provenientes de un entorno indie. En este galardón ha primado de manera general la voluntad de sorprender, de epatar (esa palabra que sólo gustan de emplear los artistas) de manera legítima, pero también cuestionable. Incluso en el caso del ganador El Niño de Elche, en su disco ha priorizado la capacidad de fusión y de arriesgar, más que el pellizco que se le debe presuponer a un artista flamenco (como sí le vimos en su anterior Sí, a Miguel Hernández), en un ejercicio similar al de coger a un alumno de Enrique Morente y llevártelo de jarana con los Pony Bravo. Si añadimos unos tintes políticamente irreverentes pero dentro de los límites correctos como me imagino que Víctor Lenore diría, en un panorama tan aséptico políticamente, hace que su disco tuviera muchas papeletas para salir elegido con estas premisas. Es imposible que un disco tan arriesgado como el de El Niño de Elche, tan audaz, haya suscitado tanto consenso. No entra dentro de lo concebible, y deja al descubierto cierta influenciabilidad sobre lo que aparece en determinados medios que conforman la opinión musical que está en boga. Si saco a colación a Lenore o a Nando Cruz es porque me inclino por sus explicaciones sobre el similar origen, formación y gustos musicales de la tribu periodística.

Que no haya habido otro tipo de discos, provenientes de otras paletas de flamenco, de rock, de hip-hop, de electrónica, de soul, funk o rythm ‘n’ blues… en los semifinalistas tras las votaciones, plasma una ausencia abrumadora que sólo nos deja dos escenarios que me preocupan particularmente. Uno, que los periodistas vinculados a esta escena indie estén demasiado sobrerrepresentados en el colectivo, y dos, que el desconocimiento de la música actual de nuestro país por parte de la prensa musical sea mayor del presuponible. Ambos escenarios son desastrosos para el estado de salud de nuestra industria. No estamos hablando de unos premios dados por un medio con una línea ideológica concreta, no. Nos jugamos el respeto como periodistas musicales.

Ojo, que cada uno es libre de votar lo que quiera, y hacer la música que le venga en gana, mi vocación libertaria no me permite plantearlo de otra manera. Siempre he ido por mi cuenta, me hayan aplaudido o no, así que no soy nadie para predicar lo contrario. Pero es mi obligación como periodista señalar el reto al que se enfrenta la PAM en los próximos años si quiere ser sobrevivir en estos tiempos tan convulsos. Es sintomático de que no haya más tipos de periodistas poniendo el oído en otros sonidos. Una Asociación de Periodistas Musicales debe servir para ayudar a relanzar nuestra profesión, tan maltratada por los últimos tiempos, y esto sólo se hace en términos de decencia tanto económica como deontológica. Tiene que servir para conseguir desde el colectivo hacernos mejores individualmente. Porque sólo con la segunda llegará un día la primera.

 

 

Reincidentes, o la teoría sobre cómo Latinoamérica puede salvar nuestro rock

reincidentes

*** Breve Prefacio ***

Dejadme antes de nada contaros cómo concebí la entrevista para que entendáis mejor el resultado final. El nuevo trabajo de Reincidentes, Awkan, es un libro en el que el antropólogo Ángel del Río, profesor en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, analiza la temática de Reincidentes. El disco libro viene con un concierto del grupo grabado en Buenos Aires y varias canciones nuevas.

Mi idea era dejar de un lado la parte musical por una vez y centrarme en la ideología que florece en cada estrofa de sus canciones, pues vi que era una oportunidad única para darle una vuelta a las típicas entrevistas a músicos. No debí ser el único, ya que otros compañeros publicaron la semana pasada parecidas entrevistas a mi idea original, por lo que mi parte ya no la sentí tan imprescindible. Del mismo modo, a medida que se desinflaba la teoría política y la urgencia por publicarla, cobró relevancia la importancia que ha tenido el continente latinoamericano en las vidas de los Reinci, a nivel sentimental mucho más intensa que a nivel musical. Creo que existe un agotamiento en el rock español y las señales que están viniendo desde América son esperanzadoras. Del mismo modo cierta complicidad y sintonía en las respuestas de Fernando Madina (cantante y bajista) en ese sentido, que no hicieron sino reforzar mi teoría.

El titular es mío, no quise ser tendencioso y huí de hacerle una pregunta para ponerle mis ideas en su boca. Pero me parece interesante la reflexión.

*** ***

Mira que disco a disco vuestras letras dan para hacer un debate extenso, pero en “Awkan” cobra más sentido si cabe hablar de política que de música, que da un paso atrás.

Sí posiblemente, mitad-mitad. Necesitábamos que hubiera mas reflexión que la tónica normal de las 16 o 20 líneas de nuestras letras. En “Aniversario” se nos quedó colgado hacer algo parecido, y lo retomamos después. Nosotros a la parte musical y Ángel del Río, que estudió con nosotros y nos conoce bien, a los textos aunque terminara encargándonos algunos. Salió tras un parto difícil pero salió. Veo la presentación de “Awkan” y pienso sinceramente que nos hemos lucido.

 

En una banda con vuestra trayectoria, con tantos discos, donde ya no tenéis la urgencia del principio, ¿cuesta más completar un trabajo y decir algo nuevo, veis que es preferible hacer cosas nuevas siendo este el camino?

Son las cosas que se terminan por hacer, sí. Aunque no sé si de vender (sonríe), pero no salió con esa intención. Son muchas inquietudes (también acabamos de fabricar una cerveza Reincidentes…) y para ser un grupo con 29 años de vida, considero que entre la autogestión y lo inquietos que somos, es lo que mueve un poco la locomotora para que esto siga.

 

Los aniversarios también sirven para cerrar un ciclo, y que ahora volváis a la Universidad que es el sitio de dónde salisteis al abrigo los encierros, las protestas y las reivindicacionesimagino que cobrará un sentido especial.

Sí, imagínate. Vamos a presentar este disco en el Aula Magna de Historia de la Universidad de Sevilla. ¿Sabes en cuantas asambleas he estado yo allí, cuántas clases? Se me pondrán los pelos de punta. Es tiempo de hablar en las aulas, en las librerías, que la gente reflexione, debata. El capitalismo se ha inventado una crisis que no es tal, que es mentira, que no es sino hacerle perder poder adquisitivo al pobre y que los ricos sean más ricos. Por eso hablan de recuperación, porque ya lo han logrado. Por lo menos hablemos entre nosotros, los que menos tenemos, y al menos nos organicemos.

 

Si estás hablando de volver a las aulas, a las librerías, es porque ahí hemos perdido el pie.

En las nuevas generaciones (exceptuando en el 15-M porque estábamos hasta los cojones), ha habido cierto letargo a nivel ideológico. Los partidos gobernantes ofrecían todos lo mismo. En la época de la burbuja todo el mundo miraba hacia otra parte y cuando estalla una cris económica de tales dimensiones, deja a la gente tirada, con mucha gente en el paro y entonces se planta, sí. Tanto el 15-M como nuevas fuerzas emergentes como Podemos lo que se ha logrado es ya sin presentarse a elecciones, poder remover conciencias, y que los viejos partidos hablen de ciudadanía, de la corrupción (hasta ahora se enseñaba hijo mío, tú sé como ese), ahora se está más pendiente.

 

Cómo valoras que los hijos del 15-M vayamos divididos a estas elecciones (se hizo antes del domingo), algunos en un viaje a la socialdemocracia, otros tras una guerra civil y con próxima refundación…

La izquierda siempre ha tenido ese cáncer de ir dividida. Muchas veces por personalismos, por esas pequeñas cotas de poder que en algunos sitios ha tenido… No creo en el viraje a la socialdemocracia de Podemos, desde el principio no se han planteado salirse de la economía de mercado. Simplemente que la deuda es impagable en los términos actuales y es una obviedad, y prefieren una economía tipo Noruega años 70 con muchos impuestos y muy buena calidad de vida. No es socialdemocracia, es que eso nunca se ha hecho aquí. Pero aún así, que la izquierda llegue dividida es que no me extraña, siempre ha ocurrido. Creo sinceramente que si no se hace confluencia ahora se hará confluencia después, porque se darán cuenta cuando hagan las cuentas, y sumando otros nacionalismos progresistas periféricos que los hay y pueden entrar en la jugada. Ojalá. Porque claro, al nacer Podemos, el capital se inventa ese neofascismo de cara elegante, joven y ágil llamada Ciudadanos que puede apuntalar el sistemaa.

 

Latinoamérica. Me parece importante que este disco en directo se haya grabado allí. Hacerlo aquí, hubiera sido repetir un Algazara o un grabar un Viñarock…

Está claro Cuentas con otros invitados, puedes editar el disco allí… Han colaborado gente de la talla de Ciro Pertusi, que uno de los mejores músicos y más influyentes personas, Mariano Martínez de Attaque 77, La Vela Puerca, y Pipi de The Locos y Ska-P porque vivía allí en ese momento. Le da un cuerpo a nuestro compromiso con Latinoamérica. Incluso el título, Awkan, es una palabra mapuche.

 

Bunbury por ejemplo está focalizando últimamente mucho su carrera ahí, no sólo por el estancamiento de España, sino para crecer ideológicamente, e incluso espiritual y culturalmente. Parece que volvemos a necesitar que nos impregnen de ideas nuevas.

Siempre lo han hecho, nunca dejaron de hacerlo. Nosotros hemos crecido allí, conociendo gente y como tú bien dices nos hemos impregnado de ver otras formas de ver la vida y concebir incluso la política. Han corrido tiempos muy curiosos allí y hemos aprendido. Nos gusta.

 

Hablas de Ciro, del ‘Enano’ de la Vela, tienen una manera de cantar muy diferente a la nuestra, incluso en el rock. En España siempre la voz ha tenido mucho más callo, más áspera, al estilo de Leño o Rosendo. Y allí han llenado un espectro de rock duro que aquí nos hemos tenido que salir hacia Loquillo o Héroes del Silencio.

No sé si es por su manera de hablar castellano, pero parece que dulcifican al cantar, pero creo que es más por el idioma que por el tipo de música, porque escuchas allí a Sepulcro Punk y son igual de punks que aquí.

 

No, si eso está claro, pero me refiero más a una onda de Fabulosos Cadillacs, de ese rock de élite en el que la Vela Puerca llena estadios y aquí es inconcebible. Están enseñándonos otra manera de hacer bien las cosas.

Es cierto que tienen otras maneras de hacer música, pero también de comer o de conducir. Y para nosotros es un constante aprendizaje. Uno no puede tener 49 años y decir que ya lo ha aprendido todo en la vida, seguimos aprendiendo hasta que nos morimos. Allí hay un problema con los promotores más grandes y es que no apuestan por el rock, y los que son muy pequeños a veces no tienen la capacidad para sacar un grupo nuevo a 3.000 kms con garantías de que todo vaya bien y vuelvan a su casa bien. No hay ese sector medio a nivel de promotores discográficas y es difícil buscar.

 

Creo que Latinoamérica para vosotros es muy importante no sólo por lo aprendido, creo que a pesar de haber tocado muchos palos políticos, el continente hermano es quien ha sacado lo mejor de vosotros. Y me viene a la cabeza la vertiente poética de “América”, cuando homenajeasteis su canción de autor. Y es curioso, porque esta influencia os acompaña desde vuestros inicios, con las luchas contra los fastos del V Centenario. ¿Compartes mi percepción?

(Reflexiona un instante…) Sí. La prueba de lo que tú estás diciendo, y estoy básicamente de acuerdo contigo, es que si tú abres “Awkan”, el capítulo en el que más incidimos, en el que escribimos todos, es en el de Latinoamérica. Es que nos ha aportado mucho. Desde la primera vez que fuimos, en el 92 a México, y con ciertos intervalos, no hemos dejado de ir y hemos conocido muchos países, Puerto Rico, Ecuador, Colombia, Venezuela, Chile… Hay muchas Latinoaméricas, no son lo mismo las calles de Montevideo que las del DF. Creo que nos ha aportado y hemos ido ganando. Es como el que lee mucho, siempre escribirá mejor y pensará con más agilidad, y el que escucha mucha música puede afinar mucho más el oído.

 

Recuerdo la gira de Negu Gorriak por El Salvador en 1994, que les da un giro radical en su apuesta por la resolución del conflicto vasco. Eso desemboca en vuestra colaboración con Fermín Muguruza para la canción “Un pueblo”, es que Latinoamérica es un referente brutal hasta para lo que pasa aquí.

Sí, sí, está claro, y ahora que hablas del País Vasco también. Si de Latinoamérica hemos sacado muchas cosas, de Euskadi igual, y no me refiero a la cosa facilona de que nos dijeran que éramos una mezcla de Tijuana in Blue y La Polla al principio, pero allí también hemos aprendido un huevo de cosas porque la situación también ha sido cambiante y se ve todo desde diferentes ópticas. Venimos de promo de allí ahora, y cada vez son más medios generalistas que se acercan a nosotros, quizás por la magnitud de la obra. En Euskadi están pendientes de nosotros incluso siendo un grupo de Sevilla.

 

Y Europa es el último eslabón, con tanto expatriado…

Claro. Hemos hecho gira por allí ¡eh!. Hace poco estuvimos en Bruselas, que fue un exitazo, también por Alemania, y cuando estuvimos en Londres, también llenamos la sala. También nos interesa ir, no con tanta frecuencia que a Latinoamérica, que habría que ir todos los años, pero sí. Hay muchos españoles, es verdad, y te puedo decir que a muchos se le saltaban las lágrimas. Deben llevar allí un tiempecito, y ver a sus grupos favoritos, gente que ha sido la banda sonora de su vida, y que se hayan tenido que ir por culpa de la crisis… debe ser realmente emocionante.

reincidentes 2

¿En qué momento se halla nuestra sociedad? Como grupo reivindicativo y público, es exigible pediros levantar bandera y seguiros a los que seáis referente en cada momento, ya no sólo en Euskadi como decías, donde se abre un espacio nuevo, ni en el de la confluencia que hablábamos antes, me refiero a nivel social, a nivel musical. ¿Notas síntomas de agotamiento y hastío? Un grupo como Vetusta Morla, independientemente de la música que haga, tiene un compromiso social patente como demostró con Lorca, la ciudad murciana afectada por un terremoto, pero sólo funciona un tipo de festival lúdico festivo no sólo en el indie, también en el rock, y falta mucha canción protesta, hija de estos tiempos. ¿Qué escenarios se plantean?

Hay que partir de un escenario. Las discográficas se han cargado la música, por lo menos el rock. No confían, y si no hay discográficas, no va a haber medios pendientes. Quisieron cargárselo evidentemente, pero no lo consiguieron, porque siempre habrá grupos. En cambio, una cosa sí, el público es más conservador, por eso esos festivales se nutren de grupos muy consagrados y la cantidad de grupos que están saliendo de miles de estilos, unos con más compromiso que otros (y somos de la opinión de que no hay que obligar a nadie, sino que tiene que haber de todo), no tienen su reflejo. No vas a ver grupos que no conoces. Esa es la gran enfermedad del rock porque éste se nutre de lo joven, de lo nuevo, de lo rebelde. Eso es el rock. Los dinosaurios también están, y tienen que estar si quieren estar. No es que nos esté llamando a nosotros mismos dinosaurios, que aún no lo somos porque nos divertimos con esto y si no lo hiciéramos nos dedicaríamos a otra cosa, es que el rock necesita frescura, que la gente tenga interés, que más barato no puede estar un concierto, que los discos te los puedes descargar, cosa que nosotros nunca vimos mal. La gente se ha vuelto conservadora, no solo por la crisis.

 

¿Y no te da la sensación de que el rock puede haberse convertido en algo muy previsible? Lo notas en las radios de rock, en la infinidad de grupos repetitivos… Es que por eso apareció el hip-hop con tanta fuerza a principios del 2000 en nuestro país.

Pero mezcla estilos, se fusiona con otros para crecer. Pasó con el ska, con instrumentos tradicionales como la dulzaina y en idiomas propios como el catalán, o con la electrónica.

Pero me hablas del ska que es de hace más de 40 años, lo del catalán es de los años 90, y la electrónica pues igual tiene más de 15…

Vale, quizás ahora no hay tanto, hablamos del grunge y ves que en unos años salieron muchas cosas y ahora pocas… quiero creer que habrá un salto por ahí en breve. De momento, con toda la mezcla y las trayectorias, riqueza hay, y el nivel de probabilidades que dan combinar nueve notas todavía está por descubrir. Aunque es cierto que hay cosas que ya huelen a antiguo, y terminas prefiriendo el original, pero por ejemplo, yo oigo a grupos como Desakato y no suenan a más de lo mismo, para nada. En nuestro disco hay dos medios tiempos, raros de ver en nosotros y más difíciles de tocar, y no hablamos de política… nos metemos en otro terreno pero con actitud punk y eso no lo hace mucha gente.

 

Hablabas de los dinosaurios, y te cito tres casos por ejemplo. Miguel Ríos tiene que hacer una gira de separación para que sea su último boom, el reciente milagro de Rosendo en Las Ventas, u Obús con su exposición mediática. Son casos muy contados, y parece que este país todavía no ha aceptado a grupos como vosotros con más de treinta años de carrera, como pueda pasar con Neil Young o Springsteen.

O Los Suaves… hay casos. Yo quiero seguir disfrutando con lo que hago, para mí es un sueño cumplido día a día. Jamás imaginé que iba a malvivir de ello cuando empecé, pero te gusta. Si tienes un trabajo que te gusta, tenlo, y además siéntete afortunado de tenerlo, con los tiempos que corren. Sí se puede tener una trayectoria, lo que pasa es que si ves lo de Rosendo o nos ves a nosotros llenando la sala Salamandra de Llobregat, en el público no todo lo que ves son quinceañeros, sino que ya ves gente un poquito más mayor y que sigue siendo fiel a la música que le ha gustado de pequeño y nosotros lo estamos notando. Ha crecido la pirámide social que nos sigue, pero eso no es malo, nos agradecen que sigamos así.

 

Me hablas de público, ¿y los medios? Antes mencionabas el éxito en Euskadi. ¿cómo notáis el feedback ahora que estáis presentando trabajos golosos como el “Aniversario” o este libro, que son más interesantes para hacer una retrospectiva?

Es que en Euskadi los medios han tenido una cultura cercana rock porque el rock ha formado parte de su cultura desde que nació, la gente lo toma como algo propio, y en las fiestas siguen sonando canciones de siempre junto con las nuevas. Aquí es más difícil. Que el rock forme parte de la cultura popular es algo que no se ha conseguido plenamente nunca, ni en los mejores tiempos. Ni cuando las multinacionales fichaban a Ska-P, Reincidentes o Extremoduro, lograron que realmente en la calle el rock formara parte de la cultura popular. Y con el hip-hop tampoco, ojo. Por eso te decía antes que el público es más bien conservador y sí me toca un poco fibra. No sabemos si algún día lo será, te digo que en Argentina el rock sí forma parte de su cultura.

 

¿Cómo planteáis la presentación de “Awkan”?

Por librerías y universidades, intentar llegar a ese tipo de foros. En Madrid estuvimos en Traficantes de Sueños, y queremos venir a la Facultad de CC. Políticas a hacer charlas-debate y luego hacer la gira a partir de finales de enero.

 

Es curioso, porque si el público, no sólo del rock sino de la música en general, es conservador, el consumidor de este tipo de librerías alternativas y de contenido político vive un momento al alza. Hay un boom que está sembrando algo previsiblemente bonito para el futuro.

Porque hay más reflexión política en general, la política sí es verdad que está cambiando. Esta crisis que se inventaron, al dejar a la gente más pobre, hace que muchos se pregunten por qué y quiénes son los culpables, porque no tienen cara. Si tú vas haciendo preguntas, vas buscando repuestas y estas vienen en forma de literatura. Yo soy lector de reader, no voy físicamente a la librería, pero sí compro digitalmente bastante libros. Soy bastante lector y el resto de Reincidentes también, pero eso es bueno, es de agradecer que la literatura política tenga este auge y quiera una nueva manera de ver las cosas.

 

Terminemos con algo más positivo, lo que sí podemos decir es que el rock en cambio, ha sido muy rápido a la hora de asimilar nuevas tendencias. ¿Tú crees que esto augura mejores tiempos para el rock?

Para el rock politizado o el rock con conciencia, pues es posible que sí. Del 15-M para acá, si la política sigue interesando más a la gente, eso tendrá su reflejo, quizá no tan rápido, pero hay una generación que está haciendo ahora rock que probablemente empiece a pillar ideas. Y yo siempre he creído mucho en los ciclos, soy historiador y se me va mucho la cabeza con eso. Al rock no lo van a matar.

Los recuerdos, la nostalgia y despedida de Mozu

mozuIba a empezar escribiendo que desde 2009 no habíamos escuchado nada nuevo del proyecto de Miguel González ‘Mozu’, pero yo en particular habría mentido. Ya tuve la suerte de escuchar cosas que tenía en su cabeza hace algún tiempo y aunque no llegaron a ver la luz, a mí sí me sirvieron al menos para entender que Mozu siempre ha estado ahí, que no ha parado como seguramente algunos periodistas le preguntarán con motivo de este trabajo, sino que hay cosas que llevan su tiempo, que maceran lentamente, y si ha tocado esperar, pues mejor, porque así disfrutaremos mejor de estas nuevas canciones.

Pero es cierto que hay 6 años de diferencia entre “Ciudadano Zero” (Tricornio Producciones, 09) y que el músculo rockero, la intensidad pop y los ecos post-rock que destilaban canciones como “Bienvenido” o “Ciudadano Zero”, han madurado para mostrarnos a un artista ajado, roto por el tiempo, y con necesidad de volver la vista atrás. Qué gran retrato, ¿verdad? En este mundo que nos rodea donde todos ofrecemos la mejor cara de nosotros mismos, jugando a un juego en el que todos sabemos que la mayor parte es mentira, cuesta entender por qué un artista habla de los fracasos propios, de las direcciones equivocadas o de las amargas separaciones, y quizás por eso me llegue tan de cerca, porque es un tío real.

Miguel Mozu es un superviviente del rock, ha currado de técnico de sala, técnico de directo… no hay lado por donde no se le haya visto trabajando, y aprendiendo. Tras un periplo en el que llegó hasta a vivir en Canadá, Miguel vuelve a instalarse en Madrid con las ideas muy claras de lo que quiere transmitir, con el título de un EP que resume las tres canciones que definen su personaje e incluso su estado vital, con reminiscencias a Ben Harper, Ryan Adams, City and Colour o Ben Howard, pasiones confesas del cantante y compositor y referencias interesantes de este disco.

Abre con “Recuerdos”, una advertencia del precio que siempre hay que pagar, del que todos hemos pagado alguna vez. Sigue con “Nostalgia”, donde nos sitúa en el parque que nos vio un día como punto de fuga para una huida total, para terminar con la agridulce “Despedida” donde parece clamar por el cierre de una etapa importante de su vida en la que tras vivir una larga temporada sin objetivos, llega el momento de dar el salto y de jugar la partida. ¿Quién no se ha sentido alguna vez así?.

Se ha rodeado para la ocasión de dos maestros, Carlos Mirat (Obús, The Lucky Dados…) en la batería, y Manuel Mejías (Extraños en el Paraíso, Pereza) en el bajo, y la fortuna le sonreiría si pudiera contar con ellos sobre los escenarios, pues es garantía de éxito un power trío con esta alineación. Y Damián Lozano vuelve a ejercer de anfitrión en la casa discográfica independiente que nos trae esta nueva referencia que como es tradicional en él vuelve a ver la luz en Creative Commons.

Desde hace un tiempo sólo me interesan los personajes de carne y hueso, los que tienen cosas auténticas y reales que decir, y los que me cuentan cosas que a mí me han pasado con anterioridad. Normal, nos vencen los años, y no siempre tenemos las ganas de aparentar que vivimos en una eterna noche con una larga juventud. Es por eso por lo que artistas como Mozu siempre van a existir, y siempre los vamos a necesitar.

 

“Recuerdos, nostalgia, despedida”.
Tricornio Producciones / Entrebotones, 2015

Kitai, destinada a hacer grandes cosas

kitaiKitai está destinada a hacer grandes cosas. Es su momento y el hambre que tiene de triunfo le puede guiar a buen puerto. ¿Por qué lo creo firmemente? Porque ya lo está haciendo. “Que vienen” es el primer disco en formato larga duración de esta jovencísima banda, y evidentemente su definitiva carta de presentación en sociedad. Sin embargo, para los que llevamos muchas horas de vuelo en esto, no deja de ser un pequeño escalón en una trayectoria brillante trufada de momentos interesantes. No los verás en la típica lista de las bandas de chavales del momento, ni falta que les hace, la suya es la otra liga. La Nuestra. La Liga que premia el tesón, el tocar como jugones y nacer con la vocación de no ser el último hype flor de un día, de esos que tanto abundan.

 

Os pongo en antecedentes. Kitai es un cuarteto que tiene unas ganas locas de comerse el mundo. Sus temas así lo demuestran. Son urgentes, con muchos cambios de recorrido, nada acomodaticios e incluso precipitados, por qué no decirlo. Se llama juventud, amigos, y los que la perdimos hace tiempo, nos lanzamos como tiburones en cuanto olemos algo que rezume libertad, algo que destile energía por los cuatro costados.

 

Su actitud en el escenario es su punto fuerte, sin que decir esto sea el típico tópico. Ver a su batería Deivhook, una suerte de Chad Smith, tan seguro tras los palos y tan personal como en sus divertidas ‘monkey drum cover’, es la mejor garantía de un concierto intenso. El chaval ha sido Zildjian Drummer Love Europe 2012, ahí es nada. A su lado, el bajista Fabio, es el mayor clon de Flea en la manera de tocar a este lado del charco. Si tienes en la base a dos locos de Red Hot Chili Peppers y Rage Against the Machine, estamos hablando de un negocio bastante serio. Las guitarras de Edu rayan entre Muse, Bloc Party y Biffy Clyro, aderezando el conjunto con un toque discotequero indie-rockero tan británico en estos últimos tiempos, y que tan presente está en Kitai. Y para completar una alineación sobresaliente, Álex, un enérgico frontman de procedencia rusa y con un punto de locura, clavado a Ian Curtis (Joy Division) y que pretende emular a Matthew Bellamy (Muse) sin ningún sonrojo.

Le dan al crossover, al metal, al indie-rock e incluso se atreven como medios tiempos y baladas. Tienen ganas de demostrar lo que saben, y es difícil pillarles en un renuncio. Tienen la personalidad y la fuerza suficiente para triunfar en festivales concursos como el Wolfest Gold Challenge 2012, deslumbrar en la Joy Eslava o montar una fiesta permanente en la sala Siroco, ‘Mostaza Club’ en la que han venido dando muestras de su sobrada personalidad mes tras mes junto a bandas amigas y fusiones electrónicas.

 

Ya han publicado “Sur” como single de adelanto de “Que vienen” , brillante muestra de que saben apostar por la canción y primar su contenido. Si no hay canciones que enganchen, olvídate de todo lo anterior. “El enemigo”, “Sientes el golpe” o “Que vienen” ofrecen una sólida base con la que salir a girar, y con la emotiva “Kitai”, un interludio con forma de balada, abren una puerta a nuevas sonoridades e intensidades.

 

Chicos, ahora empieza lo duro. Hasta la fecha los que os conocíamos os hemos tratado como la joven y prometedora formación que eráis, con un punto lógico de cariño y condescendencia. Eso se ha terminado. Si queréis jugar en la liga grande, con todas sus consecuencias, os habéis puesto los pantalones largos de chico mayor. Aquí sólo admitimos a los mejores. No os agobiéis, que por lo pronto, tenéis la oportunidad de demostrar vuestra valía.

 

“Que vienen”.
Tricornio Producciones / Entrebotones, 2015

 

Bombas y pistolas. Historias que anulan lo meramente musical

Las pistolas

La nueva temporada ha comenzado con demasiados sobresaltos ya que no hace ni una semana que nos enteramos del trágico hecho que acabó tristemente con la vida de Javier Fernández, conocido por ser el emblemático Hal 9000, batería de Los Piratas. Para quien no se haya enterado, lo que en un principio parecía un episodio de violencia doméstica en el que la intervención de la Guardia Civil terminó con un disparo que acabó con la vida del batería gallego, desveló posteriormente que padecía de un trastorno mental y que según las indicaciones de la familia del fallecido, le había sido recientemente retirada su medicación. Para añadir más morbo al asunto, dejaba huérfano a un bebé de apenas 2 meses. Decir algo que aporte en estos casos se antoja difícil, cuando lo importante es la gran pérdida para sus familiares y amigos. Cualquier palabra de aliento quedará vacía ante un suceso tan rápido como irracional, que desgraciadamente aparece cuando menos te lo esperas y cambia tu vida para siempre. Vaya de mi parte un respetuoso y caluroso afecto a los que lo están sufriendo.

 

Mientras resuenan “Años 80”, “Promesas que no valen nada” o “Mi coco” en mi cabeza, me rebelo contra una situación que vivimos en límites insospechables, y es soportar cómo el resto de los mortales nos hemos convertido en la peor de las plazas medievales donde la plebe disfrutaba con la violencia ejercida sobre sus congéneres. Independientemente de cual sea el resultado de la investigación, y aunque todo apunte a un fallo en los protocolos de detección. Nunca dejo de pensar en estos casos que con un poco más de prevención, se podría haber resuelto de otro modo. Si el psiquiatra hubiera evaluado de otra manera, si los guardias civiles hubieran actuado con conocimiento del caso… son interrogantes que deberá determinar el juez, a pesar de que no devuelvan la vida malograda, ni que apacigüen la bestia que recorre las redes sociales, sedienta de dar opiniones sin conocimiento de causa. Las críticas al estilo de vida de los músicos basados en tópicos casi siempre exagerados, la férrea adhesión a la actuación de las fuerzas de seguridad de según qué gente, independientemente de si ha sido correcta o no, incluso artículos completamente descontextualizados como este de ABC con sus respectivos comentarios… deberían hacernos pensar que quizás no vamos en la dirección correcta.

 

Al otro lado, quedará la dolorosa despedida de su mujer en las redes sociales como este artículo de Facebook, representativa de las muestras de condolencias de sus allegados, o el bello artículo de mi compañera y amiga Arancha Moreno en su sección de Efe Eme, que intenta romper el telón mediático de acero, nos dejan al menos el poso de que esta vez no ha sido un caso de violencia de género, sino un trágico suceso de malas coincidencias. Por lo menos en nuestra ausencia, que no manchen nuestra memoria.

 

Las bombas

¿Es lícito boicotear a un artista judío? ¿es un caso de anti-semitismo o simplemente es un ejercicio crítico de repulsa a una acción política y colectiva?

En los días previos al pasado 22 de agosto se produjo la gran movida veraniegal. El intento de boicot a la actuación del artista judío estadounidense Matisyahu en el Rototom de Benicàssim, un festival europeo de reggae que preconiza el multiculturalismo y la paz. La idea partió del colectivo activista BDS que defiende el boicot comercial como medida para parar la represión que a juicio de muchos analistas el Estado de Israel está sometiendo al Estado de Palestina, y que aún no ha tenido acceso a la independencia. La organización se movió en lo que parecieron pasos torpes, primero pidiendo al cantante un compromiso con el pueblo palestino y una opinión pública que con razón se negó a dar, ya que fue al único al que se le exigió, para después cancelar su actuación y más tarde aún tener que recular ante la opresión de los medios de comunicación burgueses y el Gobierno español, así como la comunidad judía internacional. Finalmente, el cantante aceptó la nueva invitación y actuó sin mayores problemas.

Para empezar, no se puede olvidar que el racismo en España viene de la mano de algunos políticos mayoritariamente de derechas como el candidato del PP a la Generalitat de Catalunya, Xavier García Albiol y su eslógan “Limpiando Badalona”. La sociedad española no es especialmente racista (id a Francia, Bélgica o Inglaterra y comprobaréis la diferencia) a no ser que la azucen con el miedo al otro. Y que concretamente el anti-semitismo en España es cosa de la minoritaria ultra-derecha filo-nazi, pues el apoyo a Israel es constante en los medios de la caverna mediática de la derecha rancia, tan constante como el anti-imperialismo estadounidense-israelí que se promueve desde círculos de izquierda y que ha sido el caso de la BDS local. Pretender confundir una cosa con otra, es el gran argumento que se utiliza para justificar la barra libre con la que opera Israel y para rehuir las críticas. Tenemos responsabilidades con nuestros actos, y por ello hay que denunciar que Israel sigue potenciando la expansión de los colonos y cualquier mapa en la actualidad se aleja infinito de los dos estados independientes y viables fijados por las Naciones Unidas. Cisjordania no es un territorio en litigio, es suelo palestino. Sin olivos ni tierras, sin agua ni pozos, la vida en las zonas ocupadas no vale nada. No hay futuro bajo las alambradas, los muros, los fusiles y las bombas.

 

Independientemente de que las formas y cómo se ha desarrollado todo este asunto, no dejan de ser un cúmulo de despropósitos, como tan certeramente analiza Javier Ortiz, no debemos alejarnos del verdadero meollo que supone la primera pregunta. Hoy, los occidentales hemos perdido en numerosas ocasiones nuestro derecho a decidir y gobernarnos a nosotros mismos, y por ello nuestra ciudadanía, pero en cambio sí podemos ejercer aún nuestro derecho como usuarios. No consumiendo productos de las tierras ocupadas, rechazando posturas contrarias a la paz como las que ha hecho alguna vez el propio Matisyahu y promoviendo como sociedad un acuerdo justo para las dos partes. De la misma manera que el apartheid en Sudáfrica sólo acabó con la censura total del resto de la comunidad occidental (con la internacional ya contaban), es nuestra responsabilidad evitar las injusticias, y este sería el gran éxito de nuestra generación.

 

Acabo. Otro debate que ha salido a colación y me toca la fibra especialmente por no decir los c… . A nuestro Gobierno se le llena la boca para defender fuera de casa la libertad de expresión, ya sea en este asunto, o en el reciente caso Hebdó. Malditos hipócritas, censores en su país de numerosos artistas por el hecho de opinar diferente. Aunque nunca han sido condenados por jueces, grupos como Soziedad Alkoholika, Berri Txarrak, Los Chikos del Maíz o Fermin Muguruza han sido vetados una y mil veces en nuestro país por sus administraciones públicas y sus lobbies mediáticos. Que la moral caiga siempre del mismo lado no deja de ser una vergüenza que hay que denunciar. Y el propio Muguruza, que es uno de nuestros representantes más internacionales de la cultura jamaicana, ha sido muy activo sobre el caso del estadounidense, y en su Facebook ha dejado claramente su postura acerca de la participación de Matisyahu en el citado festival.

 

Empieza un nuevo curso, con marcado acento social más que musical. No es lo deseable, pero si miramos a otro lado nos convertimos en cómplices. Yo no quiero eso.

 

 

Rubén González